Publicado: 02.03.2016 14:41 |Actualizado: 02.03.2016 14:41

Las incógnitas y posibles escenarios que deja el 'supermartes' en EEUU

Trump y Clinton afianzan sus posiciones, pero la carrera a la Casa Blanca sigue sin estar decidida. El magnate se enfrenta a una nueva fase de primarias, en teoría, menos
favorable. La demócrata lucha por convencer ante el entusiasmo levantado por Sanders. 

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Varias personas esperan para votar en un colegio electoral de Edmond, Oklahoma. - EFE

Varias personas esperan para votar en un colegio electoral de Edmond, Oklahoma. - EFE

Los resultados del supermartes no han dejado ninguna sorpresa. Donald Trump y Hillary Clinton se afianzan en el liderazgo de sus respectivos partidos en la carrera por la nominación y ensanchan su ventaja respecto a sus competidores. Con cientos de delegados en juego de cara a las Convenciones de ambos partidos, que se celebrarán en julio, esta jornada es indudablemente la más importante del calendario de primarias. Pero, ¿es tan decisivo el supermartes como aparenta a primera vista?

En el campo republicano, en anteriores procesos electorales, el supermartes sí ha sido decisivo. En 2012, Mitt Romney se aseguró prácticamente la nominación en este día. Pero en esta ocasión, las reglas en el Partido Republicano han cambiado y han favorecido un reparto más proporcional de los delegados en la primera parte del proceso de primarias (incluido el supermartes), dando lugar así a una carrera más abierta.

Por ese mismo motivo, no es previsible que ninguno de los tres candidatos más fuertes se retire antes del día 15 de marzo porque la mayoría de las primarias que se van a celebrar hasta esa fecha todavía se van a regir por sistemas de reparto proporcional (Kansas, Louisiana, Kentucky, Hawaii y parcialmente Mississippi) o por sistemas que sólo adjudican la totalidad de los delegados al candidato ganador cuando supera el 50% de los votos, lo cual no es previsible con tres candidatos fuertes en liza (Maine, Puerto Rico, Michigan, Idaho y Washington DC). Así pues, hasta el día 15 todavía es posible que los tres candidatos sigan acumulando delegados en casi todas las elecciones, si bien en algunas las cláusulas de barrera elevadas podrían dejar a alguno fuera del reparto (por ejemplo, en Louisiana, Puerto Rico e Idaho la barrera es del 20%).



Dos escenarios posibles

A partir del día 15 y en función de los resultados acumulados, pueden darse dos escenarios. El primero, y desde mi punto de vista el menos probable, es que Rubio o Cruz se retiren (dando por sentada la retirada de Kasich y Carson, que es cuestión de tiempo) y sólo queden dos candidatos en liza. Si esto es así, teniendo en cuenta que a partir de esa fecha se aplicarán en la gran mayoría de los Estados sistemas mayoritarios (los más extendidos son el sistema mayoritario puro, en el cual el candidato que obtenga la mayoría simple se lo lleva todo ─winner takes all─, o el sistema que otorga automáticamente la totalidad de los delegados al candidato que supere el 50% de los votos), es muy posible que en un tiempo relativamente corto alguno de los dos candidatos obtenga una ventaja suficiente para proclamarse vencedor antes de llegar a la Convención.

¿Quién sería ese candidato? Aunque parezca a primera vista que Trump tendría ventaja en un escenario así, no deben hacerse previsiones apresuradas porque es muy difícil determinar qué es lo que van a hacer las personas que hasta ahora han declarado que van a votar por los otros candidatos. Tomemos como ejemplo las primarias de Florida que se celebran el próximo 15 de marzo y en las que están en juego 99 delegados por el sistema mayoritario. Las encuestas le dan actualmente una ventaja a Trump con una intención de voto de aproximadamente el 40%, seguido de Rubio, con un 26% y Cruz, con un 13%; otros candidatos suman un 10%. Si al final la contienda fuese entre Trump y Rubio, el resultado de la misma dependería de lo que hiciesen las personas que habían manifestado su intención de votar por los demás candidatos (que sumarían un 23%).

¿Por qué no es probable este escenario de enfrentamiento a dos? Los resultados del supermartes siguen mostrando que hay un profundo desacuerdo en el Partido Republicano sobre quién puede ser el mejor candidato que aglutine al partido y lo "salve" de caer en manos de Donald Trump y cada vez queda menos tiempo para encontrarlo. Además, a medida que pasa el tiempo y tanto Cruz como Rubio van sumando delegados, los incentivos que tienen ambos para permanecer en la contienda son más altos, ya que, como veremos al analizar el segundo escenario, si consiguen llegar vivos hasta la Convención pueden vender muy caro su apoyo en las negociaciones que se producirían para lograr la nominación.

Combo de fotografías de los candidatos republicanos, Marco Rubio, Donald Trump y Ted Cruz. - REUTERS

Combo de fotografías de los candidatos republicanos, Marco Rubio, Donald Trump y Ted Cruz. - REUTERS

Por otro lado, en la lucha particular que mantienen Cruz y Rubio para aglutinar todos los apoyos anti-Trump, de momento Cruz es el que ha conseguido un mayor impulso, aprovechando que en esta primera fase de primarias predominaban los Estados sureños y marcadamente conservadores, incluido el propio Estado de Texas del que Cruz es senador. Sin embargo, de ahora en adelante, el predominio va a corresponder a Estados de mayoría demócrata o más moderados, lo que en el ámbito de las primarias republicanas suele favorecer a los candidatos con un perfil menos extremista. En ese sentido, si hasta ahora ha sido el momento de Cruz, ahora podría empezar a serlo de Rubio, con una cita crucial en Florida, su Estado natal, el próximo 15 de marzo. Una victoria de Rubio supondría un impulso enorme a sus aspiraciones y, por eso, su entorno se ha empleado a fondo en los últimos días en lograr el apoyo del Gobernador Jeb Bush, que se resiste a otorgarlo.

