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Karzai pacta con un señor de la guerra para asegurar el triunfo

El general Dostum le garantiza un 10% de los votos, suficiente para vencer en la primera vuelta

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Una marea azul tomó ayer el estadio olímpico de Kabul y coreó el nombre de su candidato favorito, Abdulá Abdulá, el máximo rival de Hamid Karzai en las urnas. En este mismo estadio los talibanes ejecutaron a centenares de personas a finales de los años 90. Y flagelaron a muchas más por delitos como escuchar música o, en el caso de las mujeres, salir de casa sin la compañía de un familiar masculino.

Pero ayer, los simpatizantes de Abdulá cantaron a voz en grito canciones tradicionales afganas y la euforia con la que muchas estudiantes agitaban las pancartas con fotos de su candidato descolocaba sus velos sin que nadie las recriminase. Los teloneros de Abdulá caldearon el ambiente con discursos encendidos. Cuando, con dos horas de retraso, el ex ministro de Exteriores salió al escenario, el estadio explotó en vítores. Decenas de personas intentaron tocar a su ídolo y los escoltas les golpearon con las culatas de sus rifles para disuadirles, causando algunos heridos. Parte de la tarima donde estaban las televisiones se vino abajo, provocando algunos heridos más. Pero la mayoría de los asistentes no dejaron de animar al candidato ni de gritar '¡ganaremos!'

El gran rival del presidente, Abdulá, llenó ayer el estadio olímpico de Kabul

Frente al baño de masas con el que Abdulá puso el broche final a su campaña, Karzai se movió entre bambalinas. El presidente no se juega su reelección, que tiene asegurada, sino la posibilidad de ser elegido en la primera vuelta. Si no logra más del 50% de los sufragios, tendrá que volver a competir, previsiblemente con Abdulá, el próximo otoño. Los escasos sondeos publicados sólo le dan el 45%, por eso Karzai se ha lanzado a la búsqueda de aliados que le aseguren votos.

Hace una semana logró el respaldo de Ismail Khan, una de las personalidades más influyentes de Herat, la provincia oriental donde están las tropas españolas. Ayer, otros cuatro candidatos minoritarios dieron su apoyo a Karzai. Pero el más polémico de sus aliados llegó a Kabul en un avión procedente de Turquía: el señor de la guerra Abdul Rashid Dostum. Este general de etnia uzbeka ha abandonado su exilio voluntario tras alcanzar un pacto con Karzai: el presidente le ha ofrecido una de las vicepresidencias y le ha asegurado que los crímenes de guerra que se le imputan no serán investigados. A cambio, el candidato favorito espera obtener el 10% de los votos que en 2004 fueron para Dostum.

En su aldea natal, Shiberghan, el aliado de Karzai fue recibido como un héroe. 'Larga vida al general Dostum', gritaron miles de personas a su llegada, haciendo sonar tambores. 'Le amamos como a un padre. Aceptamos todo lo que dice', explicó a Reuters Daoud, uno de sus partidarios.

Otros cuatro candidatos dieron su apoyo a Karzai durante la jornada

El portavoz de la comisión independiente de derechos humanos de Afganistán condenó esta alianza de Karzai 'porque aumenta la impunidad de aquellos que cometen crímenes'. Naciones Unidas recordó que el país 'necesita políticos más competentes y menos señores de la guerra'.

Pero el presidente ha desoído las críticas y ha mantenido a su lado a Dostum, de 47 años, con la esperanza de que le ayude en estas elecciones. Pero este general no es su única compañía peligrosa.

'La candidatura de los señores de la guerra', como es conocida en las calles de Kabul, incluye también a dos ex guerrilleros con grandes apoyos entre las comunidades tayika y hazara: Muhamad Qasir Fahim y Muhamad Mohaqim. A cambio de darle la victoria, Karzai les ha prometido un sitio en el Gobierno. Está convencido de que le darán más problemas si se quedan fuera del Ejecutivo.