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Israel blindará las aguas de Gaza para frenar la Flotilla

El Ejército israelí tiene órdenes de no permitir en ningún caso que los barcos lleguen a la Franja

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Después de dos días de intensas reuniones, el llamado gabinete restringido israelí, integrado por los ministros más influyentes, ha encomendado al Ejército que intercepte la Flotilla de Gaza con 'determinación' y sin permitirle entrar en sus aguas territoriales. La intención del gabinete es no repetir el asalto de hace algo más de un año que terminó con la muerte de nueve activistas turcos en un incidente que creó una profunda crisis política con Ankara que todavía no se ha resuelto.

Oficiales del Ejército israelí y funcionarios del Ministerio de Exteriores informaron por la mañana al Gobierno de Binyamín Netanyahu de que no les consta que en la Flotilla se vayan a embarcar 'elementos terroristas', que es como en 2010 se definió en Israel a los activistas de la ONG turca IHH que viajaban a bordo del Mavi Marmara, la embarcación donde se produjeron las muertes.

El Gobierno israelí no quiere repetir el sangriento ataque del año pasado

Pero la televisión hebrea dijo anoche, citando al Ejército, que en la Flotilla los activistas han ocultado fósforo y hay varios miembros palestinos de Hamás. Fuentes diplomáticas indicaron que Israel se ha puesto en contacto con numerosos países occidentales para que traten de persuadir a sus respectivos nacionales de que no intenten llegar a Gaza.

Al Ministerio de Exteriores israelí le consta que varios gobiernos de Europa y Norteamérica ya han desaconsejado la singladura hacia Gaza. Entre esos gobiernos se encuentran los de España, Estados Unidos, Francia, Italia, Noruega, Suecia, Grecia, Chipre, Reino Unido, Turquía y otros.

A Israel también le consta que Grecia no puede impedir que la Flotilla zarpe de sus puertos, es decir, se cuenta con que en los próximos días las embarcaciones pondrán rumbo a Gaza. Pese a todo, la presión diplomática israelí sobre Grecia es muy grande y se usa el argumento de que Chipre no permitirá que las embarcaciones naveguen por sus aguas territoriales.

El Ejecutivo español ha desaconsejado la participación en el viaje a Gaza

Por su parte, el titular de Defensa, Ehud Barak, calificó la misión de la Flotilla de 'provocación' y aseguró que en la franja de Gaza 'no existe crisis humanitaria de ningún tipo'. Esta opinión choca con las denuncias de Naciones Unidas y de las ONG internacionales destacadas en Gaza, quienes señalan que Israel limita o prohíbe la entrada de bienes y productos necesarios para el desarrollo de la vida con normalidad, y que el bloqueo contribuye en gran manera al índice de desempleo que hay allí, y que casi alcanza el 50%.

Barak también declaró que la Flotilla no llegará a su destino en ninguna circunstancia e hizo a los organizadores y participantes 'responsables' de lo que pueda ocurrir durante la operación del Ejército. Según fuentes políticas israelíes, se ha informado a los organizadores de que si las embarcaciones se dirigen al puerto de Ashdod, Israel se encargará de transportar la ayuda humanitaria a Gaza. Los israelíes también dan a la Flotilla la alternativa de viajar al puerto egipcio de Al Arish, en la península del Sinaí, para transportar desde allí la ayuda a Gaza por carretera.

Ehud Barak niega que exista la crisis humanitaria que denuncia la ONU

Los dirigentes israelíes confían en que los organizadores detengan la Flotilla antes de que llegue a las aguas territoriales de Gaza. Al parecer, es muy posible que si la Flotilla no cambia de opinión no intervengan los comandos que actuaron el año pasado usando la fuerza, sino soldados desarmados, de manera que las imágenes no sean tan violentas como entonces.

Pero el principio que está en juego es el del bloqueo que Israel ha declarado de manera unilateral y que priva a la población palestina de recibir del exterior los bienes y productos necesarios para la subsistencia del millón y medio de civiles que viven Gaza.

El Ejército tiene previsto ordenar a las embarcaciones que se dirijan hacia el puerto de Ashdod, desde donde se devolverá a los activistas a sus países de origen.