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Incertidumbre en Miami en la era Obama

Los cubano-americanos de Florida moderan su discurso y piden el fin del embargo estadounidense

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Cuáles son las dos preguntas que más les hacen a los cubanos de Miami?', pregunta Fernando Caula, un exiliado de unos 40 años que disfruta de la cara de póker de los que esperan la respuesta: 'Es muy fácil: ¿por qué te fuiste?, ¿por qué te quedas?'.

Tan cerca, tan lejos. ¿Cubanos o americanos? ¿Exiliados o casi cubanos? 50 años después del exilio forzado de muchos, la prudencia gana espacio en el anticastrismo oficial.

Incluso la tradicional Fundación Nacional Cubano-Americana, epicentro del anticastrismo más exacerbado durante décadas, ha bajado el tono. Y ha apostado por la implicación de cada uno de los cubanos. 'Cada cubano debe ser un agente de cambio', afirma el director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), Omar López Montenegro.

La llegada de Barack Obama al poder ha sido la gota que ha colmado el vaso político del exilio. Hasta el punto que los grupos de presión cubanos hacer labor de lobbie para que en unos dos años se levante el embargo comercial de EEUU a Cuba.

Mientras algunos políticos se aferran al bloqueo, la calle en Miami cambia el chip aceleradamente. Alfredo es un anciano que amanece con las noticias que llegan desde Cuba. Saborea un café cubano en la calle 8 de la ciudad de Miami. A su lado, la psiquiatra Alice Martínez asegura con vehemencia que 'Obama desmontará el marketing castrista de la igualdad racial'.

Alice es mulata y llegó a la ciudad en los años ochenta. 'El nuevo presidente estadounidense es un seísmo, no sólo para las autoridades cubanas, también para un exilio, que en su mayoría es blanco', opina Alicia.

Por su parte, Dorian Alonso, que estudió Cine en la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños, es bastante resolutiva cuando se le pregunta por la nueva era del exilio: 'Obama será para los cubanos una zambullida en la realpolitik'. La joven dejó Cuba para continuar su carrera en Miami. 'La crisis que provocó el caso de Elián reabrió heridas viejas y nuevas', afirma.

Para Óscar Peña, columnista del diario El Nuevo Herald, los enemigos del régimen han sido inexplicablemente sus mejores aliados'.

El arquitecto Raúl Rodríguez defiende el lugar de su generación: 'Somos los últimos mohicanos y nos hemos convertido en un exilio clásico'. A Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, le preocupa que 'haya que esperar a la muerte de Fidel para emprender la transición'. La profesora universitaria Marifeli Pérez-Stable afirma que 'los ideales del exilio han sido infravalorados por la opinión pública internacional'.

Mientras en Miami se esperan con ansiedad los cambios que llegarán de la mano de Obama, Alfredo, el anciano exiliado prepara el ritual diario que practica desde 1960. Se detiene frente al mar. En la mano derecha, una botella de whisky; en la izquierda dos vasos de plástico. Bebe de uno. El contenido del otro cae a las aguas del estrecho de Florida. Brinda y grita con fuerza: '¡Salud Cuba!'.