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La Justicia francesa investiga a Woerth por corrupción

El fiscal quiere llevar al ex ministro de Trabajo ante la Corte de Justicia de la República

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La hora de la verdad ha empezado para Éric Woerth, ex ministro francés de Trabajo desde hace 72 horas, e implicado en el caso Bettencourt de fraude fiscal y financiación irregular de partidos. La Justicia empezó a pisarle los talones. No lo hizo por el plato principal, su supuesta relación con la heredera de L'Oréal, sino por un escándalo sobre el que hay bastantes pruebas y que le implica personalmente.

La Corte de Justicia de la República, un tribunal de excepción que juzga a los altos cargos del Ejecutivo francés, va a investigar sobre el posible 'favoritismo' y 'toma ilegal de interés' de Woerth en la venta de todo un bosque en torno al hipódromo de Compiègne, al norte de París.

En 2010, Woerth ordenó la cesión de 20 hectáreas de un bosque público

Esa venta a una empresa privada de carreras de caballos en la que su esposa, Florence, tenía un cargo fue efectuada a primeros de 2010, cuando Woerth era ministro del Presupuesto y por tanto tenía poder de decisión en la venta o cesión de un patrimonio del Estado. Las autoridades habían denegado la venta a la Société des Courses de Compiègne (SCC) en 2003 por razones de interés público. En 2010, Woerth ordenó, sin concurso de ofertas, la cesión de 20 hectáreas del bosque, por sólo 2,5 millones de euros a la SCC. Fuentes del sector inmobiliario estiman que el valor real ronda los 20 millones de euros.

Al atacar a Woerth por ese caso, que no implica ni a su partido ni al presidente Nicolas Sarkozy, la Fiscalía de la Corte de Casación, responsable de convocar la Corte de Justicia de la República, coloca una baliza de doble filo en la escena política. Woerth sabe ahora que puede pagar él solo los platos rotos por su presunta corrupción. También sabe que el caso Bettencourt puede seguir de inmediato en el punto de mira de la Justicia. Y ese caso sí que toca a Sarkozy, al Gobierno y la mayoría, en cuanto a financiación irregular, utilización de servicios secretos para espiar a los periodistas, y obstaculización de la acción de la Justicia.

En junio, nada más estallar el caso Bettencourt, Woerth se abalanzó a todas las televisiones y las radios para repetir una y otra vez un mensaje: 'No es un ataque contra mí, sino contra toda la mayoría, el Gobierno y el presidente'. Otro mensaje que, venido del que fuera tesorero de su partido, la UMP, y de la campaña de Sarkozy en 2007, también es de doble filo.