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La Junta Militar egipcia llama a "enterrar la discordia"

Los militares acusan a "partes extranjeras e internas" de la escalada de violencia. Hay cuatro muertos y unos 1.000 heridos tras la masacre de Port Said

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La escalada de protesta y violencia en Egipto tras la masacre de Port Said, en la que murieron 74 personas, no cesa. Tanto es así que la Junta militar, que dirige el país desde la caída de Hosni Mubarak, ha reconocido que Egipto atraviesa 'la etapa más peligrosa y más importante de su historia'.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (nombre oficial de la junta militar), presidido por el mariscal Husein Tantaui, asegura que 'siempre ha defendido el derecho del pueblo a la manifestación pacífica, que todas las instituciones están obligadas a escuchar'. Sin embargo, la Junta ha observado 'el aumento del peligro en el marco de la propagación de rumores y la insistencia por algunas partes en amenazar las propiedades e instituciones del Estado'.

Los militares acusan a 'partes extranjeras e internas' del aumento de la violencia y reclama a todas las fuerzas políticas que 'asuman su papel para intervenir de manera activa y eficaz para enterrar la discordia y devolver la estabilidad a todas las partes', ante los graves disturbios que hoy se viven en el centro de El Cairo.

Desde la matanza en el estadio de fútbol de Port Said, el pasado miércoles, miles de personas han salido a las calles de la capital de Egipto para reclamar a los militares que abandonen el poder. Hoy, al menos 640 personas han resultado heridas como consecuencia de los enfrentamientos entre policías y manifestantes que han tenido lugar, por segundo día consecutivo, en las inmediaciones del Ministerio del Interior egipcio, según el Ministerio de Sanidad.

'Todos los heridos se encuentran estables y en su mayoría van a ser dados de alta en las próximas horas', dijo el doctor Adel Adaui, asistente del ministro de Sanidad, a la agencia oficial Mena. Las atenciones médicas se han centrado principalmente en casos de asfixia causada por los gases lacrimógenos que emplean las fuerzas de seguridad, además de traumatismos, fracturas y cortes, señaló el responsable.

Desde que comenzaron los disturbios han muerto cuatro personas: un manifestante y un soldado en El Cairo y otras dos personas en Suez a causa del uso de fuego real por parte de la Policía contra una multitud que había intentado asaltar una comisaría, según informaron testigos presenciales y fuentes de los servicios de salud. Además, casi 1.500 personas han sufrido heridas, de los cuales casi la mitad han sido trasladados a hospitales o centros sanitarios.

Según ha constatado Efe, los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, muchos de ellos hinchas del club de fútbol Al Ahly, se han reanudado en los últimos minutos, después de una breve tregua matinal. Pese a que no han dejado de escucharse los disparos de gases en toda la noche, las escaramuzas han comenzado a cobrar intensidad, entre gritos de 'Fuera, fuera' de los manifestantes, que lanzan piedras a los agentes antidisturbios, quienes a su vez replican con disparos de balas de goma y cartuchos de gases.

Las dos turistas estadounidenses que habían sido secuestradas en el sur de la península del Sinaí (este de Egipto) por un grupo de hombres armados han sido liberadas, según ha informado el ministro egipcio de Turismo, Munir Fajri Abdelnur. Junto a las dos mujeres, también ha sido puesto en libertad el guía egipcio que las acompañaba en el minibús cuando fueron secuestradas.

Los tres se encuentran en buen estado físico y dijeron a Abdelnur que habían sido tratados de forma correcta. 'He hablado con las dos norteamericanas y me han asegurado que recibieron un buen trato', señaló el ministro, que añadió que ha invitado a las dos mujeres a cenar con él mañana.

Según fuentes de la seguridad egipcia, las turistas regresaban en un minibús de visitar el monasterio de Santa Catalina, en el bíblico Monte Sinaí, una de las excursiones más típicas para los extranjeros que pasan sus vacaciones en esta península egipcia. Un grupo de encapuchados, que viajaba en un vehículo todoterreno equipado con armamento pesado, detuvo el minibús en la zona de Wadi al Saal y secuestró a los turistas y al guía, según las fuentes.