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Irak se harta de Blackwater

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La impunidad de los mercenarios extranjeros contratados por EEUU en Irak puede tener los días contados. El suceso del pasado domingo en el que varios miembros de la compañía de seguridad privada Blackwater mataron a ocho civiles en Bagdad ha terminado con la paciencia del fiel Gobierno iraquí. Irak anunció ayer que revisará la situación de todas las compañías de seguridad que operan en el país.

Además de retirar la licencia a Blackwater, ahora el Gobierno estudia si también lo hace con el resto de las empresas extranjeras dedicadas a la seguridad. Blackwater lamentó la perdida de vidas humanas y se defendió en un comunicado: 'Nuestro personal sufrió un ataque de la insurgencia y realizó su trabajo, que consiste en defender vidas'.

La decisión del ministro del Interior iraquí, Jawad Bolani, ha sido respaldada por el resto de los miembros del Gabinete. No es habitual que todo el Gobierno apoye a un ministerio acusado de albergar a los escuadrones de la muerte que atacan a la población suní.

Más de 30.000 mercenarios

El portavoz del Gobierno iraquí justificó ayer la decisión de revisar la situación de todas las empresas de seguridad privadas: 'Las compañías deben respetar las leyes iraquíes y la dignidad de sus ciudadanos'. La medida podría afectara los más de 30.000 mercenarios que trabajan en Irak.

Su labor consiste en proteger a las autoridades iraquíes y a lasdelegaciones extranjeras que trabajan en Irak. Pese a protagonizar numerosos incidentes, ningún mercenario ha sido procesado ni en Irak ni en EEUU. Lo habitual cuando alguno de estos soldados de fortuna se mete en un lío es sacarlo lo antes posible del país.

Según una orden promulgada por la Autoridad Provisional de la Coalición, el Gobierno temporal que EEUU implantó tras ocupar Irak, no se permite que los empleados de estas compañías puedan ser juzgados en el país.Así figura en la orden 17 firmada por Paul Bremer, el administrador civil de Irak. La orden fue aprobada el día antes de que la Autoridad Provisional dejara de existir.Bremer contó durante su estancia en Irak con protección de Blackwater, al igual que el actual embajador de Estados Unidos en Irak, Ryan Crocker.

Protestas inútiles

El Gobierno iraquí ha protestado en repetidas ocasiones por la aplicación habitual de esta orden. El Ejecutivo no tiene poder para revocar la orden 17 con lo que esta tiene vigencia legal en Irak. En la prisión de Abu Ghraib, todos los traductores y más de la mitad de los interrogadores era personal civil. El Ejército comprobó que un 36% de los abusos y torturas fue cometidos por el personal de las compañías privadas. Mientras varios de los soldados han pasado por tribunales militares, ninguno de los seis civiles acusados por la investigación ha sido procesado o castigado. La actitud arrogante y peligrosa de los mercenarios contra la población civil les ha creado muchos enemigos.

En marzo de 2004 cuatro hombres de Blakwater fueron asesinados y mutilados por una turba en Faluya. Los familiares de los asesinados denunciaron a la compañía por no aportar los medios suficientes paragarantizar la vida de los mercenarios.