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"Los ideales de Zapata siguen vigentes hoy en México"

Margarita Zapata es la presidenta de la Fundación Zapata

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En sus ojos se descubre la mirada penetrante de su abuelo, Emiliano Zapata. El espíritu del general más famoso de la Revolución Mexicana (1910 a 1917) sigue vivo, y no sólo al ver a su nieta, Margarita Zapata. Su exigencia de reforma agraria nunca se materializó del todo. Este sábado se cumple un siglo del estallido de la revuelta que derrocó al dictador Porfirio Díaz, pero los principales problemas de México siguen teniendo su origen en la crisis del medio rural, donde vive un tercio de los mexicanos. La gente del campo pertenece a ese 45% de la población que subsiste por debajo del umbral de la pobreza, tal y como apunta esta heredera del luchador, que ahora preside la Fundación Zapata, que se dedica a mantener viva la memoria de uno de los más famosos revolucionarios de la historia.

'La mayor aportación de mi abuelo a México fue la reforma agraria'

¿Qué significa la figura de Emiliano Zapata en México?

Representa al revolucionario, alguien que no vaciló en dejar su vida para defender la recuperación de las tierras para el pueblo, por la libertad y la democracia. Incluso aún cuando desde la derecha se le ha calumniado, nunca se le ha podido acusar de corrupción. Y lo vimos cuando entró al Palacio Nacional junto a Pancho Villa, él no quiso sentarse en la silla presidencial ni para la foto. Era un hombre sin doblez, entero.

¿Es la misma visión que le transmitió su familia?

'Ahora, los campesinos tienen que vender sus tierras para emigrar'

Según mi abuela, Miliano nunca la traicionó porque ella siempre supo de sus mujeres tuvo 28 mujeres y 28 hijos, pero jamás le faltó al respeto. Decía que si bien en la lucha era un hombre muy firme, con la familia era muy tierno y cariñoso. De hecho, pese a que sólo hay una foto de Zapata riendo, ella aseguraba que tenía una sonrisa que le iluminaba el rostro, y que tenía tal carisma que donde quiera que llegase llenaba todos los espacios. Sólo que en sus convicciones era serio, su mirada era temida hasta por su propia tropa. Pero tenía un gran concepto de la lealtad, de la verdad y de la amistad, no soportaba la traición. Yo me quedo con ese Zapata amante de la honestidad.

Zapata tenía fama de mujeriego, pero también es cierto que el Ejército del Sur, que él capitaneaba, fue el único que incluyó mujeres en sus filas. Usted que es consultora en temas de género para las Naciones Unidas, ¿cómo valora ese dato?

Fue un visionario. Tuvo un gran respeto por la mujer en general. Tenía un corazón muy grande y muy plural (risa) pero más allá de lo sexual, tuvo el único ejército que incluyó coronelas y generalas, algo impensable en otros ejércitos en esa época.

'Hace falta una revolución social y de ideas, basada en la educación'

¿Cuál fue la principal contribución de Zapata a la Revolución Mexicana?

Su mayor aporte al México de hace cien años y al de hoy fue el Plan de Ayala, la reforma agraria. Aunque sus fundamentos se incorporaron en la Constitución de 1917 que sigue vigente, nunca se aplicaron realmente. Se siguen manteniendo los latifundios. Además, estaba en contra del monocultivo porque decía que había que ser autosuficientes. Y ahora resulta que tenemos menos soberanía alimentaria que hace un siglo. Los diferentes gobiernos se encargaron de quebrar el campo, algo que se ha intensificado después de la entrada en vigor del tratado de libre comercio con EEUU.

Entonces, ¿siguen vigentes sus ideales?

Más que nunca. El campo ahora está peor, pues los campesinos que fueron beneficiados con la reforma agraria, o están en la pobreza o han tenido que vender sus tierras para emigrar. Hay 11 millones de mexicanos en EEUU y sólo durante el mandato del presidente Vicente Fox (2001-2006) se fueron cinco millones en busca de mejores oportunidades. Y otro tanto se ha alistado al crimen organizado, porque no tienen alternativas. ¿Cuál es el futuro de los seis millones de jóvenes que llaman ni-nis porque ni tienen posibilidad de estudiar ni de trabajar?

¿Se necesita otra revolución, entonces?

Sí, una revolución social y de las ideas, basada en la educación. Hay que terminar con la miseria que azota a más de 40 millones de pobres, acabar con la delincuencia, la impunidad y la corrupción, que son los grandes males que nos aquejan.