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Irlanda se revuelve contra un rescate "demasiado caro"

Una parte del crédito de la UE y el FMI podría financiarse al 6,7% de interés

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Esta misma pancarta me habría servido hace nueve años en Buenos Aires'. Barry Finnegan, un joven profesor universitario, habla mientras sujeta con una mano un clásico cartel con las siglas del FMI rodeadas por el signo de prohibido, y con la otra mece un café caliente que una previsora compañera de protesta sirve con un termo en plena calle. Es el 27 de noviembre de 2010, y esto es Dublín, la capital de uno de los países más avanzados del mundo.

Sin embargo, el acoso de los mercados no distingue acentos, razas ni modelos económicos y miles de irlandeses salieron a la calle para decir a su Gobierno que aún está a tiempo de no aceptar el rescate que le proponen el FMI y la Unión Europea.

Hasta 50.000 personas según la policía y 100.000 según los convocantes, salieron a la calle desafiando una insólita nevada que había cubierto la capital en pleno noviembre. La cifra de participación fue alta si se tiene en cuenta que muchas de las carreteras habían sido cortadas y apenas funcionaban los trenes y el transporte público.

El Congreso Internacional de Sindicatos, la confederación que engloba a las centrales de trabajadores irlandesas, había llamado a los ciudadanos a reclamar un camino 'mejor y más justo' para la salida de la crisis. El movimiento sindical en Irlanda es muy distinto al de otros países europeos. Prácticamente todos los profesionales están afiliados a un sindicato, porque es una suerte de colegio gremial, pero sus reivindicaciones son muy tímidas y de escasa repercusión social. Bien es cierto que, en los últimos 15 años, el pleno empleo y la bonanza económica, han dado poco margen para la protesta laboral.

Los manifestantes exigen al Gobierno que no acepte hoy el rescate

Pero las cosas en Irlanda han dado un giro de 180 grados y miles de trabajadores, en especial funcionarios, mostraron su frustración por la mala gestión que ha realizado de la crisis el Ejecutivo de Brian Cowen, del partido en el Gobierno desde 1997, Fianna Fail. Muchos participantes de la marcha, que discurrió con total tranquilidad, pedían prisión para Cowen y su ministro de Finanzas, Brian Lenihan. 'La única solución para no equivocarnos definitivamente firmando el domingo ese acuerdo sería entrar en el Dáil y lograr que este Ejecutivo en pleno dimitiera antes de firmar ese rescate', se lamenta un joven manifestante, Kurt Nikolaison.

Lo irreversible del acuerdo y las consecuencias del crédito que se acordará previsiblemente esta tarde han encendido todas las alarmas en la clase política y los ciudadanos irlandeses. La televisión nacional RTE aseguraba que una parte del paquete que se está negociando tendrá un tipo de interés al 6,7%. El gran volumen de fondos que se va a transferir (85.000 millones de euros) y el largo periodo de reestructuración que necesita el sector financiero alargarán el crédito nueve años, más allá de los tres que contemplan los organismos internacionales para este tipo de operaciones.

Aunque el Ejecutivo irlandés no quiso confirmar por la noche este extremo, la oposición descartó aceptar un rescate 'tan oneroso', que podría tener a una generación entera de irlandeses pagando los intereses de esta deuda. Para 2014 las previsiones del Gobierno es que se paguen alrededor de 8.400 millones de euros en intereses, una quinta parte de los ingresos del Estado, sin contar con los préstamos que se contraerán para mejorar el capital de los bancos. En el rescate a Grecia, que se elevó hasta los 110.000 millones de euros, se impuso un tipo de interés del 5,2%.

Precisamente el sábado, se dio a conocer que se puede extender el periodo de devolución del préstamo heleno a 11 años. El acuerdo con la UE se formalizará en una reunión en Bruselas de los ministros de Finanzas de la Unión Europea que arranca a mediodía. 'Aún hay tiempo para arrepentirse, Irlanda tiene que quebrar', clama Frank Savino, un profesor de escuela ya retirado.

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