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Israel clausura Jerusalén durante la Semana Santa a los cristianos que intentan llegar desde Cisjordania

La reciente visita de Obama a Tierra Santa sólo ha servido para constatar que la ocupación israelí sigue reforzándose y para poner en marcha una nueva iniciativa diplomática de EEUU que tiene muy pocos visos de éx

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El viernes 22 de febrero una intensa tormenta de arena impidió al presidente de EEUU viajar desde Jerusalén a Belén en helicóptero, como estaba previsto. En su lugar,  Barack Obama salvó la distancia de ocho kilómetros por carretera, cruzó el muro de nueve metros de altura que ha levantado Israel en la zona y pudo ver varios asentamientos judíos que jalonan el camino entre las dos ciudades y donde se sigue construyendo a destajo.

En realidad, la visita a Belén, que puso el broche final a los tres días de Obama en Tierra Santa, no tenía que haberse producido, puesto que su intención inicial era visitar los lugares santos de Jerusalén, incluido el Santo Sepulcro y la Explanada de las Mezquitas. Sin embargo, los palestinos le sugirieron que no lo hiciera para evitar que las fuerzas de seguridad israelíes entraran con él en los recintos sagrados.

En cualquier caso, Israel prohibió el acceso de musulmanes menores de 50 años a la Explanada durante la estancia de Obama y los días siguientes no fueron tan tranquilos como hubieran deseado los palestinos. El lunes, un grupo de veinte extremistas judíos entraron en la Explanada haciéndose pasar por turistas extranjeros y rezaron bajo la protección de la Policía israelí. Un día antes, el domingo, otros treinta extremistas se pasearon por la Explanada bajo fuerte protección policial.

Estos incidentes reflejan la ofensiva israelí en los lugares santos musulmanes con el apoyo de las autoridades. Los extremistas quieren destruir el Domo de la Roca y la Mezquita al Aqsa y levantar en su lugar el tercer templo, y son la avanzadilla de la ocupación. Muchos son colonos que viven en los territorios ocupados y participan a menudo en operaciones contra los palestinos en connivencia con el Ejército.

Esta Semana Santa los cristianos de Cisjordania tampoco pueden entrar en Jerusalén para asistir a los oficios religiosos ni a las procesiones. El pretexto es que la Semana Santa coincide con la Pascua judía y se alegan motivos de seguridad para impedirles cruzar los controles militares que rodean la ciudad santa. Por tanto, los cristianos de Ramala o Belén están obligados a celebrar las fiestas en sus propias ciudades.

Mientras abundan las fotografías de Obama en Jerusalén y Ramala, son escasas las que se le sacaron en Belén, donde visitó la Iglesia de la Natividad, en gran parte debido a las extraordinarias medidas de seguridad que rodearon este desplazamiento. Desde luego, Obama tampoco hizo nada para dejarse fotografiar junto al muro, seguramente para no disgustar a los israelíes.

Durante la parálisis diplomática, Israel ha construido otras 16.000 casas para sus colonos en los territorios ocupadosEn los últimos días se han ido conociendo detalles de las reuniones que Obama mantuvo con el presidente Mahmud Abás y con el primer ministro Netanyahu, y se sabe que la Administración norteamericana va a la lanzar una nueva iniciativa diplomática en los próximos dos meses después de varios años de parálisis que solo han servido para que Israel haya construido otras 16.000 viviendas para sus colonos en los territorios ocupados.

Nada más abandonar la región Obama, el secretario de Estado, John Kerry, inició las primeras gestiones reuniéndose con Abás en Ammán. Una hora duró este encuentro, en el que el presidente palestino volvió a resaltar que la cuestión básica para los palestinos es que Israel deje de construir en los territorios ocupados, incluida Jerusalén oriental. Posteriormente, Kerry viajó a Israel para reunirse con Netanyahu y calificó de 'positivos' ambos encuentros.

Los palestinos tienen la sensación de que una vez más Israel les está tomando el pelo, pero no pueden hacer otra cosa, así que Abás ha aceptado de nuevo entrar en un diálogo indirecto con Israel, un diálogo que podría ser el último para él, puesto que si fracasa se habrá quedado sin argumentos para seguir en el cargo.

En el entorno de Abás existe un gran pesimismo y en el ámbito palestino son muchos los que piensan que Abás debería dimitir inmediatamente y disolver la ANP para que sean los israelíes quienes se hagan cargo de la ocupación, como en los viejos tiempos y tal y como exige la legislación internacional, y también para que hicieran frente ellos al descontento que reina en los territorios ocupados.

Fuentes diplomáticas dijeron que Kerry viajará a la región dos o tres veces en las próximas semanas ante de poner sobre la mesa su 'iniciativa' o 'sus ideas' o 'su visión del conflicto'. El problema es que ésta no será la primera vez que los estadounidenses lo hacen y ya existe alrededor de una decena de acuerdos previos entre las partes que Israel se ha negado a cumplir y nada garantiza que esta vez vaya a ser distinto. 'Iniciativas, ' ideas' y 'visiones' del conflicto sobran, lo que faltan son hechos.

Los norteamericanos han pedido a las dos partes que den pasos que garanticen la confianza entre ellas. Así, Kerry ha sugerido a Israel que no construya en la zona E-1, que está junto a Jerusalén y donde Netanyahu ya ha aprobado la construcción de millares de viviendas. A cambio, Kerry ha pedido a los palestinos que no denuncien a Israel en los foros internacionales, especialmente ante el Tribunal Penal Internacional.

En la entrevista del pasado jueves en Ramala, Abás advirtió a Obama de que los palestinos no pueden permanecer eternamente con los brazos cruzados y que más tarde o más temprano tendrán que acudir al TPI si Israel sigue construyendo en los territorios ocupados.