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La inestabilidad financiera altera el mapa político europeo

Vuelcos electorales desde la quiebra de Lehman Brothers en 2008.

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Islandia

La banca arrastra al Gobierno

Tras una década de fuerte crecimiento, la crisis financiera llegó de golpe a Islandia en octubre de 2008, cuando dos de sus grandes bancos, Landsbanki (con su banca online Icesave) y Kaupthing quebraron y dejaron a deber 4.000 millones (un tercio del PIB de la isla) a clientes británicos y holandeses. La elevada deuda hundió al Gobierno conservador, que tuvo que convocar elecciones anticipadas en abril de 2009. La victoria de la izquierda dio paso a una coalición progresista liderada por la socialdemócrata Johanna Sigurdardóttir. Desde entonces, la población ha rechazado en dos referendos 2009 y 2011 devolver el dinero a británicos y holandeses y es el único país que ha llevado a juicio a los presuntos culpables de la crisis, entre ellos el ex primer ministro, Geir Haarde.

El fin de la Tercera Vía

Gordon Brown protagonizó la próspera travesía económica de Reino Unido hasta que, en 2008, la onda expansiva de la crisis terminó impactando en sus finanzas. El exministro de Economía ya había recibido el testigo de Tony Blair y tuvo que lidiar con la recesión, que terminaría alejándolo de Downing Street. Las luchas intestinas en el laborismo minaron su liderazgo y de poco le valieron sus méritos en sanidad y educación, que peligran en manos de su sucesor. El tory' David Cameron, vencedor de las elecciones del pasado año, pretende triplicar las matrículas universitarias, despedir a 500.000 funcionarios, ahorrarse 22.000 millones de euros en servicios sociales

El rescate condena al Fianna Fáil

En el otoño de 2008 se hizo evidente que el sistema bancario irlandés estaba tan endeudado que necesitaba una recapitalización millonaria para mantenerse a flote. A diferencia de Islandia, el Gobierno conservador irlandés no dejó que la banca quebrase, sino que destinó 46.000 millones a darle oxígeno. Pero la inyección no fue suficiente para evitar el derrumbe de la economía irlandesa y a finales de 2010 el país aceptó un plan de rescate de la UE y el FMI a cambio de duras medidas de austeridad. El coste político de aquel gesto fue la dimisión de cinco ministros, después del primer ministro, Brian Cowen, y la celebración de elecciones anticipadas en febrero de 2005. El gobernante Fiánna Fail sufrió un descalabro electoral y cedió el poder a una coalición entre el Fine Gael (centroderecha) y los laboristas.

Sócrates pierde el pulso contra el FM

El socialista José Sócrates lo intentó por activa y por pasiva, pero el yugo de los mercados provocó que al final terminase hincando la rodilla. El ex primer ministro portugués pasó de dirigir la franquicia lusa de la Tercera Vía a ser un damnificado de la crisis económica, que se cebó en particular con su país. Emprendió reformas económicas y laborales, ganándose la animadversión de la izquierda real y de los sindicatos, pero su intento de sanear el Estado fue en vano y no pudo evitar el viacrucis de la deuda soberana. Él aseguraba que Portugal era una víctima indirecta de la crisis de las hipotecas basura de EEUU, mientras los mercados desconfiaban del país, la solvencia crediticia caía en picado y las fuentes de financiación escaseaban. Sócrates, en el poder desde 2005, intentó evitar el rescate, pero la derecha le retiró su apoyo y el cuarto plan de austeridad del socialista se fue al traste. Con una histórica cifra de paro superior al 12%, en junio hubo elecciones, Sócrates repitió como candidato y las perdió frente al conservador Passos Coelho, quien no sólo se comprometió a cumplir los requisitos para recibir 78.000 millones de euros del FMI, la UE y el BCE, sino que estableció, por iniciativa propia, otras medidas de austeridad que han adelgazado el cuerpo empresarial del Estado y obligan a apretarse el cinturón: los portugueses pagan un 15% más por el transporte público y los que superan el salario mínimo se quedarán sin la mitad de la extra de Navidad. Passos espera recaudar 800 millones de euros, pero ni la ola de privatizaciones ha logrado hacer frente a los especuladores.

El paro hunde al Ejecutivo liberal

La decisión danesa de conservar la corona como divisa ha salvado al país de la crisis del euro. Aun así, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la recesión dispararon el paro hasta el 10%, cifra astronómica para Escandinavia, y permitieron a la izquierda recuperar el poder en Dinamarca después de una década.