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La huelga general contra las reformas de Temer se siente en todo Brasil  

La movilización ha tenido mayor intensidad en Sao Paulo, con al menos 16 personas detenidas por su participación en las protestas. La clave de la paralización en la mayoría de las 27 capitales regionales ha sido la adhesión de los sindicatos del transporte.

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Una manifestante sostiene una pancarta en la que pide la salida de Temer del gobierno en las protestas de este viernes. REUTERS/Ueslei Marcelino

La primera huelga general en 20 años convocada para este viernes en Brasil se siente en todo el país, aunque con diversos grados de adhesión. El paro ha sido impulsado por los principales sindicatos del país contra las reformas promovidas por el presidente Michel Temer.

La clave de la paralización en la mayoría de las 27 capitales regionales ha sido la adhesión de los sindicatos del transporte, lo cual ha impedido llegar a los centros de trabajo de, incluso a las personas opuestas a las protestas.

Según diversas fuentes, la huelga ha tenido mayor intensidad en Sao Paulo, el corazón financiero e industrial del país y también fortín de las mayores centrales obreras, que en su mayoría se han unido a la paralización.

En Río de Janeiro la paralización no tenía la misma intensidad ya que la adhesión del transporte era menor, mientras que en Brasilia la circulación de autobuses era mínima, con lo que la protesta tenía impacto incluso en el sector público.

La Explanada de los Ministerios, la avenida de Brasilia en la que se concentran la mayoría de los edificios oficiales, amaneció cerrada al tránsito por razones de seguridad y con la vigilancia reforzada, frente a diversas manifestaciones que han sido convocadas para esta jornada.

Un hombre intenta romper la puerta de una tienda durante una protesta en la huelga general de este viernes en Brasil REUTERS / Paulo Whitaker

En diversos lugares del país grupos de manifestantes bloquearon avenidas y carreteras con neumáticos, a los que en muchos casos les prendieron fuego, y hasta llegaron a enfrentarse con la policía en refriegas sin mayores consecuencias.

La policía se enfrentó con los manifestantes en algunas ciudades, impidiéndoles las entradas a los aeropuertos. Además han empleado gas lacrimógeno para disuadir a los manifestantes que se apostaban en las carreteras. 

Al menos 16 personas han sido detenidas hasta el momento por su participación en las protestas en Sao Paulo, en las que han sido saqueadas algunas tiendas, agencias de bancos y mobiliario público.

En Sao Paulo, los manifestantes tienen previsto marchar hasta la residencia particular de Temer, quien desde el pasado 31 de agosto, cuando sustituyó de manera efectiva a la destituida Dilma Rousseff, ha llevado a cabo una profunda agenda de reformas de ajuste fiscal que ha generado un gran descontento en sectores de la población.

Las autoridades tapiaron este jueves las ventanas de los principales edificios gubernamentales de la ciudad de Brasil ante los posibles enfrentamientos entre policía y manifestantes. 

"Esta va a ser la ​huelga general más grande de la historia de Brasil", dijo Paulo Pereira da Silvia, presidente del sindicato Forca Sindical.

El alcalde de Sao Paulo, Joao Doria, criticó la huelga convocada y afirmó que los huelguistas son "perezosos" y "se levantan tarde".

"Yo me despierto temprano y trabajo. Yo no soy huelguista, que duerme, es perezoso y se levanta tarde", aseguró el también empresario en una entrevista a la radio Jovem Pam.

Los manifestantes amenazaron con bloquear el trayecto que Doria realiza diariamente para llegar al Ayuntamiento, pero el alcalde se jactó de haberse despertado antes que ellos y conseguir así llegar a su puesto de trabajo.

Los motivos de la huelga general

La principal causa del descontento es una polémica reforma de las leyes que rigen el sistema de jubilación, la cual propone aumentar la edad para acceder a ese beneficio, pero el malestar también ha sido alimentado por otras medidas impulsadas por Temer.

Entre ellas, figuran una reforma laboral, ya aprobada en primera instancia en la Cámara de Diputados, que abarata la mano de obra, darle carácter formal a convenios colectivos aún cuando no se ajusten a la ley y eliminar la contribución obligatoria de los trabajadores a los sindicatos, que así perderían poder económico.

También incide en el descontento otra reforma ya sancionada por el Gobierno, la cual permite que las empresas conviertan a todos sus empleados en personas jurídicas o prestadores de servicios para todo tipo de actividad.

Miembros de la policía intentan desbloquear algunas calles que fueron bloqueadas por manifestantes hoy, viernes 28 de abril de 2017, durante una protesta por la "huelga general" que se adelanta en el país, en Río de Janeiro (Brasil). EFE

Según los sindicatos y hasta el Ministerio Público del Trabajo, esas medidas atentan contra derechos consagrados en la Constitución y suponen un "retroceso" que anula "conquistas históricas" de los trabajadores.

El Gobierno, por su parte, sostiene que esas medidas son claves para "modernizar" la legislación laboral, transmitir confianza a los inversores, impedir la quiebra del deficitario régimen de pensiones y jubilaciones y devolver así el equilibrio a la maltrecha economía del país, sumergida desde 2015 en una profunda recesión.

También sostiene que esas medidas permitirán combatir en forma efectiva el desempleo, que según informaron hoy fuentes oficiales llegó en el primer trimestre de este año al 13,7 %, lo que supone que 14,2 millones de brasileños están sin trabajo.