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El laborista Miliband da prioridad a los que trabajan para recibir subsidios públicos

El líder opositor británico critica a los que viven de las ayudas sociales y a los directivos millonarios

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Nada como un discurso para comenzar una nueva vida. Ed Miliband apostó ayer por una alternativa habitual entre los políticos para enderezar el rumbo de su posición como líder laborista. Su intención era convencer a los votantes de que no está atrapado por el pasado y que está en condiciones de aportar nuevas ideas, aunque algunas de ellas no suenen tan diferentes al lenguaje de Tony Blair en favor de las reformas.

Tras una semana horrible, Miliband pasó a la ofensiva. Atacó a dos de los colectivos que peor imagen tienen en la clase media británica: los que viven de los subsidios sociales sin molestarse en buscar trabajo y los directivos de las grandes empresas con sus sueldos multimillonarios.

Lo segundo no sorprendió a nadie, ni era la primera vez que se refería a ello. Lo primero era un terreno más peligroso, porque David Cameron ha decidido recortar el gasto social, por ejemplo dejando sin ciertas ayudas (por vivienda o por hijos) a los que ganan más de 30.000 euros anuales. Miliband defendió que las ayudas del Estado del bienestar deben primar a aquellos que trabajan o hacen lo posible por encontrar un empleo.

En su apelación a la 'responsabilidad', una idea también manejada por David Cameron antes de las elecciones, dio como ejemplo lo que se hace en Manchester, donde se da preferencia a los que trabajan o hacen tareas de voluntariado en la asignación de viviendas sociales.

'Si vamos a mejorar el Estado del bienestar, debemos reformarlo para que favorezca a las personas que son responsables y que contribuyen [a la sociedad], además de proteger a los necesitados', subrayó. No menos ayudas sociales, pero sí elegir mejor a sus destinatarios. Miliband también dijo que el sistema debe dar más opciones de volver al mercado laboral a aquellos que tienen difícil acceder a él.

Fuera para compensar o porque también es injusto, el líder laborista criticó a los directivos de las grandes empresas por sus remuneraciones astronómicas. Aplaudió a los que se hacen ricos 'creando empleos y generando riqueza', pero no a los que acaparan los titulares a causa de sus salarios. Los altos ejecutivos de las empresas que cotizan en Bolsa aumentaron su remuneración un 32% el año pasado. Los sueldos de sus trabajadores sólo subieron un 2%.