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Irlanda propina una derrota humillante a su Gobierno

El opositor Fine Gael, de centro-derecha, gana las elecciones pero necesita socios

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Los irlandeses aplicaron en las elecciones del viernes el mayor castigo posible al partido responsable del desastroso estado de su economía. El Fianna Fáil sufrió la peor derrota de su historia y puso fin a 13 años en el poder de forma humillante. De los 81 escaños obtenidos en las elecciones de 2007, ha pasado a una cifra no superior a 25.

El escrutinio, que no había terminado al cierre de esta edición, confirmó la victoria del Fine Gael, conservador al igual que el Fianna Fáil, pero con un mensaje más liberal en política económica.

El Fine Gael se queda a cerca de diez escaños de la mayoría absoluta

El futuro primer ministro será Enda Kenny, que dirigirá un grupo parlamentario de entre 70 y 76 escaños. Según las últimas estimaciones, en el mejor de los casos se quedaría a cerca de diez escaños de la mayoría absoluta con un 36% de los votos. Para gobernar en una Cámara de 166 diputados, el Fine Gael podría recabar el apoyo de los entre 10 y 15 diputados independientes que saldrán elegidos. Es la alternativa menos probable porque originaría un Gobierno tan vulnerable como el anterior.

El Fine Gael está abocado a pactar con los laboristas, que han conseguido el mejor resultado de su historia con unos 35 escaños. Michael Noonan, posible ministro de Hacienda del futuro Gabinete, indicó anoche que esa era su alternativa preferida para obtener un Gobierno que tenga garantizada la estabilidad.

La derrota del Fianna Fáil fue especialmente dramática en Dublín. El partido sólo ha conservado uno de los 18 escaños que tenía antes en los distritos de la capital. Sus aliados en el Gobierno saliente, los verdes, pagaron también con crudeza el precio. Perdieron sus seis escaños.

El nuevo Gobierno pedirá a la UE renegociar el rescate financiero

Las elecciones permiten al Sinn Fein convertirse en protagonistas de la política irlandesa en la que hasta ahora tenían un papel muy secundario. Ya son el cuarto partido del país. Han doblado sus cinco escaños y podrían llegar hasta 12. La apuesta de sacar del Ulster a Gerry Adams y enviarlo al sur ha tenido éxito, a pesar de que su relación con los años del terrorismo del IRA no lo hacían muy popular.

En el distrito de Louth, Adams no sólo consiguió uno de los cuatro escaños en liza, sino que fue el candidato más votado.

Enda Kenny no quiso pronunciarse sobre la composición del Gobierno. El líder laborista, Eamon Gilmore, sí dijo que un pacto con el Fine Gael era 'el resultado más probable'. Habrá que esperar a las negociaciones que si se sigue lo habitual en la política irlandesa durarán varias semanas.

Ambos partidos deberán decidir hasta dónde quieren llegar en lo que será la principal reclamación del futuro Gobierno de coalición: renegociar las condiciones del préstamo concedido por la UE y el FMI.