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Jornada sangrienta con al menos 90 muertos en Siria

Más de 30 soldados perecen en una emboscada tendida por militares desertores en Derá

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Los opositores sirios revelaron hoy que la jornada del lunes fue particularmente sangrienta y que se registraron en el país al menos unos 90 muertos entre civiles y militares, que chocaron con otros soldados desertores que apoyan las protestas populares contra el régimen del presidente, Bashar al Asad.

Las noticias que llegan desde Siria son confusas y no se pueden contrastar, pero el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, hablaba de decenas de muertos, mientras las autoridades de Damasco guardaban silencio. Según los opositores, los enfrentamientos más graves sucedieron en la provincia de Derá, la ciudad del sur del país en la que se iniciaron las protestas a mediados de marzo, donde al menos 34 soldados regulares fueron abatidos el lunes en una emboscada por compañeros de armas desertores. Grupos de activistas informaron, además, de la muerte de otras tres personas este martes en Siria.

La oposición siria en el exilio solicita el envío de cascos azules de la ONU

La elevada cifra de bajas del lunes parece sugerir que las deserciones crecen en número. Sin embargo, pese a los 3.500 muertos que ha habido desde marzo, según la ONU, el Ejército no se ha roto, dejando de lado el sectarismo característico de la sociedad siria.

El líder de la oposición en el exilio, Burhan Galiun, que preside el Consejo Nacional Sirio con sede en París, estuvo hoy en Moscú para tratar de convencer al Kremlin para que deje de oponerse a las resoluciones contra Siria en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, una postura que los rusos comparten con Pekín.

Ninguna de las dos partes logró convencer a la otra y Galiun, que pidió el envío de cascos azules de la ONU a Siria, rechazó la insistente sugerencia de Moscú de que la oposición inicie una negociación directa con el Gobierno de Al Asad, aduciendo que el régimen tiene los brazos manchados de sangre hasta los codos. Una solución negociada no está a la vista ni tampoco parece que sea el interés del régimen, que hoy cumplió con una de las exigencias de la Liga Árabe al liberar a 1.180 presos detenidos durante las revueltas.

Rusia califica de «inaceptable» una hipotética intervención militar

La oposición, por su parte, se siente fuerte con el apoyo occidental y exige la dimisión sin condiciones de Al Asad y la celebración de eleccio-nes. Las corrientes opositoras están muy divididas y los únicos que parecen poseer una fuerza consistente son los islamistas, aunque por ahora prefieren mantener un perfil bajo.

Moscú calificó de 'inaceptable' una hipotética intervención militar aliada similar a la de Libia. Esta posibilidad la han acariciado algunos líderes occidentales y miembros de la oposición en el exilio, pero parece que todavía es prematuro hablar de ella seriamente. A la presión occidental hay que sumar la regional. Turquía ha amenazado con cortar el suministro eléctrico a Siria si prosigue la represión, y la Liga Árabe ha suspendido a Damasco en una acción que aparentemente está sincronizada con EEUU y otros países.