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Ley de inmigración de Francia Macron endurece las leyes contra la inmigración en Francia

La ley busca acortar los plazos para solicitar asilo y condenar el cruce ilegal de fronteras. La ley sobre inmigración del Gobierno han provocado controversia dentro del partido.

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Macron durante una rueda de prensa junto al presidente de Liberia en Paris/REUTERS

El Gobierno francés aprobó un controvertido proyecto de ley sobre inmigración que acelera la expulsión del país de quienes no tengan derecho al asilo y mejora las condiciones de acogida e inserción de quienes estén en situación regular.

El texto adoptado en el Consejo de Ministros, que comenzará a ser debatido en la Asamblea Nacional en un mes, quiere alinear la normativa de Francia con la de otros Estados europeos, como Alemania, y controlar un flujo migratorio en aumento.

En 2017, más de 100.000 personas solicitaron asilo en Francia, un 17 % más que el año anterior, y otras 85.000 fueron rechazadas en la frontera del país, que quiere dotarse de los medios necesarios para "alejar", según sus términos, a quienes no reúnen las condiciones para entrar.

La nueva ley en favor de "una inmigración controlada y un derecho al asilo efectivo" tiene entre sus puntos más importantes la reducción, de catorce a seis meses, del plazo medio para tramitar las peticiones de asilo y la disminución de un mes a dos semanas del margen previsto para presentar un recurso.

Además, el texto aumenta de 45 a 90 días el periodo de retención para aquellos en proceso de expulsión, con el objetivo de dar más tiempo a las autoridades para negociar la repatriación con los países de origen.

El mayor control a los inmigrantes incrementa de dieciséis a veinticuatro horas el tiempo en el que una persona puede estar retenida hasta que se verifica su documentación e incluye multas de hasta 75.000 euros y cinco años de cárcel, según el diario Le Monde, para quienes lleven un documento falso para permanecer en el país.

Controversia dentro del partido

Pero, aunque la mayoría parlamentaria de Macron, una mezcla de diputados que tienen sus raíces tanto en partidos de derechas como de izquierdas, ha estado hasta ahora muy unida, los planes sobre inmigración del Gobierno han provocado inquietud en sus filas.

Mathieu Orphelin, un diputado del partido República En Marcha de Macron, dijo el martes que elevar el tiempo de detención de 45 días a 90 días era problemático, añadiendo que pretendía presentar enmiendas para modificar el proyecto de ley, que el Gobierno desvelará el miércoles.

Otra legisladora del partido de Macron, Sonia Krimi, ha acusado al Gobierno de "jugar con el miedo de la gente" con su reforma migratoria. "Todos los extranjeros en Francia no son terroristas, todos los extranjeros no engañan con la asistencia social", dijo al ministro del Interior, Gerard Collomb, en el Parlamento en diciembre.

Macron está acostumbrado a entusiastas alabanzas internacionales desde su elección en mayo del año pasado, pero la ley de inmigración ha provocado críticas a su política en Francia.