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Le Pen deja su partido en manos de su hija

El líder xenófobo francés abandona la presidencia del FN 

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El histórico ultra francés Jean-Marie Le Pen tira la toalla. El líder xenófobo, pionero desde los años ochenta de la actual oleada de extrema derecha en Europa, pronunció su último discurso como presidente del Frente Nacional (FN), tras tres décadas en las que no consiguió ni un sólo puesto de Gobierno, ni una simple misión de consejero. No obstante, sus ideas han calado hondo en las derechas parlamentarias de toda Europa y ahora su hija, Marine Le Pen, se apresta a tomar el relevo en un contexto favorable.

Aunque el resultado oficialmente se conocerá el domingo en el día final del congreso que celebra el FN en Tours, varios medios filtraron que la hija del líder histórico se ha hecho con dos tercios de los votos.

Marine Le Pen será la nueva jefa del Frente Nacional, según la prensa

Le Pen, de casi 83 años, pronunció su último discurso como líder del FN. El histórico líder volvió a servir a una audiencia posesa lo mejor de sus recetas. El Bolero, de Ravel, y el Canto de los esclavos, de Verdi, caldearon a la audiencia mientras la escena estaba vacía. Público entregado.

En la tribuna, Le Pen hizo dos discursos. Uno, para hacer un repaso de su carrera política, y otro para insistir en el miedo al mundo y al extranjero. 'Creamos el FN para evitar que nuestro pueblo esté en la miseria y la servidumbre' porque 'el islamismo ha iniciado un pulso contra la República, y tiene todas las posibilidades de ganarlo', a causa de 'la cobardía de los políticos'. Frente a esa amenaza, citó tanto a su hija como al otro candidato, Bruno Gollnisch, como garantes de que esa 'victoria islamista' no se producirá.

Le Pen anunciaba así que no hay vacío ni riesgo de desaparición del FN, y que ahí estará él como prejubilado para garantizar que la transición en el FN va por buena vereda y hacia el mismo objetivo de defender al 'pueblo' frente al 'islamismo'. La precisión era necesaria, porque la pugna entre Gollnish y Marine Le Pen estaba envenenándose y amenazaba con provocar una escisión. Gollnisch, un catedrático de Lyon culto y pedante, lleva 30 años a la sombra porque esperaba suceder al líder y proyectar la cara más radical del FN hacia el futuro.

La extrema derecha dice luchar contra 'la victoria del islamismo'

En los últimos meses ha tenido que hacerse a la idea de que Marine dirigirá el FN y le ha costado mucho tragar. Con la buena mano de Le Pen padre, que se quedará en el cargo simbólico de presidente honorario y seguirá controlando las finanzas del partido, es probable que Gollnisch acepte ser minoría en un partido dirigido por Marine Le Pen.

Pero Le Pen también traía otro mensaje, más codificado. Se trataba de validar la estrategia de su hija, partidaria de modernizar el FN, dejar tirados al sector antiabortista, neonaziy ultracatólico y dotarlo con una imagen de eficacia en políticas económicas y sociales. Y ahí hubo bingo. Jean-MarieLe Pen, si bien retomó sus grandes clásicos contra los inmigrantes y los musulmanes, asimilados sin más a 'delincuentes', se abstuvo de insistir en ello a la hora de cargar contra los partidos tradicionales de centroizquierda y centro- derecha.

Contra ellos sí cargó, sobre todo hablando de política económica 'asumida por la derecha y la izquierda desde hace 30 años' y que conduce a Francia 'a la decadencia y a la destrucción'.

Jean-Marie seguirá controlandolas finanzas de la agrupación

Tras 30 años de auge ininterrumpido, el FN vivió una auténtica hecatombe en las legislativas de 2007, cuando obtuvo sólo un 4,2% y perdió dos tercios de la financiación pública. Muchos lo dieron por muerto, pero la fuerte subida de popularidad de Marine Le Pen le está permitiendo volver a índices de popularidad de entre el 12% y el 16%, según los sondeos.

No obstante, Le Pen se lleva una daga clavada a la prejubilación: el rechazo a sus ideas sigue siendo abrumadoramente mayoritario (del orden del 72%), y la sociedad francesa sigue siendo la más integradora y más mestiza del mundo occidental.