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Independencia pueblo kurdo El 'procés' kurdo se derrumba  entre puñetazos y tambores de guerra

El proyecto secesionista del Barzani, líder del PDK, se ha despeñado definitivamente entre algaradas y ataques a los partidos kurdos de la oposición provocados por sus incondicionales en ciudades como Zajo y Erbil y entre puñetazos a parlamentarios.

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Según fuentes del Gorran, al menos uno de sus representantes en la cámara de Erbil recibió una paliza por parte de altos cargos del partido de Barzani (PDK) tras la accidentada sesión del viernes / FERRAN BARBER

Según fuentes del Gorran, segunda formación del país, al menos uno de sus representantes en la cámara de Erbil recibió una paliza por parte de altos cargos del partido de Barzani (PDK) tras la accidentada sesión del domingo. Actuaron, aseguran, "como auténticos matones", en represalia por la intervención de su líder en la cámara, quien llamó "burro" a Barzani. Durante los dos últimos años, el parlamento se había abierto una única vez para sancionar la voluntad del presidente de seguir adelante con su referéndum vinculante.

El caudillo tribal se va completamente desacreditado y destruido por un proyecto al que se oponía casi el mundo entero y buena parte de su pueblo, que ahora se abisma a una de las peores crisis económicas de su historia debido a la pérdida de los territorios que los peshmergas ocuparon en Kirkuk, Sinyar y los Llanos de Nínive, aprovechando la debilidad del Ejército de Irak que provocó la irrupción del Estado Islámico en la escena geopolítica.

Tras el fracaso de su referéndum y el bloqueo al que los territorios kurdos fueron sometidos con posterioridad a la declaración de independencia, el país pierde buena parte de los ingresos que obtenía mediante la explotación de los pozos petrolíferos de Kirkuk y de las tierras ocupadas de Nínive, lo que, con total certeza, desencadenará un desastre económico mayor que ya vive el país, como consecuencia de la guerra contra el Estado Islámico y de la corrupta e ineficiente gestión del partido gobernante. El domingo, Barzani culpó a los descendientes del recientemente fallecido Jalal Talabani de todos los males y acusó a los líderes de la oposición de alta traición, por entregar Kirkuk sin pelear.

El pueblo kurdo se enfrenta a una de las peores crisis de su historia / FERRAN BARBER

Los chiítas

Kirkuk. En realidad, todo el mundo sabía en Irak que ese es el problema y el potencial detonante de los rifirrafes bélicos a los que, como ya se preveia, ha dado lugar la declaración de independencia. Así expresaba sus preocupaciones un estudiante chiíta de Bagdad en Suleimania en vísperas del referendo.

Los kurdos de Suleimania

Por otra parte, el grueso de la población de Suleimania en sintonía con la UPK y con el partido reformista del Gorran se mostraba más que escéptica acerca de la conveniencia de organizar un referéndum en medio de una guerra aún inconclusa contra el ISIS y de una crisis económica severa. Mientras el discurso patriótico de Barzani resultaba incontestado y aclamado en Erbil o en Dahok, mucha gente se expresaba de este modo en los dominios de la familia Talabani.

Lo cierto es que tanto la Unión Patriótica del Kurdistán -que se sumó a regañadientes- como el Gorran -segunda fuerza del país- le habían advertido ya a Barzani de los peligros de una aventura semejante. De hecho, este último partido apadrinó una campaña conocida como 'Not for now' - no, por ahora.

Las diferencias entre los kurdos de Suleimania y Erbil no son nuevas. Durante los noventa, se enfrentaron en una guerra y tras la caída del régimen de Sadam Hussein, en 2003, han protagonizado una larga historia de conflictos. Tanto la UPK como el PDK de Barzani dirigen unidades separadas de peshmerga, y gobiernan de facto de forma independiente sobre los territorios de su área de influencia, gracias, entre otras cosas, a la adhesión incondicional de los funcionarios que forman la estructura administrativa del país, una especie de tumor que dinamita cualquier forma de instaurar una verdadera democracia.

La hinchada de Barzani 

Los mayores feudos de Barzani se hallan en Erbil, Zajo y en Dahok, donde la formación de la monolítica élite gobernante organizó numerosos actos de exaltación patriótica masivamente respondidos por una población ciegamemente partidaria de su hasta ahora presidente. El 'sí' obtuvo más del 99 por ciento de los votos en la localidad de Zajo. De este modo explicaban sus viscerales puntos de vista en las vísperas del referendo.

Celebrando el sí tres días antes

"Nací para la independencia; estamos listos para pelear", decía entre tanto el presidente kurdo, al tiempo que insistía en que era ya demasiado tarde para los planes alternativos que Washingon le ofrecía a su proyecto. Ni la oposición de Estados Unidos, la Unión Europea y todos sus vecinos del entorno, incluida Turquía, le persuadieron de dar un paso atrás. Se agarraba, entre tanto, a algunos frágiles aliados como Israel, mentado casi a diario por la cadena gubernamental Rudaw TV. Sus partidarios, entre tanto, respondían casi furiosamente a sus llamadas a la exaltación patriótica. Una vez más, en Zajo, comenzaron a celebrar de este modo la victoria tres días antes del referendo, mientras la oposición especulaba sobre el hecho de que, quizá, los Barzanis tenían alguna información de la que el resto del mundo carecía. Se equivocaban.