El segundo escenario, y a mi juicio más probable, es que queden tres candidatos en liza, Trump, Rubio y Cruz, y en este supuesto las posibilidades de llegar a una convención disputada se acrecientan. Por una parte, siendo tres, Trump quizás podría tenerlo más fácil para conseguir la mayoría simple en los Estados en los que se usa el sistema mayoritario puro (Florida, Ohio y Arizona, entre otros), pero, por otra parte, tendría muy difícil superar el 50% en los Estados que exigen este porcentaje para adjudicarse todos los delegados (Missouri, Utah y Nueva York, entre otros). Además, en esta fase y de cara a la recta final del proceso todavía quedan Estados importantes que utilizan el sistema proporcional (North Carolina, Rhode Island, Oregon y New Mexico) y otros que, aunque utilizan el sistema mayoritario, lo hacen por distritos, por lo que es muy posible que haya más de un candidato que obtenga delegados (es el caso de Illinois, Wisconsin, Connecticut, Maryland, Pennsylvania y, sobre todo, California). Es verdad que las cláusulas de barrera a veces son muy elevadas (hasta del 20%) y eso puede jugar en contra de Cruz o Rubio, según los casos, pero siendo sólo tres candidatos también es posible que los tres puedan llegar a obtener delegados en diversos Estados.

No es descartable una Convención disputada

En un previsible escenario triangular, si Trump siguiese manteniendo porcentajes del 30% o 35%, como hasta ahora, Rubio y Cruz podrían seguir sumando también delegados y podríamos llegar a la Convención sin un ganador claro que tuviera más del 50% de los delegados. El resultado final quedaría a expensas, por tanto, de pactos y componendas entre los candidatos "supervivientes" e, incluso, entre los ya retirados, pues el voto de cada delegado cuenta. Sólo si Trump empezase a cosechar resultados del 40% o del 45%, se haría más difícil para Cruz o Rubio conseguir delegados y adelantaría su nominación. Hasta ahora, Trump sólo ha superado el 40% en Nevada, Massachusetts y Alabama.

En un escenario de incertidumbre con una Convención abierta, la pregunta que surge es qué pasa con los delegados obtenidos por los candidatos ya retirados. No está muy claro: su candidato originario les puede dar libertad de voto en la Convención o, si ha decido apoyar a alguno de los candidatos que quedan, puede también darles instrucciones para apoyarle, aunque éstos podrían no obedecer. Sin embargo, lo normal es que el voto de los delegados que podríamos llamar "huérfanos" no sea decisivo porque ya hay un candidato que ha llegado a la mayoría necesaria para ser nominado antes de la Convención.

En estos casos, los delegados de los otros candidatos suelen votar por sus candidatos originarios en la primera votación, con carácter testimonial. Sin embargo, en el caso de que se llegase a una Convención disputada, el voto de cualquier delegado podría ser decisivo y en ese caso todo parece indicar que los delegados de los demás candidatos podrían unir sus fuerzas en un frente anti-Trump y forzar la nominación de alguno de los otros candidatos. ¿Podría Trump en ese caso decidir presentarse a la elección como independiente? Esto ya es política-ficción.

Hillary Clinton, durante un mitin previo al 'supermartes' en Miami, Florida. - REUTERS

Hillary Clinton, durante un mitin previo al 'supermartes' en Miami, Florida. - REUTERS

Clinton gana sin despertar entusiasmo

En el campo demócrata la sorpresa no es, desde luego, que Hillary Clinton se lleve de calle varios Estados sureños con importante población afroamericana. La sorpresa es que Bernie Sanders, un candidato que surge inicialmente como expresión del voto de protesta y por el que hace unos meses nadie apostaba seriamente, sigue vivo y es capaz de ganar no sólo en el pequeño y muy progresista Estado del que es senador, Vermont, sino también en Estados numéricamente más importantes e ideológicamente más complejos, como Minnesota, Colorado y Oklahoma.

A estas alturas ya casi nadie duda de que Hillary Clinton, con casi todo el establishment del partido detrás, con el firme apoyo de los sindicatos, esencial en el Partido Demócrata, y con mucho más dinero que su oponente (casi el doble: 187 millones de dólares recaudados, contando el dinero de los grupos externos, frente a 96 de Sanders), se va a llevar la nominación. Sin embargo, Bernie Sanders promete ponérselo difícil y llevar su mensaje a favor de la igualdad y de la democracia real hasta las mismas puertas de la Convención que se celebrará a finales de julio en Philadelphia. A su favor está el hecho de que el Partido Demócrata utiliza el sistema proporcional en todos los Estados para adjudicar los delegados y en su contra que hay un número importante de Superdelegados (477) que no son elegidos, sino designados en función de sus cargos institucionales u orgánicos y la inmensa mayoría de ellos ya se han decantado por Hillary Clinton.

Puede decirse que Clinton gana, pero sin despertar entusiasmo, y que Sanders entusiasma, pero no convence sobre sus posibilidades para ser un candidato sólido de cara a la elección general. El miedo a perder el voto de centro está jugando claramente en favor de Hillary Clinton y ello a pesar de que, incluso sus seguidores, cuando son preguntados en las encuestas, reconocen que es "poco de fiar". En el eterno debate entre idealismo y pragmatismo parece que, como casi siempre, el pragmatismo termina por imponerse.

*El autor es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Valladolid. Ha sido investigador visitante en el Washington College of Law (American University) y en la Universidad de Toronto.