Público
Público

La jornada más negra de Siria

Al menos 343 personas, según los rebeldes, murieron este miércoles en lo que supone el día más sangriento desde el inicio del conflicto en el país árabe

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Con la acción internacional parada y una creciente militarización de la oposición, el conflicto en Siria continúa recrudeciéndose. Este miércoles ha sido el día más sangriento desde el inicio de las revueltas populares contra el régimen de Bashar al Asad. Según los opositores Comités de Coordinación Local (CCL) al menos 343 personas habrían perdido la vida en los enfrentamientos contra las tropas gubernamentales a causa de los ataques aéreos de la aviación.

Del total, el mayor número de víctimas mortales se ha registrado en Damasco y en sus suburbios, con 162 fallecidos. Y, dentro de la capital, la matanza más numerosa se ha producido en el distrito capitalino de Thiabieh, con 107 muertos. 'Las cifras son horribles', ha dicho el portavoz de los CCL Rafif Jouejati a la cadena estadounidense CNN. 'El régimen sirio lleva a cabo una escalada de violencia en cada oportunidad que tiene. Está decidido a acabar con la revolución como sea', ha advertido.

Además, ha denunciado que la actuación de las fuerzas y de las milicias gubernamentales no se plasma solo en el balance de fallecidos, sino que 'el mundo debe saber que están aumentando la violencia sexual y las torturas contra niños'. En este contexto, Jouejati ha instado a la comunidad internacional a reaccionar. 'Hay un incremento sistemático de la violencia y los poderes mundiales no parecen dispuestos a ir más allá de las condenas que hemos escuchado en los últimos 19 meses', ha lamentado.

Ayer los rebeldes atentaron contra el cuartel del Estado Mayor del Ejército sirio en Damasco

La masacre del miércoles, coincide con el doble atentado que el Ejército Libre Sirio (ELS) ha perpetrado contra el cuartel del Estado Mayor del Ejército sirio en Damasco, haciendo explotar dos bombas que han dejado cuatro muertos y 14 heridos y han provocado un incendio que ha arrasado el edificio.

Al menos 30.000 personas han muerto en la revuelta en Siria contra el presidente Bashar al Assad, según el balance que ha ofrecido este miércoles el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que ha precisado que más de la mitad de las víctimas murieron en los últimos cinco meses. Según el director del Observatorio, Rami Abdulrahman, la mayoría de las víctimas, alrededor de 21.500, eran civiles, si bien este grupo con sede en Londres y con activistas en todo el país no diferencia entre habitantes desarmados y los que se han unido a los rebeldes.
De acuerdo con el Observatorio, afín a la oposición, 7.322 soldados que lucha por Al Assad han muerto, mientras que al menos 1.860 soldados desertores han muerto luchando por la oposición.

Ante la avalancha de refugiados y la situación límite que vive una gran parte de la población siria, la Unión Europa quiere mayor acceso a las zonas de conflicto para distribuir la ayuda humanitaria. Así lo ha pedido la comisaria europea de Cooperación Internacional, Ayuda Humanitaria y Respuesta a Crisis, Kristalina Georgieva, quien ha manifestado que 'esto es una guerra urbana que hace difícil distribuir la ayuda humanitaria. Para hacer más necesitamos más acceso'.

En este sentido, ha recordado que todas las partes del conflicto sirio tienen la obligación, de acuerdo con el Derecho Internacional, de permitir que los trabajadores humanitarios accedan a las zonas en combate para evacuar a civiles y heridos. Además, Georgieva ha instado a la comunidad internacional a reaccionar rápidamente, antes de que las necesidades del pueblo sirio se multipliquen y sean inabarcables por las agencias de ayuda humanitaria.

'Sin un final a la vista de los combates, con graves carencias de alimentos y medicinas y con el invierno aproximándose, es el momento de discutir al más alto nivel cuáles son las necesidades y cómo podemos llegar a los necesitados', ha considerado.

En total, la Unión Europea estima que hay unos 2,5 millones de sirios con necesidades urgentes, un millón más que el pasado mes de mayo, de los cuales 1,2 millones se han visto obligados a abandonar sus casas para huir de la violencia.