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El hundimiento de los liberales pone en aprietos al gobierno de Merkel

El FDP paga en las urnas su populismo antieuropeo y su ultraliberalismo

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Las elecciones regionales de Berlín han sido otro duro revés para la coalición de Angela Merkel. Por lo menos, la canciller alemana puede respirar, ya que no hay más citas con las urnas hasta mayo que viene. Los últimos comicios del maratón electoral de este año, con elecciones en siete estados federados, han confirmado una de las tendencias más claras de la política alemana en 2011: el hundimiento imparable de sus socios en el Gobierno, el Partido Liberal (FDP).

En la capital, la formación que había obtenido casi el 15% en las elecciones federales del 2009 el mejor resultado de su historia logró el domingo un paupérrimo 1,9%. Por quinta vez en lo que va de año el FDP no alcanza el umbral del 5% para tener representación parlamentaria.

El partido cae hasta el 1,9% de los votos en Berlín, por debajo de la ultraderecha

Es sólo un síntoma más de la crisis de impopularidad que padece la formación desde hace mucho tiempo, y que amenaza con llevar a su fin a la coalición de la canciller, que atraviesa sus horas más bajas.

'Merkel teme que cunda el pánico en el FDP', rezaba ayer un titular de la edición digital del semanario Der Spiegel. A pesar de que su Unión Democristiana (CDU) en los comicios de Berlín haya mejorado dos puntos hasta el 23,4%, a la canciller no le faltan motivos para preocuparse por el futuro. Y es que en el día de la resaca electoral, muchos se preguntaban ayer: ¿puede la canciller seguir gobernando con un socio tan impopular? En pleno ecuador de la presente legislatura, para muchos expertos no cabe duda de que la coalición de centroderecha no puede seguir. De aquel proyecto que ambos partidos afrontaron con entusiasmo, al unir fuerzas en septiembre de 2009, sólo quedan ya los restos de una utopía. Tal como están las cosas, la CDU se quedaría sin su socio natural si hubiese elecciones ahora.

El resultado del 1,9%, por debajo incluso del ultraderechista NPD, deja a los liberales en muy mal lugar. 'Sabíamos que este año cargado de elecciones iba a ser complicado para nosotros, pero no tan dramático', apuntaba el secretario general del FDP, Christian Lindner.

Socialdemócratas y verdes ofrecen a

Pero la crisis que sufren los liberales no se refleja sólo en los länder como Berlín o Mecklem-burgo-Pomerania Occidental, sino que es generalizada en todo el país. De hecho, a nivel federal han caído a un pobre 4% de apoyo, algo que les devolvería a sus tiempos extraparlamentarios, entre 1995 y 2001. Los liberales comenzaron a caer desde las elecciones de Renania del Norte-Westfalia, en mayo de 2010, que le costaron a Merkel la pérdida de la mayoría en el Bundesrat, la Cámara Alta del Parlamento alemán.

Desde entonces, su exlíder, Guido Westerwelle, no salió durante meses del ranking de los políticos más impopulares. Tras varios varapalos más, en abril pasado Westerwelle decidió dimitir del cargo, y dejar lugar a las nuevas generaciones. Sin embargo, con la llegada de Philipp Rösler, los fracasos han continuado.

Los motivos de la caída libre del FDP responden a una grave carencia de propuestas políticas más allá de defender a ultranza su ideología del liberalismo económico, sobre todo en un momento inapropiado. Con su exigencia de una rebaja fiscal llevan poniendo en apuros desde hace meses a Merkel y los suyos, que no ven margen para reducir gravámenes. Pero sin duda alguna, lo que más caro están pagando los liberales es su posición de euroescépticos respecto a la crisis de la deuda que azota a Europa.

Rösler, ahora ministro de Economía, llegó incluso a plantearse públicamente la posible insolvencia de Grecia y de expulsar a este país del euro. La canciller se vio obligada enseguida a corregir estas afirmaciones.

'El debate por la crisis del euro no fue un tema decisivo, excepto para aquellos que lo han tergiversado. Se ha castigado el populismo'. Con estas palabras se expresaba ayer el candidato de la CDU en Berlín, Frank Henkel, quien lanzaba así un dardo implícito más a los liberales.

'Nos sentimos comprometidos con el liberalismo', reaccionaba ayer Rösler. A los ojos de muchos expertos, es precisamente eso lo que le falta al FDP, regresar a sus orígenes liberales en el sentido amplio. Para el sociólogo y filósofo Oskar Negt, la decadencia de la formación tiene precedentes en la historia de Alemania y sólo evidencia que está al final de sus fuerzas. 'La única solución que le quedaría sería auto-disolverse', apuntó el experto.

Ya se especula el escenario de que Merkel podría poner fin a la coalición con este socio tan incómodo. Tales son los rumores, que en los últimos días los dos principales partidos de la oposición, socialdemócratas y verdes, ofrecieron su apoyo a la canciller para formar un Gobierno de minoría, con la idea de facilitar la aprobación del fondo europeo de rescate, que será votado en el Bundestag el próximo 29 de septiembre. Su único requisito: que rompa definitivamente con el FDP y convoque elecciones anticipadas.

Con todo, Merkel se empeña en negar lo evidente. 'Creo que continuaremos nuestro trabajo de coalición. Y no creo que vaya a ser más complicado', dijo ayer.