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"Las libertades políticas no existen en Ruanda"

Patrick Karegeya, ex coronel de Frente Patriótico Ruandés y antiguo jefe del servicio secreto

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El coronel Patrick Karegeya, ex jefe de los servicios secretos ruandeses, recibe a Público en su residencia de la capital surafricana, ignorando las órdenes impuestas por su equipo de protección, que no le permite hablar con periodistas, una precaución tomada después del frustrado intento de asesinato, el pasado 19 de junio, de su colega el general Kayumba Nyanwasa. Tanto Karegeya como Nyamwasa están exiliados en Suráfrica. Ambos están acusados por la Justicia ruandesa de estar detrás de varios atentados con granadas ocurridos en Kigali a principios de 2010. Sobre Nyamwasa, además, pesa una orden internacional de arresto emitida por el juez español Fernando Andreu, quien le ha imputado en relación a la muerte de cuatro españoles en Ruanda: el sacerdote español Joaquim Vallmajó, en 1994, y los cooperantes de Médicos del Mundo Flors Sirera, Manuel Madrazo y Luis Valtueña en 1997. Los dos ex altos cargos militares fueron piezas clave del Frente Patriótico Ruandés (FPR), el antiguo grupo rebelde transformado posteriormente en partido político. El FPR está en el poder en Ruanda desde 1994 y su líder, el presidente Paul Kagame, aspira a revalidar su cargo por otros siete años en las elecciones presidenciales del 9 de agosto. Cercanos a Kagame durante años, Karegeya y Nyamwasa son hoy sus enemigos declarados.

Las autoridades ruandesas y el presidente Paul Kagame niegan haber tenido nada que ver con el intento de asesinato de Nyamwasa. ¿Qué opina?

No es una presunción, es una realidad. Está totalmente involucrado. No es que lo crea. Lo sé. Kagame está teniendo grandes dificultades para explicar algunas de las cuestiones que [Nyamwasa] estaba destapando, por eso estuvo dispuesto a disparar. Para él no hay debate posible.

¿Cómo interpreta el intento de homicidio?

Para alguien que viene de mi país, no es ninguna sorpresa. Lo esperábamos. Ignorábamos el momento pero sabíamos que ocurriría. Entra dentro de la forma de actuar típica de Kagame. Recibimos informaciones a diario y sabemos que nos intenta cazar.

¿Teme por su vida?

Por supuesto.

¿Qué razones podría tener Kagame para querer eliminarlos?

No puede soportar que alguien opine distinto. Todos los dictadores son así, constantemente perciben enemigos a su alrededor. Su misión es perpetuarse en el poder rodeándose de familiares o personas que los protejan de cualquiera que les pueda alejar del poder. Y, para eso, a los críticos los acusa de genocidas.

¿Cómo reacciona la oposición dentro de Ruanda?

La presión es terrible porque allí no hay libertades básicas: ni humanas, ni políticas, ni de expresión. Hay un solo hombre, lo que él dice es la ley. Si abres un interrogante, eres acusado de insubordinación. El país está siendo gobernado bajo las ruedas del miedo. Hay manipulación a todos los niveles. Dentro del país, es muy difícil que la oposición se organice. Oponerse a su programa significa arriesgarse a la cárcel. Los partidos han sido pintados con una sola idea. Él define quiénes van a ser los candidatos y qué porcentaje van a sacar en las elecciones. No existe una oposición real. Pero, afortunadamente, la gente está empezando a despertar.

¿Y la oposición en el exilio?

Está creciendo. Los exiliados se están dando cuenta de que las diferencias entre ellos sólo están ayudando a Kagame. Al principio, Kagame mataba hutus, pero ahora mata tutsis también. Así que hutus y tutsis se dan cuenta de que tienen el mismo problema.

Esta no es la imagen que se tiene de Ruanda en el exterior

Él ha logrado venderse como un santo, hay ciertos lobbies que le publicitan muy bien, pero esta imagen puede volar con los hechos. Cuando la verdad se revela, el retrato se desvanece. No es el primer dictador que Occidente ha apoyado con tanta vehemencia. Amin [en Uganda], Sadam [en Irak], Mobutu [en Congo] Todos tuvieron sus amigos en Occidente. Quizás él ha logrado venderse mejor y, cada vez que surge alguna duda, saca la carta del 'bueno pero, al fin y al cabo, él logró poner fin al genocidio'. Me pregunto: ¿se me pueden negar a mí los derechos porque existió el genocidio?

¿Qué quiere decir?

El genocidio fue desafortunado, nunca debió ocurrir y los culpables deben ser castigados. Pero no es una licencia para negar los derechos. Oprimir a la prensa porque fue responsable de movilizar a la población contra el genocidio es como pedir a la gente que deje de comer porque puede causar obesidad.