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Japón emerge de la recesión, pero con un crecimiento aún frágil

Pese a al alza del 2,2% del PIB se espera que el banco central mantenga sus medidas de estímulo, con compra de bonos inlcuida

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Transeuntes visitan el área comercial de Tokio. EFE/Franck Robichon

TOKIO.- La economía de Japón pasó de una recesión a un crecimiento en tasa interanual de un 2,2% en el último trimestre del año pasado, dándole un empuje a los esfuerzos del primer ministro Shinzo Abe para sacudir al país de décadas de estancamiento pese a perspectivas mundiales deterioradas.

Sin embargo, la expansión fue menor al 3,7% que esperaban analistas en un sondeo de Reuters, lo que sugiere que la recuperación de la tercera mayor economía del mundo es frágil, porque la confianza del consumidor es débil ante un crecimiento global dispar que golpea a las exportaciones.

Aún así, la vuelta al crecimiento permitirá al Banco de Japón controlar el estímulo monetario, pese a que una baja del precio del petróleo puede alejar a la inflación aún más de la meta del 2%, dijeron analistas.

Las cifras son uno de los factores que tendrá en cuenta el banco central japonés en su reunión de dos días que termina el miércoles, tras la que se espera que mantenga el actual ritmo de compra de activos de su programa de estímulo monetario.

La lectura preliminar del Producto Interno Bruto (PIB), que mostró una expansión de un 0,6% en el trimestre frente al anterior, sigue a dos trimestres consecutivos de contracción que se atribuyen a un alza de impuestos en abril que golpeó al consumo.

La demanda externa contribuyó con 0,2 punto porcentual al crecimiento en el trimestre, una señal de que la debilidad del yen finalmente está impulsando las exportaciones. El consumo privado, que representa cerca de un 60% de la economía, avanzó un 0,3% en el último trimestre, menos que la mediana de pronósticos que apuntaba a un 0,7% de expansión.

La economía de Japón había caído en recesión en el período julio a septiembre del año pasado. La caída frenó el impulso de Japón para superar casi dos décadas de una opresiva deflación y forzó al Banco de Japón a expandir su estímulo monetario a finales del año pasado.