Público
Público

Los jueces ingleses dictan penas de extrema dureza

Condenas de cuatro años a jóvenes por alentar disturbios que no ocurrieron

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

¿Justicia o venganza? Las duras sentencias que estánimponiendo los tribunales a los responsables de asaltos y saqueos han originado un debate en Reino Unido al que se ha unido el premier, David Cameron, convencido de que ha llegado el tiempo de la tolerancia cero.

Jordan Blackshaw, de 20 años, y Perry Sutcliffe-Keenan, de 22, han sido condenados a cuatro años de prisión por alentar unos disturbios que nunca existieron. En sus páginas de Facebook, animaron a salir a la calle y unirse a la violencia en Warrington, una ciudad de 80.000 habitantes al este de Liverpool.

Sutcliffe-Keenan montó una página web llamada The Warrington Riots, pero la borró al día siguiente después de despertarse con una buena resaca. Pidió disculpas y dijo que se trataba de una broma.

En realidad, nada ocurrió en Warrington, pero sus mensajes fueron suficientes para que un juez les condenara a una pena similar a la de asalto a mano armada sin daños graves para la víctima. El magistrado les comunicó que eran culpables de incitar a la violencia 'en un momento en que la locura colectiva se había apoderado de la nación'.

Abogados y grupos de derechos humanos han descrito la condena como absolutamente desproporcionada. Afirman que si los acusados no tienen antecedentes, lo que es el caso, deberían haber sido condenados a la misma pena que hubieran sufrido un día antes de los disturbios.

El abogado penalista Paul Mendelle dijo a la BBC que los jueces se arriesgan a caer en 'un estado de histeria colectiva' al intentar complacer a una opinión pública alarmada por las dimensiones de los saqueos de agosto.

Los conservadores no pueden estar más satisfechos con el veredicto. Cuando le preguntaron por el caso de Warrington, Cameron dijo que los tribunales 'han decidido enviar un mensaje muy claro [a los autores de los disturbios] y creo que lo están haciendo bien'.

Otros diputados tories se sumaron a la opinión del primer ministro. La mayoría utilizó la misma expresión ('enviar un mensaje'), lo que confirma que la dureza de las sentencias no tiene tanto que ver con los delitos cometidos, sino con la necesidad de imponer un castigo draconiano que haga más difícil la repetición de los disturbios.

Los conservadores han pedido, no ordenado, a los jueces que se olviden de las directrices habituales a la hora de dictar sentencias. Quieren que las condenas supongan el ingreso en prisión, y no penas sustitutorias.

Varios diputados liberales demócratas, socios de los tories en el Gobierno de coalición, denuncian que los conservadores están teniendo una reacción desmedida y alarmista. Cuando el Parlamento reanude sus sesiones en septiembre, es probable que la crisis provoque divisiones dentro de la coalición gobernante.