Los yazidies de Sinyar

Claro que el proyecto de Barzani tenía otros enemigos en sus propios dominios. Los kurdos iraquíes incrementaron su territorio alrededor de un 40%  desde la irrupción del Estado Islámico en la escena geopolítica del área, a menudo a costa de sus vecinos árabes, turcomanos y algunas minorías hostiles a su proyecto de independencia, como los caldeo-asirios, los chabaquíes o los yazidíes.

Y lo que era todavía más grave para la memoria colectiva de al menos de dos de esas minorías de la zona, tras la ocupación de Mosul por los yihadis del Estado Islámico, los peshmergas de Barzani abandonaron a su suerte a los asirios de Karakosh y a los yazidíes del Sinyar mientras las unidades militares dirigidas desde Suleimania se apresuraban a ocupar Kirkuk y sus campos petrolíferos. Fue, a juicio de las víctimas, un acto perverso que ocasionó las muertes de muchos yazidíes y el secuestro de muchas de sus jóvenes como esclavas sexuales. Antes de irse de espantada, los peshmergas habían desarmado o se habían negado a entregar armas tanto a cristianos como a yazidíes. Ni unos ni otros han olvidado, y ambos culpan a Barzani de sus respectivos genocidios. Así se expresaban a petición propia dos niños yazidíes a los que entrevistamos en un centro para refugiados de Atenas.

Fuera Al Hashd al Shaabi

Pese a todas las amenazas de sus vecinos y pese a las dudas fundadas acerca de su conveniencia, el referéndum se celebró y obtuvo un apoyo mayoritario a la independencia, lo cual era, por otra parte, previsible, dado que el pueblo kurdo lleva décadas expresando su voluntad y su derecho al autogobierno. Claro que no era eso lo que ponían en entredicho los adversarios de Barzani.

En realidad, el Kurdistán ya era independiente de facto. Expedía sus propios visados, disponía de sus propios ejércitos y no rendía cuenta alguna de los ingresos obtenidos mediante la explotación de sus recursos petrolíferos, notablemente incrementados tras la guerra contra el Daesh, y ahora recortados nuevamente. Durante los días que siguieron al referéndum, el presidente iraquí Al Abadi comenzó a mover ficha, y fuerzas militares iraquíes se presentaron en Kirkuk con la resolución de retomarla y hacer regresar el Kurdistán a las fronteras anteriores a la llegada del Daesh.

El referéndum obtuvo un apoyo mayoritario a la independencia

En el fuego cruzado de la propaganda lanzada por ambas partes, muchos kurdos interpretaron la retirada de Al-Hashd Al-Sha'abi de esa operación militar como un triunfo sobre Bagdad. En realidad, el Gobierno de Irak sólo reemplazó esas milicias por el ejército regular, para a renglón seguido recuperar la ciudad y los terrenos petrolíferos, tras un rifirrafe bélico que se cobró algunas bajas. Pretendía, entre otras cosas, barrer de en medio a los grupos paramilitares para evitar que los enfrentamientos sectarios pudieran socavar el derecho que reclamaba a hacer cumplir la Constitución de Irak, en busca de la legitimidad que otorga el apoyo del resto de países de su entorno y del mundo.

Bulos, trolls y pasiones terminaron confundiendo a los partidarios de Barzani, victimas de su propaganda. Y de este modo celebraron los kurdos de las zonas controladas por el PDK la decisión del Gobierno de Irak de sacar las milicias chiitas de Kirkuk. El terreno estaba ya abocado para el caos.

Los asirios de Nínive

Existian otras zonas en disputa con Bagdad también ricas en petróleo como los Llanos de Nínive, que, en este caso, los nacionalistas caldeo-asirios consideraban usurpadas y que a lo largo del martes, han terminado de volver a la obediencia de Irak, de acuerdo a la voluntad de su población cristiana.

Todavía no se habían ido las fuerzas kurdas, y ya ondeaban banderas iraquíes en los cuarteles del Movimiento Democrático Asirio, donde hallaron también refugio varias docenas de los desplazados cristianos de Telskoff, forzados a abandonar sus hogares una vez más debido a los enfrentamientos entre iraquíes y peshmergas. Esta milicia nacionalista cristiana se halla, de hecho, bajo el paraguas de las Fuerzas de Movilización Popular chiítas, y tendrá a partir de ahora encomendada la responsabilidad de proteger los territorios de las minorías, dentro de la estructura de una guardia nacional. Con total seguridad, chabaquies, caldeo-asirios y yazidíes dispondrán de una provincia propia dentro de un Irak federal.

Antes del referéndum, la minoría caldeo-asiria acusó al Gobierno de Barzani de emprender una campaña de intimidación violenta contra quienes se oponían a su proyecto. El caso más notorio fue la sustitución del alcalde asirio de Alqosh por un miembro del PDK, lo que provocó protestas por todo el mundo. Su clamor era unánime: “Barzani, go home”.