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"Le dimos a Bin Laden su yihad iraquí"

La ex directora del MI5 cree que la invasión de Irak multiplicó la amenaza terrorista contra Reino Unido

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La Comisión que investiga los motivos que llevaron al Reino Unido a la guerra de Irak entrevistó hoy a Eliza Manningham-Buller, ex directora del MI5. Su comparecencia deja bien a las claras que la inteligencia británica no veía en Sadam un peligro para la seguridad.

Es más, Manningham-Buller cree que el Gobierno se equivocó al no centrar todos sus esfuerzos en combatir a Al Qaeda en Afganistán.

Manningham-Buller ha dejado una mañana repleta de titulares poco benévolos con el Gobierno laborista de Tony Blair. Por una parte, afirmó que ella no le dio ninguna credibilidad a los informes estadounidenses que relacionaban al dictador iraquí directamente con Al Qaeda. Ese era el pensamiento de la CIA, pero para ella no eran más que señales muy pequeñas. 'Se les dio un peso que no venía a cuento', aseguró.

De hecho, para la inteligencia británica, la mayor amenaza terrorista venía de la organización de Osama Bin Laden, de la que ya había informes 'antes del 11-S'. La guerra de Irak, sirvió, según Manningham-Buller para aumentar la amenaza terrorista: 'Le dimos a Osama Bin Laden su yihad iraquí', afirmó, antes de decir que 'Irak dio nuevos ímpetus a la gente que estaba dispuesta a involucrarse en operaciones terroristas'.

De ahí que la ex directora de la inteligencia británica no dude en relacionar la guerra en Irak con los atentados del 7 de julio en Londres.

'Entre 2001 y 2008 Reino Unido sufrió 16 intentos de atentado. Pudimos parar 12 de ellos, pero el 7-J ocurrió, lo mismo que habría pasado con el 21-J si los terroristas hubieran estado entrenados. En todas esas amenazas predominaban los ciudadanos británicos', dijo.

Según su testimonio, los servicios secretos sabían de entre 70 y 80 ciudadanos británicos que viajaron a Irak después de la invasión para luchar del lado de la insurgencia.

El hecho de acabar con Sadam Husein, sólo 'servía para terminar con una hipotética amenaza de su régimen, pero no para acabar con la amenaza de que los terroristas puedan hacerse con armas bacteriológicas [...] La caída de Sadam no ha eliminado la amenaza terrorista a largo plazo. El Gobierno creía que lo haría, pero yo no', dijo Manningham-Buller.

Esa amenaza a largo palzo se encontraba en Afganistán, según ella. Donde Al Qaeda estaba haciéndose fuerte y la atención que se le prestó a la guerra desvió la atención del que para ella era el verdadero peligro a largo plazo.