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Israel endurece la confrontación con Irán con el apoyo de Estados Unidos

El nombramiento de un general del ejército israelí para llevar el dossier de Irán revela que el estado judío está endureciendo su confrontación con Teherán. El hecho de que para este cargo no se haya escogido a un representante civil de los servicios de inteligencia, muestra cuáles son las prioridades de Israel.

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El jefe del ejército israelí Gadi Eizenkot, a la derecha, y su homólogo estadounidense Joseph Dunford en una imagen de archivo. / AFP - JACK GUEZ

La obsesión de Israel con Irán ha alcanzado una nueva cota con el nombramiento de un agente para coordinar todas las operaciones que Israel lleva a cabo contra la república islámica. Se trata del general Nitzan Alon, quien ha sido designado para hacer frente a “todas las amenazas” que representa Irán para el estado judío.

Hasta ahora, el dossier de Irán estaba en manos del jefe del Mosad. Así lo decidió hace algunos años el entonces primer ministro Ehud Olmert, quien se lo entregó al jefe de los servicios de inteligencia para el exterior, el Mosad, Meir Dagan. Sin embargo, entonces cada agencia israelí llevaba a cabo su tarea de una manera más o menos independiente.

El diario Maariv ha revelado este martes que el jefe del ejército, Gadi Eizenkot, ha escogido al general Alon para el cargo y también le ha encomendado que coordine toda la información de que disponga con Estados Unidos. De hecho, Alon estuvo la semana pasada en Estados Unidos formando parte de una delegación militar encabezada por Eizenkot que se entrevistó con los máximos jefes militares estadounidenses.

Aparta la atención internacional de la ocupación de los territorios palestinos

La obsesión israelí con Irán se justifica por dos motivos. En primer lugar, porque aparta la atención internacional de la ocupación militar de los territorios palestinos, y en segundo lugar, porque sirve de trampolín para las relaciones bilaterales cada vez más estrechas con los países árabes “moderados” encabezados por Arabia Saudí.

La administración de Donald Trump se ha mostrado interesada en estos planteamientos de Israel y el primer ministro Benjamín Netanyahu trata ahora de influir en la Unión Europea, un ente que carece completamente de carácter y que además no es capaz de articular una política común hacia Oriente Medio que defienda sus intereses, una inacción que es aprovechada continuamente por el estado judío.

El rotativo de Tel Aviv subraya el nombre que ha recibido la nueva agencia dirigida por el general Alon: “Proyecto especial para confrontar a Irán”, y recalca que no se llama “dirección” o “departamento”, sino “Proyecto”, un nombre que según Maariv se aparta de los nombres que suelen recibir este tipo de agencias.

Es por lo tanto una agencia novedosa incluso en el nombre, que tendrá por misión coordinar la información que esté en manos de las agencias de inteligencia y del ejército, por un lado, y cuadrarlas con la información que aporten los Estados Unidos.

La reunión que la semana pasada mantuvo la delegación militar israelí con sus contrapartes estadounidenses, incluido el jefe del ejército Joseph Dunford, muestra que se quiere dar a esta perspectiva un toque militar del máximo nivel que hasta ahora no era el más importante en las relaciones entre Estados Unidos e Irán.

La presión de Israel y del lobby judío de Estados Unidos ha logrado en pocos meses cambiar las prioridades de Washington en política exterior en referencia a Oriente Próximo, y ahora Irán es casi el único objetivo de los estadounidenses.

El ministro Yisrael Katz, afín a Netanyahu, ha señalado este pasado fin de semana que los iraníes tienen que comprender que su economía no despegará mientras ellos no cambien el régimen islámico. El objetivo claro de Israel y de los Estados Unidos va ahora en esa dirección, una dirección muy distinta a la que siguió Barack Obama.

Nominalmente, el general Alon tendrá varias tareas, como la de “bloquear el proyecto nuclear iraní”, “acabar con la presencia iraní” en Siria y Líbano, y “examinar la presencia iraní en el conjunto de la región” de Oriente Próximo, una presencia que incomoda gravemente a Israel y a sus aliados suníes “moderados”.

Es importante resaltar el contexto en el que se ha creado el “Proyecto especial para confrontar a Irán”, es decir en un momento en el que la aviación israelí está bombardeando sistemáticamente posiciones iraníes en Siria, unos objetivos que para Israel son inaceptables puesto que no desea que Siria se convierta en un segundo Líbano.

Israel y Estados Unidos esperan que esos castigos lleven más presión a Irán

Pero paralelamente a la actividad militar corren las sanciones que la administración Trump está preparando contra Irán, unas sanciones de naturaleza económica que sin duda harán la vida más difícil para los iraníes corrientes. Tanto Israel como Estados Unidos esperan que esos castigos lleven más presión a Irán y que la gente haga caer al régimen islámico.

Esta posibilidad todavía parece lejana en el horizonte, aunque de todas maneras la inestabilidad creciente que sacude a Irán debilita la posición de ese país en el conjunto de la región, y juega a favor de Israel y de sus aliados suníes.

La misma política que Obama rechazó en su momento es la que ha adoptado Trump. El acuerdo nuclear de 2015 es agua pasada. De ser una política marginal que solo defendía Israel, la caída del régimen iraní, ha pasado en pocos meses a ser la política que defiende el presidente de Estados Unidos.