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El juicio contra los neonazis en Alemania queda interrumpido tras una artimaña de la defensa

Grupos de izquierda se concentran ante la Audiencia Territorial de Múnich denunciando la presunta responsabilidad de la policía con un grupo que actuó impunemente

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El juicio contra la neonazi alemana Beate Zschäpe, superviviente del grupo Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU) y acusada del asesinato de nueve inmigrantes y una agente de la policía, quedó interrumpido hoy, poco después de su inició, a petición de la defensa de la procesada.

Los tres abogados de oficio de Zschäpe solicitaron la suspensión del proceso por supuesta parcialidad del juez, Manfred Götzl, con el argumento de que se había ordenado el registro de los letrados, en busca de armas, pero no de la fiscalía o los funcionarios de la Audiencia Territorial de Múnich, donde se celebra el juicio. Tras varias deliberaciones, el propio juez anunció que la decisión al respecto se dará a conocer el 14 de mayo. A la petición de la defensa siguió una interrupción de veinte minutos, tras lo que se reanudó la vista, pero fue de nuevo interrumpida por una segunda solicitud de la defensa. 

Zschäpe, de 38 años y acusada de pertenencia a grupo terrorista y asesinato de nueve inmigrantes y una policía, se había presentado en la sala, con un correcto traje oscuro, con los brazos cruzados sobre el pecho y aparentando absoluta serenidad. La esperaba un gran despliegue mediático, para los poco minutos en que estaba autorizada la presencia de cámaras en la sala, ya que en cuanto se iniciara el proceso, de acuerdo a la práctica judicial alemana, iban a ser desalojados equipos de televisión y fotógrafos.

Al grupo NSU se le imputa la muerte de ocho inmigrantes turcos, un griego y un agente de policía  Inmediatamente, Zschäpe se volvió de espaldas a hablar con sus abogados -un trío de jóvenes letrados de oficio- y así permaneció hasta que desaparecieron las cámaras, tras lo cual su defensa solicitó la primera suspensión del proceso.

En el juicio se dirime la responsabilidad de la NSU, la célulaneonazi a la que se imputa el asesinato de ocho inmigrantes turcos y un griego, así como de una agente de la policía, todos ellos entre 2000 y 2007. Desde horas antes de la apertura, grupos de manifestantes de izquierda se habían apostado ante la Audiencia Territorial de Múnich exigiendo el total esclarecimiento del caso y denunciando la presunta responsabilidad de la policía con un grupo que actuó impunemente durante más de una década.

Las autoridades muniquesas desplegaron un fuerte dispositivo de seguridad para el inicio del proceso, que venía precedido por una fuerte controversia porque inicialmente no se habían previsto plazas para medios turcos, hasta que el Tribunal Constitucional intercedió a favor de éstos.

La existencia del grupo salió a relucir de forma fortuita, después de que Zschäpe se entregara, el 8 de noviembre de 2011, tras incendiar la casa de Zwickau (este del país) donde había convivido con los otros dos miembros de la NSU, Uwe Böhnhard y Uwe Mundlos. Sus dos compañeros habían aparecido muertos cuatro días antes en una autocaravana, en lo que se consideró un doble suicidio de dos delincuentes acosados por la policía tras atracar un banco.

Se juzgará indirectamente la ineficacia de las fuerzas de seguridad frente a la ultraderecha En esa casa de Zwickau se encontraron las pistas y el arma con que habían muerto asesinados los inmigrantes en distintos puntos del país, mientras que la propia Zschäpe difundió antes de entregarse macabros vídeos donde el grupo se jactaba de sus crímenes. Los tres neonazis se financiaron atracando bancos y, además de los diez asesinatos que se imputan a Zschäpe, cometieron en 2001 y 2004 dos atentados con bomba en Colonia. A Zschäpe se la juzga junto a cuatro presuntos cómplices de la NSU, cuyos vínculos con otros ultraderechistas se revelaron tan tardíamente como todo lo que rodea al caso y en medio de sospechas de inoperancia o encubrimiento policial con esos círculos. Será un proceso en que, indirectamente, se juzgará la ineficacia o relajación de las fuerzas de seguridad frente a la ultraderecha.

Para el juicio se han previsto 80 vistas, hasta enero de 2014, aunque se cuenta con que se extienda más. El pliego de la acusación está contenido en 488 páginas, se han convocado 606 testigos y la acusación particular representa a 80 demandantes, la mayoría familiares de las víctimas.