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Irlanda apuesta por un vuelco electoral pero no ideológico

El conservador Fine Gael tiene garantizada la victoria en las elecciones de mañana

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Una economía destrozada por la burbuja inmobiliaria y el derrumbamiento de los bancos. Una deuda que condena a la emigración a miles de irlandeses durante una generación. Una era de dinero fácil y corrupción a punto de concluir con las elecciones de mañana.

Con este panorama en mente, los irlandeses se preparan para sustituir en el Gobierno a un partido de derechas... por otro partido de derechas. El cambio será absoluto en términos políticos, pero ideológicamente pocos esperan que el país respire por otro lado. El conservadurismo de Irlanda sobrevivirá a la peor crisis de su historia reciente.

Los laboristas aspiran a formar parte de un Gobierno de coalición

Ayer el país vivió su última jornada de campaña. De creer al futuro primer ministro Enda Kenny, del Fine Gael va a comenzar un periodo de frenética actividad: 'Teniendo en cuenta la actual situación de Irlanda, no hay tiempo que perder, ni una hora que desperdiciar. Irlanda necesita ponerse a trabajar'.

Enda Kenny, de 59 años, tiene garantizada la victoria. La única duda es si gobernará en solitario, con el apoyo de independientes, o en coalición con los laboristas. Su gran oferta es una vaga promesa de que intentará renegociar con la UE y el FMI los términos del crédito de 85.000 millones de euros con el que el país se salvó de la suspensión de pagos.

Kenny alega que por ser vicepresidente del Partido Popular Europeo y tener una buena relación con la canciller alemana Angela Merkel podrá reducir el tipo de interés del 5,8% pactado con la UE. No es el primer político irlandés que promete un paraíso que sólo existe en su imaginación.

El Fianna Fáil se encamina a la peor derrota electoral de su historia

El Fine Gael es un partido de centroderecha asentado en las clases medias urbanas, las mismas que se beneficiaron de la bacanal especulativa de la burbuja. Ahora toca la etapa de penitencia, y el encargado de pilotarla es el partido de Kenny al que el último sondeo da el 38%.

El responsable directo de la hecatombe, el Fianna Fáil, perderá probablemente la mitad de sus escaños y caerá al tercer puesto con una previsión del 14% de los votos. Será un hecho sin precedentes porque el Fianna Fáil ha sido el partido dominante desde la independencia del país. De hecho, ha gobernado desde 1997. Y de los últimos 78 años ha gobernado 54.

El partido se ha deshecho del primer ministro saliente, Brian Cowen, por haberse pasado el último año engañando a la opinión pública. Su candidato, el exministro de Exteriores, Micheál Martin, sólo ha intentado limitar el impacto de la caída.

Durante un tiempo se pensó que los laboristas, que podrían sacar en torno al 20%, estarían cerca de disputar la victoria al Fine Gael. Ahora su gran meta es impedir que Kenny obtenga la mayoría absoluta y convertirse en el socio imprescindible del Gobierno. No es que su programa sea muy diferente. Reclaman que el objetivo de bajar el déficit al 3% en 2014, como ha impuesto la UE, se retrase dos años.

La realidad es que quizá sea imposible en ambas fechas. La previsión de crecimiento de 2011 ha caído a un modesto 1%, según el banco central, cuando hace sólo seis meses se preveía un 2,4%.

Existe una alternativa de izquierda más clara que la de los laboristas en el Sinn Fein, que ha enviado como candidato a Gerry Adams a Dublín. Los sondeos le dan en torno al 11% y la opción de pasar de cinco a 13 escaños. Es un gran salto, pero tiene que superar muchas décadas de desconfianza irlandesa frente a la política sectaria y sangrienta del Ulster.

Los irlandeses votarán con el convencimiento de que ningún Gobierno les va a impedir sufrir una larga etapa de sacrificios.

Vincent Browne, columnista de The Irish Times y viejo enemigo del Fine Gael, ya ha adelantado cómo será el futuro Gobierno: 'Al votar al Fine Gael estarán eligiendo a un grupo de hombres de clase media con poca sensibilidad hacia la crueldad y desigualdad de sus políticas, y que estarán al servicio de la élite financiera, como lo estuvo el Fianna Fáil'.