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Internacional La tensión entre Israel e Irán pone en peligro la estabilidad en Oriente Próximo

La estabilidad de Oriente Próximo cuenta con nuevas amenazas. Israel e Irán combaten en el mismo espacio, Siria, por primera vez y ninguna de las dos partes parece dispuesta a ceder. Netanyahu, que hace frente a una investigación policial sobre su presunta corrupción, busca una mayor implicación de Estados Unidos en el conflicto sirio.

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La Policía israelí recomendó el martes a la Fiscalía que imputase al primer ministro de su país, Benjamin Netanyahu, por soborno, fraude y abuso de confianza en dos casos por los que era investigado desde hace un año, informaron fuentes policiales. EFE/ Abir Sultan

Los incidentes del pasado fin de semana, en los que estuvieron involucrados Irán, Israel y Siria, y que se saldó con el derribo de un F-16 israelí, advierten a la comunidad internacional de que la situación en la región, que jamás ha dejado de ser inflamable, es ahora más delicada que nunca desde hace varias décadas.

La presencia de iraníes en Siria, cuyo papel según Teherán se reduce en estos momentos al de "consultores militares", es un hecho incontrastable con el que tiene que lidiar el primer ministro Benjamín Netanyahu, y que se suma a la presencia de Hizbolá en Líbano, con un gran arsenal de armas provistas también por Teherán. 

Lo más probable es que Israel se enfrente a este desafío de dos maneras que necesariamente pasan por presionar con mayor intensidad al presidente Donald Trump. En primer lugar está el tema nuclear iraní. El acuerdo que alcanzaron Barack Obama y otras potencias mundiales con Teherán después de largos años de discusión, es inválido para Israel.

Netanyahu tratará de implicar a Estados Unidos en Siria

Siguiendo la posición de Netanyahu, Trump ya ha puesto un plazo a los iraníes para modificarlo, un plazo que terminará esta primavera. Aunque los europeos están plenamente satisfechos con el acuerdo, Israel lo considera una catástrofe que hay que remediar y, a fecha de hoy, parece que Netanyahu tiene un sólido ascendiente sobre la Casa Blanca, un ascendiente más sólido que los europeos. 

Netanyahu se juega mucho con los iraníes puesto que el interés de cancelar el acuerdo nuclear, aunque en principio se hable solo de modificarlo, es muy claro y juega a favor de otros países suníes de la región, principalmente de Arabia Saudí. Israelíes y saudíes se han subido al mismo barco y los saudíes confían en que esta alianza les permita continuar la guerra que mantienen en Yemen sin ser molestados por las potencias occidentales. 

En segundo lugar, Netanyahu tratará de implicar a Estados Unidos en Siria más allá de la presencia de unos cientos de botas sobre el terreno en el norte, en la zona kurda. Es significativo que Michael Oren, viceprimer ministro israelí para asuntos diplomáticos y exembajador en Washington, se haya lamentado este lunes de que "Estados Unidos no esté participando en el juego" de Siria. 

Israel persigue una mayor implicación de Estados Unidos, una implicación que sea decisiva para acabar con la presencia iraní, lo que solo ocurrirá si se fuerza la caída del presidente Bashar al Asad. Sin embargo, en este caso, Rusia perdería sus bases en el este del Mediterráneo, lo que significa que la presión de Netanyahu puede conducir a una expresión más material de la rivalidad de Estados Unidos con Rusia. 

Esa rivalidad cristalizó, y quizá no de una manera casual, en la madrugada del sábado, cuando un misil sirio SA-5 200, de fabricación rusa, pero que su origen se remonta al periodo de la Unión Soviética, derribó un caza F-16 de fabricación estadounidense, un aparato muy moderno y sofisticado, con un equipamiento electrónico de primera categoría, que Israel considera la joya de su corona defensiva. 

Israel se prepara para un conflicto de larga duración con Irán, tanto en Siria como en Líbano

La última vez que se derribó a un avión israelí fue en 1982. Desde entonces habían transcurrido 36 años sin que Israel sintiera esa humillación. Por otra parte, un poco antes de que el F-16 cayese en la Galilea, cerca del Golán, los iraníes introdujeron un avión no tripulado en Israel. El dron penetró por el norte y fue derribado un minuto y medio después de su entrada en el espacio aéreo israelí. 

Los israelíes dijeron que el dron había despegado de una base situada junto a la ciudad de Tadmor, en el desierto sirio, y fue activado por los iraníes, pero los iraníes calificaron esa acusación de "ridícula". Reconocieron que un dron despegó de la base de Tadmor pero añadieron que solamente sobrevoló el desierto sirio. Lo demás fue un montaje de Israel, recalcaron en Teherán. 

En medios políticos israelíes se dice que Israel se prepara para un conflicto de larga duración con Irán, tanto en Siria como en Líbano. El primer ministro Netanyahu ha insistido en que no permitirá que Siria se convierta en un segundo Líbano, aunque para ello tenga que mantener toda la presión militar sobre ese país. 

No está claro que el misil derribase al F-16 por azar

Al mismo tiempo que lamentan que Estados Unidos no se implique más en ese conflicto, los israelíes ven con preocupación la intervención rusa. Netanyahu habló con Vladimir Putin el mismo sábado y el presidente ruso le dijo que era necesario respetar la "soberanía siria", algo que Israel no hace. 

Una mala noticia para Netanyahu, quien rápidamente salió por televisión diciendo que el incidente del sábado no repercutirá en la política de su país en Siria, algo que fue confirmado al día siguiente por el ministro de Defensa, el colono militarista Avigdor Lieberman. Nadie duda de que Israel continuará operando como hasta ahora en Siria, lo que significa que volverá a haber incidentes más tarde o más temprano. 

Lo que no está claro es si el misil tierra-aire SA-5 200 derribó al F-16 por azar. La explicación que ha dado el ejército israelí es que el aparato caído volaba a mucha altura y eso lo convirtió en cebo asequible al misil ruso. Si es así, Israel no tiene que preocuparse mucho, pero si no es así, el incidente puede cambiar las reglas del juego. 

Otro elemento a tener en cuenta, es la situación interna de Israel. Este martes la policía ha recomendado el procesamiento de Netanyahu por dos casos de corrupción, una circunstancia que podría incidir sobre las decisiones que adopte el primer ministro.