Publicado: 17.10.2015 20:28 |Actualizado: 18.10.2015 23:30

Los ideólogos neoconservadores preparan nuevos zarpazos

Parapetados en respetables instituciones académicas estadounidenses, aguardan una nueva oportunidad. No se arrepienten de la invasión de Irak ni del irreparable daño que han causado en Oriente Próximo y esperan otra ocasión para poner en práctica sus ideas.

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Una bandera de Estados Unidos en la Bolsa de Nueva York. - AFP

Una bandera de Estados Unidos en la Bolsa de Nueva York. - AFP

JERUSALÉN.- Los ideólogos neoconservadores que han conducido Oriente Próximo al peor momento de su historia ya preparan los próximos zarpazos desde los llamados “centros de estudios estratégicos” y desde las universidades de Estados Unidos donde permanecen agazapados.

No solamente se arremolinan en torno a los candidatos republicanos para las elecciones estadounidenses de 2016, como parece natural, sino que también se juntan con candidatos demócratas, como es el caso de Hillary Clinton, que cuenta con Robert Kagan entre sus asesores más destacados, uno de los arietes más beligerantes del movimiento. Su esposa, la diplomática Victoria Nuland, ha sido portavoz de Hillary. Kagan se encuentra en la nómina de la Brookings Institution y del Council on Foreign Relations y además confecciona constantemente publicaciones que defienden la política neoconservadora partidaria del “intervencionismo” militar para implantar la “democracia” en el mundo y, especialmente, en el Cercano Oriente.



Uno de los mitos del movimiento, recogido recientemente en un editorial del Wall Street Journal, sostiene que el presidente Barack Obama es el responsable del desaguisado de Irak y que su predecesor George Bush dejó aquel país en una buena situación cuando salió de la Casa Blanca hace siete años. Acusan a Obama de haber abandonado Irak a Irán con la evacuación de las tropas americanas en 2011. La realidad, sin embargo, es que la invasión de 2003 puso a Irak en manos de la mayoría chií y lanzó a la minoría suní al monte. En el territorio suní se formaron una infinidad de grupos yihadistas, el más notable de los cuales ha acabado siendo el Estado Islámico.

No solamente se arremolinan en torno a los candidatos republicanos para las elecciones de 2016, como parece natural, sino que también se juntan con candidatos demócratas

Los “centros de estudios estratégicos” y las universidades son los refugios naturales de los ideólogos neoconservadores. Desde allí no sólo inundan las revistas y las editoriales con sus publicaciones, sino que forman a los jóvenes que en las siguientes generaciones determinarán el sentido de la política exterior de Estados Unidos.

Algunos de los centros de este tipo más significativos del mundo neoconservador son la Fundation for the Defense of Democracies, la Henry Jackson Society, el Hudson Institute, el Jewish Institute for National Security Affairs, el Project of the New American Century y el American Enterprise Institute, entre muchos otros. Entre los principales ideólogos figuran Fuad Ajami, Elliott Abrams, Richard Perle, Paul Wolfowitz, Douglas Feith y William Kristol. Buena parte de ellos han ocupado posiciones muy significativas en la Administración estadounidense y otros han hecho su trabajo como francotiradores desde fuera.

El diario Haaretz ha observado que “la mayoría” de los ideólogos neoconservadores “son judíos” y, de hecho, esta circunstancia, que se ha señalado en más de una ocasión, ha causado debates en Estados Unidos. Algunos han sostenido exageradamente que “neoconservador” y “judío” son “sinónimos” y otros han acusado a los primeros de “antisemitas”. Muchos de los primeros ideólogos neoconservadores fueron destacados sionistas que publicaron sus artículos en Commentary, la revista del American Jewish Committee.

Robert Kagan, uno de los arietes más beligerantes del movimiento y asesor de Hillary clinton. - AFP

Robert Kagan ya defendía la guerra contra Irak en 1997 y nunca se ha cansado de amenazar a Irán con una intervención militar. Esta posición coincide totalmente con la que ha defendido el primer ministro Benjamín Netanyahu desde hace muchos años y le ha costado a Kagan acusaciones de doble lealtad.

En su best-seller The Road to Iraq: The Making of a Neoconservative War, Muhammad Ahmad sostiene que la ideología neoconservadora se fundamenta en tres pilares: el militarismo, el unilateralismo y un firme compromiso con el sionismo, al tiempo que promueve una “israelización” de la política exterior de Estados Unidos. Ahmad defiende que los neoconservadores han aspirado a crear un “caos creativo”, aunque finalmente sólo han creado un caos sin matices que ha arrasado Oriente Próximo de una manera sin precedentes. Como ha escrito un analista americano, “en lugar de mostrar la fuerza de Estados Unidos, como dicen los neoconservadores, la guerra de Irak ha mostrado sus debilidades”.

Como varios de sus colegas, Robert Kagan ha calificado a Europa de “ingenua” y de no estar dispuesta a defender los valores que supuestamente atesora. Afortunadamente, para eso están los Estados Unidos, dice Kagan, pues sólo los estadounidenses entienden lo que implica ejercer el “poder”, es decir el uso de la fuerza.

El razonamiento de los neconservadores ignora lo ocurrido en Irak y en los demás países de la región que se han destrozado mediante la fuerza 

Este razonamiento ignora lo ocurrido en Irak y en los demás países de la región que se han destrozado mediante la fuerza porque un grupo de ideólogos se ha empeñado en llevar la “democracia” al precio que fuera, sin tener en cuenta la situación histórica, religiosa y política de esos países. Lo que menos puede decirse es que ese planteamiento haya sido “ingenuo”. Probablemente ha sido astuto y ha permitido crear un “caos destructivo” en lugar del “caos creativo” en un abrir y cerrar de ojos.

La influencia de Kagan en Hillary Clinton puede observarse en más de una dirección. Recientemente, la precandidata demócrata declaró que “el vacío dejado por Estados Unidos ha llenado Irak y Siria de yihadistas”, una idea acuñada hace tiempo por los ideólogos neoconservadores.

La Administración estadoiunidense no se desentendió de las ideas neoconservadoras cuando el presidente Obama entró en la Casa Blanca. Al contrario, siguió coqueteando con ellas y aplicando esas ideas que asumió como propias con el resultado conocido. Obama abandonará la Casa Blanca en enero de 2017 y entonces se abrirá otra época. El mal que se ha causado es irreversible, pero gane quien gane, los ideólogos neoconservadores estarán al acecho para seguir dando zarpazos cuando se les presente la ocasión.