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Los islamistas asesinaron al jefe militar de la rebelión libia

La dirección insurgente reconoce que sus milicianos mataron a Yunes 

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La dirección de los insurgentes libios reconoció que los hombres que mataron al jefe militar de las fuerzas rebeldes, Abdel Fatah Yunes, eran combatientes aliados en su lucha para expulsar a Muamar Gadafi del poder, generando interrogantes sobre las divisiones y el desorden dentro de las filas de la revuelta.

El asesinato del general desertor Yunes, aparentemente por pistoleros islamistas de su propio bando, ha supuesto un golpe a la oposición justo en un momento en el que estaba obteniendo un reconocimiento internacional más amplio y en medio de una ofensiva contra las fuerzas de Gadafi en el oeste del país.

Tras 24 horas de confusión, el ministro rebelde Ali Tarhuni dijo que Yunes había sido asesinado por dos combatientes que querían recogerlo del frente de batalla y que su cuerpo fue hallado en un terreno cerca de la capital rebelde de Bengasi.

Tarhuni dijo que un líder de la milicia había sido arrestado y que confesó que sus subordinados habían cometido el asesinato. Agregó que los asesinos habían huido. Yunes formaba parte del círculo íntimo de Gadafi desde el golpe de Estado de 1969 y era ministro del Interior antes de pasarse al lado rebelde en febrero.

Fuentes rebeldes dijeron el jueves que Yunes había sido convocado porque existían sospechas de que él o su familia estaban secretamente en contacto con Gadafi. El incidente aumentó la inquietud entre quienes respaldan a los rebeldes. Occidente quiere que prevalezcan, pero le frustra su falta de unidad y le preocupa la influencia de islamistas.

Los rebeldes que se alzaron contra Gadafi en febrero han capturado franjas de terreno, pero siguen pobremente equipados y aún están lejos de expulsar al líder libio, pese al apoyo de los ataques aéreos de la OTAN.

Fuerzas anti Gadafi dijeron el sábado que habían rodeado el último bastión del líder en la región de las Montañas Occidentales y que esperaban tomarlo pronto, tras conquistar la aldea de Hawamid.

Tanques rebeldes disparaban contra Tiji, donde se estima que hay apostados unos 500 soldados del Gobierno. 'Tenemos rodeado Tiji y esperamos tomarlo para el final del día', dijo a Reuters el comandante rebelde Nasir al Hamdi, ex coronel de la fuerza policial de Gadafi.

Los ataques aéreos de la OTAN prosiguieron en el oeste del país por la noche. La alianza dijo que había bombardeado tres antenas satelitales en Trípoli para detener 'la transmisión del terror', pero la televisión estatal libia siguió emitiendo.

Tarhuni dijo que fue la Brigada Obaida Ibn Jarrah la que mató a Yunes. Según fuentes locales, el grupo estaba constituido principalmente por expresos de la prisión de Abu Salim, en Trípoli, que siempre habían desconfiado de Yunes.

Todo indica que este grupo es de tendencia islamista. Un comandante rebelde, que pidió el anonimato, dijo que los islamistas que habían sido reprimidos por Yunes cuando era ministro de Interior pueden haberlo matado como venganza.

El Gobierno en Trípoli, que siempre ha advertido de influencia islamista en el este, aseguró que Al Qaeda era la responsable.