Publicado: 13.03.2016 23:32 |Actualizado: 14.03.2016 07:00

Israel y el BDS se quitan los guantes

El boicot a la ocupación israelí de los territorios palestinos ha conseguido dos importantes victorias en la última semana. El movimiento BDS e Israel van de una colisión frontal a otra aunque parece muy difícil que los activistas occidentales obtengan un triunfo definitivo para forzar la retirada de los territorios ocupados sin el apoyo de sus gobiernos.

Publicidad
Media: 4
Votos: 5
Comentarios:
Foto de archivo de una obra en un asentamiento judío en la localidad cisjordana de Maale Adumim. / EFE

Foto de archivo de una obra en un asentamiento judío en la localidad cisjordana de Maale Adumim. / EFE

JERUSALÉN.– Hace tres años la compañía israelí Ahava, que fabrica y comercializa productos cosméticos del mar Muerto en Occidente, cerró su sucursal el Londres como resultado de una intensa campaña del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), lo que entonces se interpretó como una gran victoria sobre la ocupación de los territorios palestinos.

La semana pasada el BDS se atribuyó una victoria aún más sonada: Ahava anunció el próximo cierre de su fábrica, situada justamente en el mar Muerto pero en la Cisjordania ocupada, para trasladarse unos kilómetros más al sur, en los terrenos del kibutz En Gedi, que es la primera población de la zona en territorio propio de Israel.

Pero esta no ha sido la única victoria del BDS durante la semana pasada. Apenas 48 horas antes se supo que la importante compañía de seguridad G4S ha decidido vender todo su negocio en Israel. La presencia de la británica G4S es muy grande en este país, donde cuenta, entre otros intereses, con ocho mil empleados, principalmente dedicados a la gestión del sistema penitenciario.

Estas dos decisiones se producen después de varios años de presión del BDS, un movimiento nacido hace poco más de una década que traspasa las fronteras, muy activo en distintos frentes de Europa y Estados Unidos, y que apunta no solamente a la empresas que colaboran con la ocupación sino que también tiene el objetivo de crear un clima favorable a la retirada israelí de los territorios ocupados en las universidades y en distintos ámbitos occidentales.

Ahava no es la primera empresa israelí que se ve forzada a abandonar Cisjordania. En muy poco tiempo otras importantes empresas se le han anticipado. Es el caso de SodaStream, que se ha desplazado de la colonia judía de Maale Adumim al desierto del Neguev; y Bagel Bagel y Multi-lock, que se han ido de la zona industrial de Barkan también al interior de Israel. Otras fábricas más pequeñas han hecho lo mismo.

Todos estos logros del BDS han sido posibles gracias a activistas de base que se han movido sin el soporte de los gobiernos occidentales, a diferencia de lo que ocurrió en Sudáfrica en los años ochenta. Al contrario de lo que ocurrió en Sudáfrica, los gobiernos occidentales no han movido hasta la fecha un dedo para terminar con la ocupación, fuera de declaraciones insustanciales.

Los planes de Ahava pasan por construir una nueva fábrica en En Guedi con una inversión de ocho millones de euros, y sus actuales propietarios se encuentran negociando la venta de la compañía a unos inversores chinos por un valor de casi ochenta millones de dólares. Probablemente, la salida de los territorios ocupados era una de las condiciones impuestas por los inversores chinos.

La comercialización de los productos de Ahava ha encontrado muchas dificultades en Europa como resultado de las actividades del BDS. Aunque no existen datos precisos al respecto, ya que Ahava no ha revelado las consecuencias del boicot, se estima que la empresa ha perdido una considerable cantidad de dinero debido al boicot.

Las autoridades israelíes están muy preocupadas con este fenómeno que no para de crecer aunque saben que su incidencia en la economía del país será menor mientras no la respalden los gobiernos, algo que no parece que por el momento vaya a ocurrir.

En una sala de embajada de Israel en Londres cuelga de la pared un mapa del Reino Unido donde se han colocado indicaciones de los lugares donde el BDS es más activo y también indicaciones de los lugares donde los grupos proisraelíes son más activos. Según algunas personas que lo han visto, el mapa parece el plano de un campo de batalla donde se desarrolla una guerra.



Los activistas británicos son muy numerosos en el ámbito de los grupos liberales, algo que naturalmente preocupa a Israel. Dentro del partido laborista de Jeremy Corbin abundan los elementos partidarios del boicot. De hecho, un hijo de Corbin es uno de los más activos defensores del BDS en la universidad donde estudia.

Según analistas israelíes, las campañas del BDS no se reducen a las universidades y cuentan con el apoyo de numerosos medios de comunicación británicos e incluso con el apoyo de destacados parlamentarios. Sin embargo, también existe un gran número de defensores de Israel que simplemente ignoran la ocupación o la defienden.

En los últimos cuatro años en el Reino Unido se han fundado más de 40 asociaciones proisraelíes y la embajada de Israel en Londres cuenta con personas que se dedican principalmente a combatir el BDS en todos los frentes donde aparece.

En febrero el BDS lanzó una campaña en el metro de Londres extendiendo carteles donde se condenaba a la ocupación y que fueron vistos por cientos de miles de personas. Esta campaña fue noticia en numerosos medios de comunicación de Europa, aunque el ayuntamiento de Londres quitó los carteles tan pronto como pudo.

En Israel y entre los judíos de la diáspora existe un vibrante debate acerca de cuál debe ser la posición del gobierno israelí en este asunto. Jay Anderson, presidente de la Federación Judía de Los Ángeles, considera que las crecientes intervenciones del Gobierno israelí en la lucha contra el BDS “está alimentando las llamas” y dando más argumentos a los activistas favorables al boicot.

El año pasado el gobierno israelí destinó casi 25 millones de euros al Ministerio de Asuntos Estratégicos para combatir el BDS. La mayor parte de ese dinero se dedica a recabar información sobre el BDS y sobre sus líderes, y a “sabotear” y desprestigiar sus actividades, según funcionarios israelíes citados por Haaretz.