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Líbano saca al Ejército para acabar con los disturbios

Los últimos enfrentamientos en Beirut dejan tres muertos y decenas de heridos. La cúpula castrense avisa de que podría tomar "medidas decisivas"

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El ejército libanés ha comenzado a intervenir para acabar con el caos reinante en Beirut y otras regiones libanesas tras el asesinato el viernes pasado del jefe de los servicios de Inteligencia de la Policía, general Wisan al Hasan, en un atentado.

Las televisiones locales mostraron imágenes de soldados en tanques y a pie entrando en algunos barrios beirutíes, de mayoría suní, donde se han visto elementos armados y enmascarados. Los soldados llevan a cabo registros y han detenido a algunas personas acusadas de fomentar disturbios.

Anoche, según medios de comunicación libaneses, al menos tres personas murieron y decenas resultaron heridas en enfrentamientos entre manifestantes en distintos puntos del país como la capital y Trípoli (norte). Esta mañana, al menos cinco personas han resultado heridas durante un tiroteo en el sur de la capital, en el distrito de Tariq al Yadida, mayoritariamente suní.

El Ejército pide prudencia a los líderes políticos a la hora de 'expresar sus opiniones' 

El Ejército ha emitido un comunicado en el que pide 'prudencia' a los distintos líderes políticos a la hora de 'expresar sus opiniones' y avisa de que podría adoptar 'medidas decisivas' para impedir que el país caiga en el caos. Según la cúpula castrense, la seguridad del país es una 'línea roja' que no permitirá que se traspase.

Los funerales por Al Hasan se celebraron ayer en Beirut, donde después de las exequias hubo choques entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes que intentaron asaltar la sede del Gobierno. Durante la ceremonia, el ex primer ministro y jefe del grupo opositor Futuro, Fuad Siniora, pidió la dimisión del jefe del Gobierno libanés, Nayib Mikati.

Siniora acusó a Mikati de ser 'responsable' de la muerte de Al Hasan en el atentado con coche bomba del pasado viernes, en el que murieron otras dos personas y 126 resultaron heridas. 'No podemos aceptar más la cobertura política de los asesinos. Queremos un gobierno que proteja a los libaneses y no solo a una parte de ellos', subrayó.

El atentado ha exacerbado la tensión en el Líbano, dividido entre partidarios y detractores del régimen de Bachar al Asad, y la cólera es perceptible, sobre todo, en las áreas de mayoría suní, comunidad a la que pertenecía Al Hasan. El difunto dirigió la investigaciones que destaparon en agosto pasado al exministro libanés Michel Samaha y al jefe de la Seguridad siria, Ali Mamluk, acusados planificar atentados contra líderes políticos y religiosos antisirios en el Líbano.