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Irán se convierte en el árbitro de la situación política de Irak

La mediación de Teherán es la clave de la formación del nuevo Gobierno

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE

La intervención de Irán ha sido el factor decisivo con el que se ha puesto fin a siete meses de Gobierno en funciones en Irak. El Gobierno de Mahmud Ahmadineyad, las fuerzas de seguridad y las autoridades religiosas han intervenido para convencer al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y a Muqtada al Sadr para que hagan las paces y formen un Gobierno de coalición, según The Guardian.

Se ha repetido una constante en la política iraquí desde el derrocamiento de Sadam Husein: Irán ha sustituido a EEUU como el agente exterior que condiciona el juego político. Sólo Teherán está en condiciones de solventar las diferencias entre los partidos chiíes, que habían impedido la formación del gobierno tras las elecciones de marzo.

Las relaciones entre Maliki y Sadr quedaron rotas cuando el segundo se retiró del Gobierno en 2007 y Maliki decidió poner fin a la anarquía que sufría Basora, inmersa en una lucha de milicias.

Los iraníes aprovecharon el anuncio de la retirada de las unidades de combate norteamericanas para pedir a Sadr la reconciliación. Maliki envió a la ciudad iraní de Qom, donde reside Sadr, a una delegación que inició las negociaciones.

La noticia más preocupante para Washington fue la presencia en los contactos del general iraní Qasem Suleimani, jefe de las Brigadas Al Qods, que forman parte de la Guardia Revolucionaria. EEUU ha acusado a este grupo paramilitar de estar detrás de muchos de los ataques contra tropas norteamericanas en Irak, así como del suministro de armas a los libaneses de Hizbulá.

A cambio de su apoyo para la reelección de Maliki, Sadr ha obtenido el control de siete ministerios y puestos relevantes en los de Interior y de Defensa. Su partido tiene 40 diputados en un Parlamento de 325 escaños.

Además del reparto de poder, está por ver si Maliki aceptará la retirada total de las fuerzas militares de EEUU en 2011.

Sadr no quiere que quede en Irak ninguna base norteamericana a partir de esa fecha. A los iraníes les interesa que su movimiento político continúe disfrutando de una posición destacada en la política iraquí.

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