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HRW denuncia juicios sumarísimos a manos de los gadafistas

La ONG asegura haber encontrado un almacén con 47 víctimas mortales al sur de Trípoli

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La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) asegura tener pruebas de que miembros de la brigada dirigida por Khamis el Gadafi, hijo del líder libio, ejecutó sin juicio previo a 47 detenidos el pasado día 23, en un almacén cercano a Trípoli, tres días antes de que el recinto quedase reducido a cenizas.

En un comunicado que puede consultarse en su página web, esta ONG dedicada a la defensa de los derechos humanos explica que todavía se desconocen las causas que originaron el incendio. Según la nota, el pasado sábado HRW encontró los 'restos carbonizados de los esqueletos' de alrededor de 45 personas en el interior del almacén, situado en el barrio de Jalida Ferjan, al sur de Trípoli, junto a la base militar de Yamurk, y de otras dos en el exterior del local.

La directora de HRW de Oriente Medio y el Norte de África, Sarah Leah Whitson, ha comunicado que 'tristemente no es el primer informe espantoso de lo que parece ser una ejecución sumarísima de detenidos en los últimos días del control de Trípoli por el Gobierno de Gadafi'.

HRW ha comunicado que no es el primer informe que reciben 

La organización cree que los ejecutores podían ser soldados a las órdenes de Khamis, ya que en uno de los edificios del complejo hallaron pintado en un muro 'Brigada 32', que pertenece a las temidas brigadas comandadas por ese hijo de Gadafi.

HRW se basa también en testimonios de supervivientes, uno de los cuales aseguró que el día de los asesinatos había 153 detenidos, la mayoría civiles y que creía que unos 20 habían logrado escapar. Otro de los supervivientes, citado por el comunicado e identificado como Abdulrahim Ibrahim Bashir, de 25 años, aseguró que al anochecer del día 23 de agosto los guardias de la brigada de Khamis comenzaron a disparar contra los prisioneros a través del tejado y que tiraron granadas en la entrada.

Bashir, que logró escapar saltando un muro mientras los soldados recargaban sus armas, y otro testigo aseguran que pudieron identificar a Mohamed Mansural, comandante al mando de la brigada.

HRW ha recordado que este tipo de acciones constituyen un crimen de guerra y que el asesinato puede constituir un crimen contra la humanidad si es parte de un ataque extendido o sistemático contra la población civil.

Las autoridades rebeldes ya denunciaron otros crímenes similares perpetrados supuestamente por combatientes gadafistas. Tras la entrada y el control de la capital, los rebeldes hallaron 75 cadáveres en el hospital de Abu Salim y otros 35 en el de Yarmuk.

El pasado mayo el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, pidió el arresto del líder libio, Muamar al Gadafi, bajo acusaciones de crímenes de lesa humanidad.

En las últimas semanas, coincidiendo con la progresiva toma de control de Trípoli por parte de los rebeldes, se han agudizado las ejecuciones en ambos bandos.

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