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La huelga en Francia no se apaga

Siete de las 12 refinerías paradas votan por proseguir con la protesta. Las otras cinco darán un veredicto hoy

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Empieza una nueva semana en Francia y la huelga no se para. Después de que el Gobierno de Nicolas Sarkozy consiguiera el visto bueno del Senado el viernes para la reforma de las pensiones, los trabajadores de siete de las 12 refinerías del país han votado a favor de continuar con las protestas. Las otras cinco darán su veredicto a lo largo del día.

Esto, según la Unión francesa de la industria petrolera, va a causar problemas mayores que los de anteriores semanas al transporte. El ministro de Energía, Jean-Louis Borloo, acepta que puede haber complicaciones suplementarias que ya estaban previstas.

En parte, más que por la huelga en las refinerías, porque se impuso una jornada de descanso para este lunes a los conductores de camiones cisterna, que trabajan a destajo para abastecer con el combustible de los pozos reabiertos el viernes el máximo de gasolineras posibles. Aún así, una de cada cuatro, sigue sin poder dar un servicio óptimo.

Para el diario Le Monde, Sarkozy confiaba que las vacaciones de Todos los Santos redujeran las protestas, no sólo de los estudiantes, sino también de sus padres. Pero los sindicatos quieren que se sigan las movilizaciones hasta el final.

Así, mañana se espera una nueva manifestación de estudiantes que servirá de aperitivo para la gran jornada de movilización nacional convocada para el 6 de noviembre.

Después, el jueves, está convocada la séptima huega general, en la que se verá definitivamente si los trabajadores siguen con su lucha contra Sarkozy o se dan por vencidos.

El presidente francés, según una encuesta publicada por el mismo diario el pasado domingo, se encuentra en el nivel más bajo de popularidad, con un 29%. La primera vez que baja del 30% desde 2007.

Mientras tanto, la ministra de Economía, Christine Lagarde, dijo en una entrevista con Europe 1 que las huelgas cuestan entre 200 y 400 millones al día.

La ministra no explicó de dónde sale el cálculo ni quiso avanzar una cifra total del coste de los parones.

Le Figaro dice hoy que ese número oscila entre los 1.600 y 3.200 millones.