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Los islamistas arrasan en las primeras elecciones libres de Túnez

El partido Ennahda gana un 40%, según los primeros datos no oficiales, pero aboga por un Gobierno de unidad

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Túnez se apresta a iniciar una transición a cuyo frente estará un partido islamista moderado. El Movimiento Ennahda (Renovación) no sólo ha ganado en las elecciones a la Asamblea Constituyente del domingo, sino que, según los primeros datos no oficiales proporcionados por los partidos, ha arrasado y ha obtenido el 40% de los votos. En algunos colegios, los islamistas tunecinos pueden haber superado el 50% de apoyo, y eso pese a que el sistema electoral aplicado en los comicios, proporcional de resto mayor, tiende aevitar las mayorías absolutas.

En Túnez se seguía ayer contando los votos y los resultados oficiales no se conocerán hasta hoy por la tarde, pero la victoria islamista se da tan por segura que incluso los adversarios políticos de Ennahda ya preparan su futuro de acuerdo con el escenario de una Asamblea Constituyente en la que esta formación lleve la voz cantante.

Sea por no atizar el miedo a un gobierno islamista que han demostrado los sectores más laicos de esta sociedad, o bien por convicción real de que es necesario que la nueva Carta Magna sea fruto de un amplio consenso, la dirección de Ennahda reiteró ayer que sigue abogando por un Ejecutivo de unidad nacional que integre a otras formaciones políticas.

El centrista PDP reconoce que ha sido superado por los religiosos

Este gobierno, que deberá pilotar la transición tunecina, será elegido por los 217 miembros de la Asamblea Constituyente que, en el plazo de un año, tendrán que elaborar la nueva ley suprema del país.

Los esfuerzos de Ennahda por tranquilizar a quienes piensan que su discurso conciliador son sólo las promesas de un lobo con piel de cordero no parecen estar dando aún fruto. La periodista tunecina Frida Dahmani mostraba ayer su decepción por la victoria islamista, al tiempo que señalaba que el movimiento 'había cometido irregularidades y presionado a los votantes en algunas zonas del país'.

Las presiones, si las ha habido, no han sido generalizadas, según la misión de observación que la Unión Europea envió a las primeras elecciones libres en Túnez y en todo el mundo árabe. María Espinosa, subjefa del equipo de 180 observadores europeos, recalcó ayer a Público que éstas habían sido 'limpias y transparentes'.

Muchos tunecinos laicos se muestran decepcionados con el éxito de Ennahda

'Hemos hecho un muestreo del 18% de los colegios y estamos muy satisfechos de cómo han transcurrido las cosas. El proceso de conteo de los votos es complejo y por eso se están demorando tanto los resultados, debido a las salvaguardas que las autoridades tunecinas han puesto para garantizar la limpieza de los comicios ', explicó Espinosa.

La representante de la UE precisó que la última cifra de participación ofrecida por las autoridades del país, el 90%, sólo tiene en cuenta a los electores inscritos, algo más de cuatro millones, y deja fuera a los otros tres millones de votantes potenciales que, pese a no haberse registrado, tenían derecho a votar sólo con su carnet de identidad. Sin embargo, nadie espera que la participación no sea alta dada la enorme afluencia que registraron los colegios electorales el domingo.

El paseo electoral de los islamistas no ha sorprendido a nadie, sobre todo porque muchos ciudadanos proclaman sin ambages que les han votado. El programa moderado pero de raíz islámica de Ennahda, su pasado de clandestinidad y la represión que sufrió durante la dictadura de Zin el Abidín Ben Ali, al igual que su insistencia en proclamar que luchará contra la corrupción parecen haber convencido a muchos votantes, de los que muchos no se identificarían a sí mismos como 'islamistas', sino simplemente como musulmanes.

Los observadores internacionales destacan la limpieza del proceso electoral

Es el caso de Sumaya, una empleada de un ministerio, que explicaba a este diario que había votado por Ennahda porque el '90% de sus dirigentes están limpios'. Esta mujer de 36 años se proclama musulmana pero no lleva velo y aboga por la 'democracia y la igualdad para todo el mundo'.

Las primeras proyecciones de voto son tan contundentes que los adversarios de la formación ganadora ya han reconocido su derrota, que confirman también sus propios datos: 'Nos inclinamos ante la decisión del pueblo. Con los datos que tenemos constatamos una tendencia en el voto a favor de las listas islamistas, y lo limitado de nuestros resultados', declaró a Efe Maya Jribi, secretaria general del centrista Partido Democrático Progresista (PDP).

Los partidos situados en el centro y en el centroizquierda, como el PDP y el Frente Democrático por el Trabajo y las Libertades (FTDL o Ettakatol) temen que no van a obtener ni siquiera los votos suficientes para formar una amplia coalición progresista que pueda equilibrar una Asamblea Constituyente dominada por la formación de ideología religiosa.

La sorpresa de estos comicios la puede dar, según las previsiones difundidas ayer, un pequeño partido de izquierda, el Congreso por la República (CPR), encabezado por el opositor a la dictadura Moncef Marzouki, que podría incluso convertirse en la segunda fuerza política del país.

Durante la campaña, el CPR ha sido muy criticado por su supuesta cercanía a los islamistas. Su líder explicó ayer a este diario que las cábalas sobre un supuesto acuerdo previo a los comicios entre el CPR y Ennahda eran sólo una 'intoxicación'. Sin embargo, Marzouki no descartó una futura alianza con los islamistas, alegando que es necesario un gobierno de 'unidad nacional'.

'El CPR no consentiría que la Asamblea amparara ningún tipo de giro radical que significara una transformación profunda de nuestra sociedad. Nosotros no estamos en una guerra ideológica con nadie; en Túnez, al contrario de lo que han sostenido partidos como el PDP, el debate político no se reduce a una mera dicotomía entre laicos e islamistas'.