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Libertad bajo fianza para Assange

El fundador de Wikileaks que podrá salir de prisión, tras pagar uno 230.000 euros, hasta la próxima vista del 11 de enero, tiene que esperar a que la Justicia estudie la apelación presentada por la Fiscalía

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Assange podrá salir de la cárcel, al menos de momento, bajo pago de 200.000 libras (unos 235.600 euros). El juez británico Howard Riddle, que lleva el caso del fundador de Wikileaks, le ha concedido la libertad bajo fianza con condiciones hasta que tenga lugar la siguiente vista, el 11 de enero. 

Entre esas condiciones, el juez de la Corte de Magistrados de Westminster obliga a Assange, además de pagar la fianza, a llevar un brazalete electrónico de control y entregar su pasaporte a la Policía. La Fiscalía, en representación de las autoridades suecas, ha presentado un recurso ante el tribunal. Durante el tiempo que tarde la Justicia en estudiar la apelación, el fundador de Wikileaks permanecerá bajo custodia, como mínimo, otras48 horas.

El australiano, de 39 años, se entregó a la policía británica el pasado 7 de diciembre, tal y como estaba previsto, para declarar sobre la orden de arresto internacional emitida por la Justicia sueca bajo acusaciones de violación. Entonces, el mismo magistrado denegó la concesión de la libertad condicional al aceptar los argumentos de la acusación.

El principal objetivo de Assange y sus abogados es frenar su extradición a Estocolmo, ya que siguen sosteniendo que se trata de un montaje para evitar que Wikileaks siga publicando filtraciones. Por lo que, tras la negativa de la semana pasada, la defensa ha vuelto a pedir la libertad para su cliente y precisaron que había al menos diez personalidades que se habían ofrecido a pagar la fianza.

Ken Loach o Michael Moore se han ofrecido a pagar la fianza

Entre ellos, están el cineasta inglés Ken Loach, la millonaria Jemima Khan o el periodista de investigación australiano John Pilger -que hoy también se personaron en la corte de Westminster-, además del escritor y cineasta estadounidense Michael Moore, quien ha anunciado en su Twitter la noticia y ya había explicado el por qué de su apoyo a Assange y a Wikileaks.

De hecho, el director de las cintas Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11 ha anunciado en su web que aportará de su bolsillo 20.000 dólares (14.897 euros) para pagar la fianza. Además, Moore ha ofrecido a los responsables de Wikileaks el uso de su página, sus servidores, su dominio y 'cualquier cosa más'.

Aparte de ellos, una multitud de simpatizantes se habían congregado a las puertas del tribunal londinense, junto a las decenas de periodistas que siguen el caso, y recibieron con júbilo la inminente puesta en libertad del australiano.

Sin embargo,  Mark Stephens, representante de su equipo de abogados, no lo tiene del todo claro. El letrado señaló que reunir el dinero impuesto por el juez no es tan fácil, ya que no se puede pagar con cheque -debe abonarse en efectivo- y su cliente no tiene acceso a Visa o a Mastercard.  'Hasta que no reunamos ese dinero, tendremos a un hombre inocente en prisión', dijo Stephens, y criticó las condiciones 'dickensianas' y 'orwellianas' del encarcelamiento de su cliente.

Assange ha pedido a la comunidad internacional que  proteja su trabajo

Desde la primera vista de extradición, Assange ha permanecido en prisión preventiva. Según Stephens, Assange ha estado en una celda de aislamiento en la cárcel de alta seguridad de Wandsworth, en suroeste de Londres, y se le ha censurado la correspondencia.

Esta mañana, Assange había acusado a las compañías Visa, MasterCard y PayPal, entre otras, de ser instrumentos de la diplomacia estadounidense y pedía a la comunidad internacional que proteja su trabajo del acoso del que denuncia que es víctima. 

El fundador de Wikileaks ha estado representado, entre otros, por el abogado Geoffrey Robertson, ex juez de apelaciones en el Tribunal Especial de la ONU para Sierra Leona. Robertson está especializado en casos relacionados con la libertad de expresión y ha tenido entre sus clientes al escritor anglo-indio Salman Rushdie, condenado en su día a muerte por una fatua del ayatolá Jomeini por su libro Los Versos Satánicos, considerado blasfemo por el líder religioso iraní.