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Juncker y diez comisarios de la UE incumplen el Código Ético de Bruselas

El presidente, con una nómina de más de 372.000 euros anuales y que fue primer ministro de Luxemburgo durante 19 años, declara no tener ningún patrimonio inmobiliario o financiero

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El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, con el resto de los comisarios de la UE.

El Código Ético de los miembros de la Comisión Europea les obliga a declarar sus bienes e intereses inmobiliarios y financieros, así como cualquier actividad propia o de su cónyuge o pareja que pueda representar un conflicto con su función.

Pero lo cierto es que once miembros del Colegio de Comisarios, incluido su presidente, incumplen esa obligación legal.

Según el artículo 1 del Código Ético, la declaración debe ser “completa” e incluir acciones y bonos en empresas; participaciones en fondos de inversión; así como cualquier bien inmobiliario salvo su vivienda habitual. Pero las declaraciones de intereses de Juncker y diez de sus comisarios desobedecen esa obligación.

Jean Claude Juncker (Luxemburgo), presidente

Los apartados referidos a los puestos que ocupó en el pasado en sociedades mercantiles aparecen en blanco (con el símbolo ///), al igual que en los que se refieren a sus bienes inmobiliarios y financieros.

Al parecer, el hombre que durante 19 años fue primer ministro de uno de los países con mayores salarios de Europa; ex presidente del Eurogrupo y que lleva tres años cobrando más de 372.000 euros anuales brutos entre sueldo y ayuda para vivienda, no tiene nada que declarar.

Así lo afirma un portavoz de la Comisión Europea: “"El presidente Juncker no tiene ningún interés de carácter financiero que declarar, ni acciones ni bonos. Tampoco tiene ninguna propiedad inmobiliaria que declarar dado que los comisarios no están obligados a registrar su primera residencia y él sólo tiene una propiedad en Luxemburgo dado que sólo dispone de un apartamento alquilado en Bruselas".

Dimitris Avramopoulos (Grecia), Emigración


Este político de raza ocupó media docena de ministerios en el Gobierno conservador griego que engañó a Bruselas y a medio mundo sobre el estado real de las finanzas nacionales. Pero no declara tener ni un sólo producto financiero a su nombre, tan sólo varios terrenos repartidos por el país. Lo que sí llama la atención son las finanzas de su mujer: es propietaria del 80% de las acciones de una empresa de provisión de servicios de Internet. La empresa está valorada en 10.000 euros (ella tiene el 80%, el resto está a nombre de su suegra), pero en la declaración del 2015 declaraba cobrar un sueldo de 150.000 euros anuales. En la del 2016, esa referencia ha desaparecido

Elżbieta Bieńkowska (Polonia) Mercado Interior

Siguiendo su declaración de intereses, Bienkowska no tiene nada. Pero nada de nada. Y eso que en su país ocupó durante años varias carteras ministeriales y una vicepresidencia.

Corina Cretu (Rumanía) Política Regional

En su día fue periodista y se le supone aprecio por la transparencia. Pero va a ser que no. No declara nada, salvo que posee un par de inmuebles y que su marido es directivo en una importante fábrica de cementos. ¿Es eso compatible con que tu mujer sea la que decide cómo, en qué condiciones y con cuánto dinero se financian los proyectos regionales europeos que se construyen con cemento?

Jonathan Hill (Reino Unido) Servicios Financieros

Hill es un tipo curioso, que reconoce tener “algunos activos”, que no cuantifica, en un fondo de inversión que maneja una gestora sobre la que jura no tener mano para decidir dónde y cómo invierte su dinero. ¿Es ético que el comisario de asuntos financieros invierta en fondos de inversión sobre los que tiene capacidad para legislar?

Phil Hogan (Irlanda) Agricultura

Según su declaración de intereses, no tiene cuentas corrientes, ni acciones, ni fondos de inversión o pensiones… En el 2015 declaró poseer un apartamento en Portugal que ahora no figura en su registro.

No decimos que mienta, pero no podemos evitar la curiosidad. ¿Dónde ha metido el dinero que ha ido ganando durante su carrera política, primero como ministro de varias carteras en su país y ahora como comisario con unos 20.000 euros al mes, sin contar que tiene todos los gastos pagados y dietas a mansalva? Su declaración no es en absoluto transparente.

Vera Jourova (República Checa), Justicia

Otro caso de injustificada opacidad. A pesar de una intensa actividad profesional en el pasado como directiva de varias empresas, y de haber ocupado varios cargos institucionales de relevancia, sólo declara una vivienda para uso familiar.

Cecilia Malström (Suecia), Comercio

Sólo admite tener un “fondo mixto de inversión” que no cuantifica. Pero su marido es el director de la oficina de la Región Norte de Suecia en Bruselas, es decir, el lobby que gestiona las relaciones de esa región con la Comisión Europea. Lo nombraron un año después de que ella accediera a su anterior cargo, comisaria de Asuntos de Interior.

Federica Mogherini (Italia),  Asuntos Exteriores

Declara no tener intereses financieros, ni cuentas corrientes ni depósitos bancarios, ni tampoco propiedades inmobiliarias, salvo su vivienda familiar.
Tibor Navracsis, Hungría, comisario de Educación, Cultura, Juventud y Deporte.
Más que una declaración opaca, la del comisario húngaro parece una tomadura de pelo. No declara patrimonio alguno, salvo dos vehículos (un Renault y un Hyundai). Su último cargo antes de ser nombrado comisario fue el de ministro de Exteriores de su país.

Frans Timmermans (Holanda), Relaciones Institucionales

Al igual que Juncker, obvia su relación pasada con sociedades mercantiles, así como sus propiedades inmobiliarias y sus intereses financieros actuales.

Margrethe Vestager (Dinamarca), Competencia


Fue directiva y formadora en numerosas empresas e instituciones de su país durante muchos años, pero esta simpática danesa tampoco tiene nada que declarar, salvo una casita de campo en Francia para los fines de semana y una décima parte de un cottage en Suecia. De su patrimonio financiero, plan de pensiones, fondos de inversión... Ni mú.