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Irán ejecuta a un supuesto espía y a un preso político

Los periodistas alemanes detenidos con el hijo de Ashtianí seguirán presos

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Irán, el Estado que ejecuta a más seres humanos en el mundo después de China, sumó ayer a otras dos personas ahorcadas a la media de 300 ajusticiados anuales que le atribuye la organización Amnistía Internacional.

La Justicia iraní dio muerte ayer a dos hombres a los que acusaba, respectivamente, de espiar para los servicios secretos israelíes (Mosad) y de pertenecer al grupo opositor armado en el exilio, Muyahidin Jalq (Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán-OMPI), al que Teherán considera terrorista.

Ambos condenados fueron ahorcados ayer al amanecer en un patíbulo instalado en el patio de la prisión de Evin, en el norte de la capital. De acuerdo con un comunicado del poder judicial iraní, el primer condenado, Ali Akbar Siadat, había colaborado con el Mosad entre 2004 y 2008, año en el que fue detenido cuando al parecer trataba de abandonar el país, explica el documento.

Al segundo ajusticiado, Ali Saremi, a quien se consideraba el preso político más antiguo de Irán, Teherán le imputaba su supuesta pertenencia a los Muyahidin Jalq y de mohareb ('guerrear contra Dios o contra la República Islámica'), así como de hacer propaganda contra el régimen.

Detenido por última vez en septiembre de 2007, tras pronunciar un discurso en una ceremonia en memoria de los presos políticos asesinados en 1988, fue condenado a muerte hace un año. En total, Saremi pasó 24 años de su vida en prisión, según el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní, el brazo politico de la OMPI.

La presidenta de ese consejo, Maryam Radjavi, calificó desde París de 'crimen horrible' la ejecución de Saremi, a quien calificó de 'héroe de la resistencia' pese a que sólo era simpatizante del movimiento.

La Organización de los Muya-hidines del Pueblo de Irán ha sido ya retirada de las listas de organizaciones terroristas de la UE, aunque no de las de Estados Unidos. Irán la acusa, entre otros delitos, de participar y espolear las manifestaciones que estallaron tras la polémica reelección en 2009 del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que la oposición considera fraudulenta.

Por otra parte, los familiares de Jens Koch y Marcus Hell-wig, los dos periodistas alemanes encarcelados en Irán por haber tratado de entrevistar al hijo y al abogado de Sakineh Ashtianí, la mujer condenada a lapidación por supuesto adulterio, se reunieron con ellos el lunes en Tabriz, confirmó ayer el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast.

Pero la visita de la madre y la hermana, respectivamente, del periodista y del fotógrafo no significa que su liberación esté cerca. Horas antes, Mehmanparast negó que los dos reporteros vayan a recuperar su libertad, al menos mientras dure el proceso judicial: 'El procedimiento debe continuar de acuerdo con la ley y según la ley se tomará una decisión', afirmó.