Publicado: 31.08.2015 14:29 |Actualizado: 01.09.2015 16:51

El Estado Islámico continúa la destrucción de Palmira, y
dinamita parte del Templo de Bel

Es la segunda estructura religiosa que los yihadistas han atacado este mes en la ciudad milenaria siria, declarada Patrimonio de la Humanidad.

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Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Foto de archivo de 2008, de una vista general del Templo de Bel, en la ciudad antigua de Palmira, en Siria. REUTERS/Omar Sanadiki
Foto de archivo de 2008, de una vista general del Templo de Bel, en la ciudad antigua de Palmira, en Siria. REUTERS/Omar Sanadiki
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Foto de archivo de 2010, de una vista general del Templo de Bel, en la ciudad antigua de Palmira, en Siria. REUTERS/Omar Sanadiki
Foto de archivo de 2010, de una vista general del Templo de Bel, en la ciudad antigua de Palmira, en Siria. REUTERS/Omar Sanadiki
Foto de archivo de 2008, de turistas visitando el Templo de Bel, en Palmira (Siria). REUTERS/Omar Sanadiki
Foto de archivo de 2008, de turistas visitando el Templo de Bel, en Palmira (Siria). REUTERS/Omar Sanadiki
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger
Fotografía de 2010, del Templo de Bel en Palmira (Siria). REUTERS/Sandra Auger

EL CAIRO / BEIRUT.- El grupo islamista radical Estado Islámico destruyó parte de un antiguo templo en la ciudad siria de Palmira. Los milicianos atacaron el Templo de Bel, una estructura de la era romana en la ciudad del desierto en medio del país, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. [FOTOGALERÍA: ASÍ ERA EL TEMPLO DE BEL]

Es la segunda estructura religiosa que el Estado Islámico ha atacado en Palmira este mes. El grupo detonó explosivos en el antiguo Templo de Baalshamin el 25 de agosto,  un monumento de 2.000 años de antigüedad, situado a decenas de metros del teatro romano. La  agencia cultural Unesco calificó este acto de un crimen de guerra que busca borrar un símbolo de la herencia cultural diversa de Siria. A principios de mes, además, los yihadistas asesinaron al antiguo jefe de los arqueólogos de estas ciudad milenaria, de 82 años, y exhibió su cuerpo colgado en público.



Ahora, los miembros del EI dinamitaron diferentes partes del mayor edificio de Palmira, dedicado a la deidad suprema babilonia (y cuyo techo, ya desaparecido, estaba originalmente recubierto de oro(, aunque se desconoce la extensión de los daños.

Todavía no hay confirmación oficial de esta información por parte del Gobierno sirio, aunque varios activistas aseguraron al Observatorio haber sido testigo de la destrucción de parte de esa instalación arqueológica.

Foto de archivo de 2008, de turistas visitando el Templo de Bel, en Palmira (Siria). REUTERS/Omar Sanadiki

Palmira, cuyas ruinas grecorromanas están incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, es considerada una reliquia única del siglo I a. C y una pieza maestra de la arquitectura y del urbanismo romano por las columnas de su famosa calle principal y por sus templos, entre ellos el de Baal. Esta localidad fue en los siglos I y II d.C. uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido desierto del centro de Siria.

El Estado Islámico capturó Palmira en mayo, expulsando a las fuerzas del Gobierno sirio en una repentina ofensiva y controla rígidamente las comunicaciones en la ciudad, según los activistas. El grupo, que ha proclamado un califato en el territorio que controla en Siria e Irak, ha demolido con frecuencia monumentos que considera sacrílegos y ha realizado ejecuciones masivas.