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Israel trata de poner fronteras al arte político

Tres obras de artistas israelíes expuestas en poco más de una semana han suscitado un acalorado debate. Las autoridades tratan ahora de poner coto a las expresiones artísticas que, en su opinión, puedan confundirse con incitación a la violencia.

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Carteles críticos contra el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu

JERUSALÉN.– Que la relación entre el arte y el poder no siempre es fácil es algo sabido desde la antigüedad. Tres obras (VER FOTOGALERÍA) que se han expuesto desde el 6 de diciembre en lugares públicos de Tel Aviv y Jerusalén, y que protagoniza el primer ministro Benjamín Netanyahu, muestran hasta qué punto pueden resultar incómodos los artistas que toman como modelo a la máxima autoridad ejecutiva.

La última de ellas es una imagen en la que Netanyahu aparece desnudo, con la cabeza coronada con una corona de oro y con el lazo de una soga en sus partes nobles miniaturizadas. La imagen se colgó en la mañana del miércoles en los muros de la Escuela de Arte Bezalel de Jerusalén, el centro artístico puntero de Israel, y fue retirada inmediatamente por los responsables de la Escuela no sin que antes se le hicieran algunas fotografías.

Escrita a mano sobre la imagen de Netanyahu aparece una leyenda que dice en hebreo ‘Kaha ze tov?’, es decir ‘¿Está bien así?’, dirigida al fiscal general, Avichai Mandelblit, quien el martes abrió una investigación contra una artista árabe-israelí que en los mismos muros de la Escuela Bezalel colgó otro poster sobre Netanyahu.

En este primer poster aparecía el rostro de Netanyahu en colores rojo y azul y era muy similar al poster que hace ocho años se realizó sobre la imagen de Barack Obama con la leyenda ‘Hope’, ‘Esperanza’, cuando el presidente americano, tras su primera victoria, suscitó la ilusión de que iba a cambiar aspectos esenciales de la sociedad americana.

Sin embargo, en el poster de Netanyahu, en lugar de la palabra ‘Hope’ aparece la palabra ‘Rope’, es decir ‘Soga’, y de hecho se ha sobrepuesto a su rostro una soga cuyo lazo llega hasta la altura del cuello del primer ministro. El martes el fiscal general ordenó a la policía que investigara a la artista y las diligencias sobre si la obra “incita a la violencia” todavía no han concluido.

Radi Othman, abogado de la artista, ha tratado de quitar hierro al asunto diciendo que la joven solo tiene 18 años y está en primer año de carrera, sugiriendo que carece de experiencia, y señalando que fue un ejercicio, del que hizo doce copias, que realizó combinando dos fotografías por medio de Photoshop. “No hay incitación puesto que el lazo no está alrededor del cuello de Netanyahu”, ha puntualizado el abogado.

Pero la decisión de la fiscalía ha abierto una polémica que ha dividido a la sociedad israelí una vez más entre la derecha y la izquierda. Unos y otros se han cruzado acusaciones de incitar a la violencia y de poner en peligro la democracia.

“En este caso no hay base para una investigación, y la decisión del fiscal daña gravemente la libertad de expresión artística”, ha dicho la Asociación para los Derechos Civiles de Israel, de orientación progresista. “Es evidente que la obra no es un llamamiento a un acto de violencia ni apoya la violencia, y aún está más claro que no existe ninguna posibilidad real de que conduzca a la violencia”.

Todo indica que ha sido la investigación de la fiscalía la que ha llevado a ese segundo artista a presentar a Netanyahu con la soga entorno a sus partes nobles y con la leyenda que pregunta irónicamente al fiscal general si está bien la soga en esas partes y no en el cuello. Según algunos, la soga sugiere que Netanyahu debería ser condenado a la pena capital por crímenes de guerra.

En cualquier caso, estos dos incidentes están estimulando la capacidad creativa de otros estudiantes de Bezalel que en las últimas horas han escrito distintas leyendas en los muros de la Escuela. Una de ellas dice “En cada israelí se esconde un Shin-Betita“, o sea un agente de los servicios secretos, y otra dice “Yo también quiero salir en el Canal 2”, en referencia al canal de televisión más popular, que se ha hecho eco de las polémicas.

Mediante un comunicado de prensa, la ministra de Cultura, Miri Regev, condenó el poster azul y rojo de Netanyahu. “La libertada artística no significa libertad de incitación”. “Si se hubiera hecho con una fotografía del líder de la oposición ya habría detenciones. Digo al ministro de Educación, Naftalí Bennett, que ha llegado el momento de que usted también ponga una frontera al arte que intenta incitar, y le pido que congele los fondos para Bezalel”.

El ministro Bennett no tardó en responder a su colega por medio de Facebook : “Para quienes no son capaces de ponerse límites, otros lo harán por ellos”. Y añadió: “Nosotros, los ciudadanos de Israel, pagamos 11.000 millones de shekels al año (casi 2.700 millones de euros) a los centros académicos, y es nuestro derecho evitar la politización y la incitación contra Israel desde los campus. Vamos a continuar gobernando”.

La estatua satírica contra el primer ministro Benjamin Netanyahu, derruida . REUTERS

La dirección de la Escuela Bezalel está tratando de navegar en las aguas revueltas de los últimos días lo mejor que puede. Por un lado, oficialmente, y de una manera inequívoca, ha defendido la libertad de expresión de sus alumnos, pero al mismo tiempo teme que estos incidentes se traduzcan en recortes significativos de las aportaciones del ministerio.

El primer incidente de esta serie se remonta a hace poco más de una semana, cuando el artista Itay Zalait erigió en la plaza Yitzhak Rabin de Tel Aviv una estatua de cinco metros de Netanyahu, toda ella dorada. La policía le ordenó quitarla y Zalait invitó, por medio de las redes sociales, a que acudieran todos los que quisieran para derribar la estatua al estilo con que se derribó la estatua de Saddam Hussein en Bagdad en 2003.