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Israel y Hamás acuerdan una nueva tregua frágil de cinco días

Egipto y EEUU median en el conflicto entre el Estado judío y la organización extremista

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La organización fundamentalista Hamás, que gobierna la franja de Gaza, ha anunciado que todas las milicias palestinas que en los últimos cinco días han estado disparando cohetes y granadas de mortero contra Israel han aceptado un alto el fuego que se ha negociado con el Estado judío a través de Egipto.

El nuevo alto el fuego sucede al que Hamás anunció el domingo por la tarde y que teóricamente entró en vigor a las 21 horas del mismo domingo, aunque enseguida se vio que no todas las facciones lo asumían. De hecho, desde esa hora y hasta la mañana las milicias dispararon una decena de cohetes y granadas de mortero que no causaron daños personales.

Con respecto al segundo alto el fuego, apenas duró 12 horas, puesto que anoche mismo cayeron dos cohetes en la ciudad mediterránea de Ashkelón, una de las localidades que ha sufrido más ataques en los últimos días, que impactaron en terreno abierto sin causar daños. Hamás, en principio, tiene interés en que los ataques se detengan, puesto que la aviación israelí bombardea objetivos de las milicias en Gaza.

A pesar del alto el fuego, anoche cayeron unos cohetes sobre Israel

Los contactos indirectos con Hamás demuestran que Israel negocia con la organización fundamentalista, algo que hace con relativa frecuencia, aunque el Estado judío no permite que los países occidentales mantengan ningún tipo de contacto con lo que considera un grupo terrorista.

Pero la cuestión va todavía más allá, puesto que el asistente de la secretaria de Estado de EEUU, Jeffrey Feltman, viajó el domingo a El Cairo con urgencia, aparentemente para presionar a Egipto para que lograra concesiones de Hamás. Esta circunstancia prueba que, aunque Washington en teoría no mantiene contactos con Hamás, y oficialmente también la considera una organización terrorista, en realidad negocia y dialoga con ellos a través de Egipto.

Feltman seguramente también fue a El Cairo con la misión de reparar las relaciones bilaterales entre Egipto e Israel, que se vieron afectadas por la muerte de cinco militares egipcios el pasado jueves. Los soldados fueron abatidos por el Ejército israelí en la península del Sinaí, dentro de Egipto.

El Gobierno de Netanyahu está preocupado por los lazos con El Cairo

Israel no quiere que le ocurra con Egipto lo que le ha sucedido con Turquía. Las relaciones con Ankara son muy tensas porque Israel no se quiere disculpar por la muerte de nueve activistas turcos abatidos por un comando naval israelí en mayo de 2010 en el Mediterráneo. El primer ministro, Binyamín Netanyahu, confirmó la semana pasada que no se disculpará ante Turquía por el incidente.

Fuentes diplomáticas israelíes indicaron que, a diferencia de Turquía, las relaciones con Egipto son 'estratégicas' porque los dos países 'son vecinos y comparten la misma geografía', además de tener intereses comunes en la franja de Gaza.

Sin embargo, el ambiente en Egipto es de abierta hostilidad hacia Israel y esto es algo que se ha visto con claridad en los últimos cinco días, cuando los candidatos a la presidencia del país han condenado con dureza la intervención militar israelí dentro del Sinaí. Los Hermanos Musulmanes incluso exigen que se revisen los acuerdos de Camp David que los dos países firmaron en 1979.

El ambiente en Egipto es de abierta hostilidad hacia Israel

Mientras, en Gaza, los Comités de Resistencia Popular, responsables del ataque del jueves que se cobró la vida de seis civiles y dos militares dentro de Israel, anunciaron que se sumaban a la tregua que había anunciado Hamás. Un portavoz de los CRP en Gaza precisó que la suspensión del lanzamiento de cohetes contra Israel era 'temporal', puesto que no es posible una 'tregua' permanente con el Estado que ocupa los territorios palestinos y ataca continuamente a la población palestina.

Israel ha aceptado el alto el fuego por dos motivos. En primer lugar porque quiere preservar las relaciones con Egipto y en segundo lugar porque no quiere ganarse más enemigos en la escena internacional cuando falta menos de un mes para que se discuta en la ONU la cuestión de un Estado palestino en las fronteras de 1967.