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La huella sangrienta de Blackwater en Irak

Los archivos prueban que los mercenarios mataron a diez civiles

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La matanza de la plaza Nisour en Bagdad no fue la única ocasión en que los mercenarios a sueldo de las autoridades norteamericanas mataron a civiles inocentes en Irak. Los documentos difundidos por Wikileaks revelan otros casos en que los agentes privados de organizaciones como Blackwater abrieron fuego de forma indiscriminada o confundieron vehículos civiles con amenazas terroristas.

17 personas murieron el 16 de septiembre de 2007 cuando los agentes de Blackwater dispararon sobre decenas de vehículos en mitad de un atasco en una zona céntrica de la capital. Fue la primera vez en que la actuación de los mercenarios trascendió en los medios de comunicación de todo el mundo, pero los incidentes se habían repetido antes con frecuencia sin tener tanta repercusión fuera de Irak.

En los documentos de Wikileaks, hay al menos otros 14 casos que describen, sin muchos detalles, ataques de miembros de Blackwater contra civiles. El recuento de víctimas de estos nuevos casos es de diez muertos y siete heridos. En varios casos, los mercenarios estaban protegiendo a autoridades de EEUU.

En mayo de 2005, un documento explica que un equipo de Blackwater ha disparado contra un coche civil matando al conductor y dejando heridos a otros dos ocupantes, una mujer y un niño. Los mercenarios no se detuvieron y siguieron su camino. Un año después, otro equipo de Blackwater volvió a hacer lo mismo después de que explotara una bomba cerca del convoy protegido. El vehículo alcanzado es una ambulancia y su conductor muere acribillado.

La conducta de los mercenarios en las fuerzas de ocupación norteamericanas en Irak fue uno de los factores que predispuso a la población iraquí contra los extranjeros. No fue hasta la matanza de Nisour cuando el Gobierno iraquí se decidió a protestar ante Washington y amenazar con prohibir la presencia de empresas de seguridad privada.

Si bien el Gobierno iraquí llegó a retirar a Blackwater la licencia para operar en el país, la compañía siguió cumpliendo el contrato que tenía firmado con el Departamento de Estado para proteger a los diplomáticos de EEUU.

La pasividad de las autoridades iraquíes no quiere decir que en la calle no hubiera protestas contra los mercenarios. El 2 de mayo de 2006, un vehículo de Blackwater, que escoltaba a diplomáticos de EEUU en Kirkuk, quedó parado por una avería. Los agentes privados abrieron fuego contra un taxi y mataron a sus dos ocupantes.

Centenares de personas salieron a la calle para protestar contra estos crímenes. Militares norteamericanos negociaron con la policía iraquí y las autoridades locales, y sólo la promesa de una investigación, de la que no hay datos, permitió que la concentración finalizara sin más incidentes violentos.

Blackwater se convirtió en el símbolo de la impunidad con que funcionan estas compañías. Conscientes de que el nombre daba una pésima reputación, sus responsables decidieron cambiarlo por Xe Services. Aun así, su futuro no estaba asegurado, porque la secretaria de Estado, Hillary Clinton, había prometido en la campaña electoral de 2004 que la empresa no recibiría más contratos públicos.

Sin embargo, la nueva Blackwater continúa estando en la lista de compañías que trabajan para el Gobierno de EEUU. Ahora se cuida de borrar el rastro. El Departamento de Estado acaba de conceder a varias compañías un contrato de cinco años de duración por valor de 10.000 millones de dólares. El nombre de Xe Services no aparece entre los beneficiados. Quien sí figura es International Development Solutions, un nombre inocuo tras el que está una filial de Xe.