Publicado: 14.12.2013 07:00 |Actualizado: 14.12.2013 07:00

Los islamistas sirios declaran la guerra a la prensa internacional

Los secuestros de periodistas como los de los españoles Espinosa, García Vilanova y Marginedas infunden el temor de otros profesionales para viajar al país. Una marcha insólita protesta en Alepo contra estos raptos. 

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Anteayer miércoles se celebró en el centro de Alepo una insólita manifestación contra el Estado Islámico en Irak y el Levante (Daash), la organización que tiene en su poder a decenas de periodistas sirios y extranjeros, incluidos tres reporteros españoles. La concentración se inició en Yisr al Hayy y terminó en la sede de Daash. Los manifestantes exigieron la libertad de todos los milicianos, activistas, cooperantes y periodistas que ese grupo ha enviado a sus cárceles.

Entre los periodistas en su poder están el fotógrafo independiente Ricardo García Vilanova, el corresponsal de El Mundo en Beirut, Javier Espinosa, y el enviado especial de El Periódico de Catalunya, Marc Marginedas, todos ellos con una prolongada experiencia en conflictos y buenos conocedores de la región.

Los tres fueron secuestrados en septiembre. García Vilanova y Espinosa se encuentran, al parecer, en la ciudad de Raqqa, mientras Marginedas, según informaron hace unas semanas a Público dos sirios residentes en Alepo, está con buena salud en el Hospital Infantil de Alepo, uno de los centros donde Daash ha confinado a parte de sus prisioneros.

La manifestación del miércoles es insólita puesto que hasta ahora los sirios no se habían atrevido a mostrar públicamente su disgusto de una manera tan explícita contra las organizaciones yihadistas, y aun menos, dentro de las zonas que controlan estos grupos, aunque ha habido algún precedente, especialmente en la ciudad de Raqqa.

No obstante, no parece que este tipo de protestas, que han sido muy limitadas, vayan a cambiar el signo del conflicto. Al contrario, los islamistas son cada vez más numerosos y fuertes y están haciendo retroceder al Ejército Sirio Libre (ESL) en amplias zonas del norte que hasta ahora controlaba el ESL con el apoyo financiero, militar y logístico de las potencias occidentales.

Una buena prueba del empuje yihadista se observó el mismo miércoles, cuando Estados Unidos y el Reino Unido anunciaron que suspendían con carácter inmediato su ayuda "logística y no letal" al ESL debido a que el Frente Islámico, una coalición de siete grupos (que no incluye al Daash ni al Frente al Nusra) fundada en noviembre, se hiciera con el control del paso de Bab al Hawa, en la frontera con Turquía, que hasta la semana pasada había estado en poder del ESL.

El vago comunicado del miércoles indica que Washington y Londres dejarán de suministrar por el momento vehículos cuatro por cuatro, equipos de comunicación, medicinas y otros bienes "no letales" al ESL por temor a que caigan en manos de los islamistas, aunque se supone que le seguirán suministrando armas y municiones.

El comunicado también indica que para Occidente se ha producido un cambio de prioridades y que a partir de ahora Washington y Londres tratarán, por encima de todo, de bloquear el empuje de Al Qaeda, es decir de los grupos yihadistas más o menos vinculados con la organización que fundó Osama bin Laden, es decir el Frente al Nusra, Daash y, en menor medida, el flamante Frente Islámico.

De hecho, la suspensión de la ayuda "logística y no letal" al ESL, que comenzó de manera oficial en febrero último, se justifica con la caída del paso de Bab al Hawa en manos del Frente Islámico, ya que los islamistas no tendrían ninguna dificultad para apropiarse de la ayuda occidental, y no occidental, que llega continuamente a través de Turquía.

Está por verse si los grupos islamistas siguen atacando otros pasos con Turquía, pues de ser así más puestos fronterizos turco-sirios podrían cerrarse o provocar un choque directo entre el ESL y las organizaciones islamistas.

El ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov expresó ayer su inquietud ante lo que denominó la "fragmentación" de la oposición de cara a la Conferencia de Ginebra-2 que se celebrará a partir del 22 de enero. Es evidente que en Ginebra no se podrá constatar mucho progreso entre otras cosas porque los grupos yihadistas, que en la práctica son cada vez más poderosos, no serán invitados.

Aunque todo indica que desde España se mantienen discretos contactos con el Daash para la liberación de los tres periodistas, las informaciones que trascienden señalan que ese grupo no exige ninguna contrapartida económica, sino que está examinando la sospecha paranoica de que los reporteros, como el resto de sus colegas apresados, y como los cooperantes y activistas, sean en realidad "espías", bien a sueldo del régimen del presidente Bashar al Assad, bien a sueldo de las potencias occidentales.

Lo que han conseguido los islamistas es que cada vez sean menos los periodistas foráneos que se aventuran a entrar clandestinamente en Siria desde Turquía y Líbano, pero esto parece preocupar poco a los grupos más radicales que sienten un profundo desdén y recelo hacia los extranjeros, y hacia los no musulmanes en general.

La sigla Daash responde a las iniciales del nombre en árabe de Dawla al Islamiya fi al Iraq wa al Sham, Estado Islámico en Irak y el Levante. Lo fundaron yihadistas suníes inmediatamente después de la invasión americana de Irak, se afilió a Al Qaeda en 2004, y se extendió por Siria durante la actual guerra civil, concretamente en la zona norte del país, en especial en las áreas de Alepo, Raqqa e Idlib.

Sin embargo, en noviembre último el líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, ordenó la disolución de Daash pero su máximo responsable, Abu Baker al Bagdadi, rechazó la orden. Zawahiri considera que de todos los grupos yihadistas que operan en Siria, solo el Frente al Nusra está integrado en Al Qaeda.