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La izquierda alemana, dividida por la política de refugiados

Tras las elecciones, el debate sobre la acogida de personas extranjeras vuelve al seno del partido Die Linke

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Los líderes del partido de izquierdas alemán Die Linke./REUTERS

Tiempos difíciles para la izquierda alemana. A pesar de que tras las elecciones generales del mes pasado Die Linke (La Izquierda) logró un 9,2% de apoyo y, por tanto, aumentó en un 0,6% los resultados de hace cuatro años, el partido tiene pocos motivos para la alegría. La crisis de los refugiados, la irrupción de la extrema derecha bajo el nombre de Alternativa para Alemania (AfD por sus siglas en alemán) y la pérdida de relevancia en su tradicional feudo del este de Alemania generan turbulencias internas.

“El desacuerdo entre las élites [de Die Linke] es grande tanto en el plano teórico como en el práctico”, explica a Público Gero Neugebauer, politólogo de la Universidad Libre de Berlín y especialista en el comportamiento de los partidos en Alemania oriental. “Hay dos muestras. Por una parte, los partidarios de [Oskar] Lafontaine no representan la posición del programa del partido y, por otra, los votantes que se han ido a AfD han puesto de manifiesto su desacuerdo”.

Cuando el nuevo Parlamento se constituya el 24 de octubre, Die Linke tendrá 69 diputados, cinco más que en 2013. Este es un dato engañoso, pues debido al peculiar sistema electoral alemán, el Bundestag tendrá en esta legislatura 709 escaños, es decir 78 más que en la anterior. Por tanto, el mínimo crecimiento de Die Linke apenas maquilla el hecho de que cerca de 420.000 antiguos votantes de la formación izquierdista se han decantado en esta ocasión por la extrema derecha.

Este ha sido uno de los motivos por los que Die Linke ha pasado de ser la tercera fuerza parlamentaria y la principal de la oposición (debido a la gran coalición de Merkel con los socialdemócratas) a ser la quinta, y con los Verdes apenas tres décimas porcentuales por detrás de ellos.

Die Linke ha quedado por detrás de AfD en tres de los cinco Estados federados de la antigua RDA

Si se deja de lado la ciudad-estado de Berlín por sus peculiaridades únicas, Die Linke ha quedado por detrás de AfD en tres de los cinco Estados federados que conformaban la antigua y comunista República Democrática de Alemania (RDA). Y en los dos en los que ha quedado por delante (Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Sajonia-Anhalt), la diferencia no ha sido abultada (0,3 y 2,3% respectivamente).

Ante este panorama, los mensajes cruzados entre pesos pesados del partido no han tardado en llegar. Tan solo dos días después de los comicios, el antiguo colíder del partido Oskar Lafontaine publicó un mensaje en Facebook en el que ponía en entredicho la demanda de "fronteras abiertas para todas las personas" recogida en el programa electoral de su partido. “La clave de esta falta de apoyo entre aquellos que menos ingresos tienen es la fallida ‘política de refugiados’”, escribió Lafontaine, para luego pedir que el foco de la ayuda del Estado se centre en los campamentos en el extranjero y no en la acogida en territorio alemán.

Cartel del partido de la izquierda alemana Die Linke./AFP

La polémica viene de lejos. Sahra Wagenknecht, líder del grupo parlamentario de Die Linke desde 2015 y candidata a la Cancillería en las pasadas elecciones, ya ha mostrado en el pasado unas posiciones similares. De hecho, en 2016, tras pedir un límite para el número de refugiados que Alemania debería aceptar, Wagenknecht recibió un tortazo en la cara por parte de un grupo antifascista.

Las restricciones a la llegada de refugiados puede significar final  de Die Linke "como partido de izquierdas"

Por ello, el texto de Lafontaine, que además de seguir en activo es el marido de Wagenknecht, ha provocado una cascada de reacciones dentro del partido. “Aquellos que toman un camino hacia la derecha en la cuestión de los refugiados ponen en peligro la credibilidad de Die Linke”, ha señalado Katja Kipping, actual colíder del partido. Por otra parte, otro peso pesado del partido y antiguo responsable de la formación, Gregor Gysi, ha redactado una carta abierta en la que asegura que tomar el camino defendido por Wagenknecht y Lafontaine supondría “nuestro final como partido de izquierdas”.

Aunque en teoría el debate es sobre ideas para evitar el aumento de la AfD, algunos creen que hay algo más. “La disputa sobre el tema [de los refugiados] es un vehículo de la disputa sobre el desarrollo y el liderazgo del partido”, sostiene el profesor Neugebauer. “Die Linke va a girar hacia los votantes del oeste y más jóvenes, y estará menos anclado en el este. Y si bien es cierto que Wagenknecht es más fuerte en el este, espera recibir más apoyo que hasta ahora”, añade.

No obstante, la presencia Die Linke en el oeste de Alemania sigue siendo muy limitada. Allí el sentimiento anticomunista continúa vivo entre muchos votantes, y Die Linke es percibida como la heredera de la RDA. De hecho, incluso los mejores resultados del partido en el occidente germano, es decir, en el pequeño estado de Sarre y en las ciudades-estado de Bremen y Hamburgo, están lejos de sus peores resultados en el este del país.