Publicado: 19.07.2014 15:27 |Actualizado: 19.07.2014 15:27

Kiev acusa a los prorrusos de destruir pruebas y robar cadáveres de víctimas del avión

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El Gobierno ucraniano ha acusado este sábado a los separatistas prorrusos de obstaculizar la investigación del siniestro de vuelo MH17, en el que perecieron 298 personas, y de llegar incluso a robar 38 cuerpos de la morgue de Donetsk, según un comunicado oficial de las autoridades de Kiev.

Según Kiev, los cuerpos han sido robados por personas "con fuerte acento ruso" que recogieron los cadáveres argumentando que eran "especialistas" que iban a realizar "su propia autopsia".

Además, las autoridades ucranianas han denunciado que los separatistas "están buscando vehículos grandes para transportar los cuerpos".

"Milicianos armados alejaron a los equipos de rescate y los dejaron sin medios de comunicación. Cargaron los cuerpos en un camión como sacos. Según los milicianos, se disponían a llevarlos a la ciudad de Donetsk", señaló a su vez una fuente del Gobierno de la región donde tuvo lugar el accidente, citada por medios ucranianos.

Sin embargo, el primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Aleksander Borodai, ha negado que los separatistas rusos hayan tocado la zona del avión malasio siniestrado: "Los cuerpos de personas inocentes yacen pese al calor. Nos reservamos el derecho, si continúan los retrasos, a iniciar el proceso de retirada de cuerpos. Pedimos a la Federación Rusa que nos ayude con este problema y envíe a sus expertos", ha asegurado.

El Gobierno ucraniano cargó también contra Rusia y acusó al país vecino de ayudar a los separatistas "a destruir las pruebas de un crimen internacional".

"Los terroristas, con ayuda de Rusia, intentan destruir las pruebas de un crimen internacional. Nos dirigimos a la comunidad internacional e instamos a Rusia a retirar a sus terroristas para permitir a los expertos ucranianos e internacionales a investigar las circunstancias de la tragedia", dice un comunicado del Gobierno ucraniano.

Kiev acusó a los sublevados de "impedir que las autoridades competentes de Ucrania inicien la investigación y se niegan a dar acceso a la comunidad internacional y a representantes de Gobiernos extranjeros al lugar donde cayó el avión de las aerolíneas malasias".

Por otra partes, los cuerpos de los fallecidos en el siniestro están comenzando a descomponerse ante la incapacidad de los servicios de emergencia y rescate para trabajar con normalidad por la ausencia de acuerdo entre los rebeldes y los observadores internacionales para trazar una zona de seguridad.

Fuentes de la autoproclamada república popular de Donetsk han desmentido el supuesto acuerdo anunciado hace unas horas por el jefe de los servicios de seguridad de Ucrania, Valentin Nalivaichenko, quien declaró la apertura de "una zona de 20 kilómetros cuadrados" en torno al lugar del siniestro del vuelo MH17, según informó inicialmente la agencia de noticias ucraniana UNIAN.

"No hay una zona de seguridad", ha respondido el alto funcionario de Donetsk, Sergei Kavtaradze a Reuters. "Hay que tener en cuenta que se trata de una región situada cerca del frente y hay actividad militar".

"Además, los terroristas buscan transporte de gran envergadura para trasladar los restos del avión a Rusia", denunció el gabinete de ministros ucraniano.

El Ejecutivo ucraniano, en un discurso que no admite otras versiones del siniestro que no sea el derribo del avión por los prorrusos, advirtió a los separatistas y a Moscú de las consecuencias que deberán afrontar por la tragedia de la que les acusan.

"No habrá perdón para los criminales internacionales, ni tampoco para aquellos que apoyaban a esos terroristas, los entrenaban, financiaban y dotaban de armas", aseveró la nota de Kiev.

Tanto el Gobierno ucraniano como los sublevados se acusaron del derribo del avión malasio ya instantes después de que se conociera la tragedia, aunque Kiev ha ido incluso más allá y ha acusado a Rusia de estar implicada en el accidente.

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, negó esas acusaciones de Ucrania y acusó al Gobierno de Kiev de mentir para ejercer presión sobre la investigación de la catástrofe.