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La izquierda gobernará Sicilia tras unas elecciones marcadas por la abstención

Rosario Crocetta arrebata a la derecha el feudo de Cosa Nostra. El Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo sigue amenazando a los partidos tradicionales y se convierte en la fuerza más votada en toda la región

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El candidato del Partido Demócrata (PD), Rosario Crocetta, logró el 30,5% de los votos en los comicios del domingo en la isla italiana de Sicilia, según datos provisionales divulgados este lunes tras el escrutinio de la mitad de los sufragios emitidos en unos comicios en los que la abstención fue del 47,42%. Conforme a estos datos, Crocetta desbanca al expresidente de la provincia siciliana de Catania Nello Musumeci, perteneciente al partido derechista La Destra y quien consigue el segundo puesto con el 24,7% de los votos.

Por su parte, el Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo, que a diferencia del resto de las formaciones políticas se presentó en solitario sin coalición alguna, y su candidato, Giancarlo Cancelleri, obtienen el 18,8% de los apoyos, con lo queda en tercera posición. Gianfranci Micciché, representante de varios partidos locales como el Grande Sud y Movimiento por la Autonomía (MPA), ha cosechado el 15% de los sufragios.

El que se perfila como futuro presidente de la Región de Sicilia, Crocetta, exalcalde de la localidad de Gela y conocido por su batalla contra la mafia, contó con el apoyo de los centristas de Unión de Centro (UDC) y Alianza para Italia (API) y el Partido Socialista Italiano (PSI). Musumeci, por su parte, tuvo el respaldo del partido del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi Pueblo de la Libertad (PDL), que, según los expertos, no le ha perjudicado, a pesar de la colérica irrupción el sábado en todas las cadenas de televisión locales del anterior mandatario, tras conocerse la sentencia por el caso Mediaset. Berlusconi ha sido condenado a cuatro años de reclusión (que se quedan en un año, debido a la ley del indulto) por fraude fiscal en su consorcio mediático Mediaset.

'Hoy la historia de Sicilia ha cambiado. Ha ganado un partido que se enfrenta a la mafia y voy a gobernar de una forma completamente nueva respecto al pasado', dijo el ya considerado por los medios de comunicación como presidente de la Región de Sicilia, Rosario Crocetta. 'Yo soy verdaderamente revolucionario, no Grillo que balbucea', agregó.

Pese al triunfo del Partido Demócrata, los analistas ven como vencedor moral de estos comicios al cómico y provocador Beppe Grillo, que llegó a cruzar a nado el estrecho de Messina para apoyar la candidatura de Cancelleri y demostrar que no es necesario construir un puente que una la península italiana con la isla. Grillo, paladín de la lucha contra el despilfarro y los privilegios de la clase política y de claros tintes antieuropeos, estaba destinado, según los analistas, a proclamarse vencedor moral de estas elecciones, después de los buenos resultados obtenidos por su formación en los comicios regionales del pasado mes de marzo.

Las elecciones sicilianas están consideradas como una prueba de lo que puede suceder en los comicios nacionales de 2013 y demuestran el creciente escepticismo entre la población italiana ante sus representantes políticos y la posibilidad de que la denominada antipolítica italiana tome asiento en el Parlamento, señalan los expertos.

Las elecciones en Sicilia se celebran un año antes del final de la legislatura, debido a la dimisión del anterior presidente de la región, Raffaele Lombardo, tras conocerse la grave situación económica de la isla. El pasado 31 de julio y tras la insistencia del presidente del Gobierno italiano, Mario Monti, Lombardo presentó su dimisión después de conocerse que la región, que cuenta con un estatuto especial de autonomía, estaba al borde del impago. Además, la situación de Lombardo se había complicado en marzo pasado, al ser investigado por supuesta colaboración con la mafia siciliana, Cosa Nostra.

Los sicilianos eligieron en estos comicios al presidente de la región y los 90 miembros de su asamblea, quienes tendrán la misión de poner orden las cuentas después de que el Tribunal de Cuentas publicase que el endeudamiento de la isla es 21.000 millones de euros y se debe 7.000 millones de euros a los acreedores.