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La Internacional Socialista expulsa al partido de Mubarak

La organización entiende que la formación del presidente egipcio incumple los valores que defiende la socialdemocracia

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La Internacional Socialista ha expulsado de su seno al Partido Nacional Democrático (PND), la fuerza política que lidera Hosni Mubarak. La organización mundial de los partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas entiende que la formación del presidente egipcio incumple los valores que defiende la socialdemocracia.

El secretario general de la Internacional Socialista, el chileno Luis Ayala, ha enviado una carta al PND en la que le informa del 'cese de su pertenencia' a la organización y le subraya el compromiso de ésta con 'una democracia más integradora'. La organización esperaba un mensaje de parte de Mubarak al pueblo de Egipto que mostrara un claro camino hacia el cambio político, social y económico, que no se ha producido.

La Internacional, que agrupa a 159 partidos políticos y organizaciones de todos los continentes, ha aplicado en este caso la misma decisión que tomó tras las revueltas en Túnez, cuando expulsó a la Reagrupación Constitucional Democrática del presidente depuesto Zine El Abidine Ben Alí.

En aquella ocasión, la Internacional explicó que la expulsión del partido de Ben Alí reflejaba 'los valores y principios que definen' a la organización, así como su posición sobre los acontecimientos que se desarrollaban en el país magrebí.

Sobre la situación en Egipto ha hablado en rueda de prensa la portavoz del Comité Electoral del PSOE y secretaria de Política Internacional, Elena Valenciano, quien ha mostrado cierta tranquilidad por la situación que se vive en ese país en la medida en que el Ejército ha expresado su intención de no actuar contra los manifestantes.

Valenciano ha dejado claro que son los ciudadanos quienes 'están en la calle en Egipto', al igual que en Túnez, y que es la ciudadanía la que ha decidido poner fin a una situación que estaba llevando 'a un clarísimo empobrecimiento y ausencia de libertades'. 'No se le pueden poner puertas a la democracia', ha enfatizado la dirigente socialista, en cuya opinión la obligación de la comunidad internacional en este caso, especialmente de la UE, es acompañar y reforzar los movimientos democráticos, pero no aconsejar ni orientar sobre la hoja de ruta a seguir.

'O la democracia es global o lo que será global es el autoritarismo'

Y es que, a su entender, 'o la democracia es global o lo que será global es el autoritarismo'. Según su criterio, la situación en Túnez es distinta a la de Egipto y la de ambos muy diferente a la de Marruecos, donde 'hay mucho más oxígeno'. Ha argumentado, en este sentido, que en Marruecos 'hay un juego político', con una oposición organizada y ordenada y un 'lento proceso de transición hacia un espacio de progreso y libertad mayor'.

La coyuntura es tan 'completamente distinta' que, a su entender, es imposible anticipar que pueda haber un efecto contagio en Marruecos de los acontecimientos que se están viviendo en otros países cercanos, donde 'la ciudadanía pura y dura es la que ha tomado las calles, sin adscripción política, todavía, y mucho menos religiosa'. Eso no quiere decir, ha precisado, que en Marruecos no existan también problemas, incluido el paro juvenil, o que algunos quisieran que el proceso de transición fuera más rápido.

Pero, en cualquier caso, 'allí donde la gente sale a pedir democracia y pan', la preocupación de la UE -ha juzgado- debería ser que las cosas transiten por cauces pacíficos y con la máxima velocidad hacia un proceso de elecciones.