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El líder del PKK llama a sus combatientes a dejar las armas

Abdullah Öcalan pide a sus seguidores que abandonen Turquía para que "prevalezca la política". Desde el inicio del conflicto en 1984 han muerto 45.000 personas

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La guerrila kurda del PKK ha dado el primer paso para poner fin a casi 30 años de guerra con Turquía. El encarcelado líder del grupo, Abdullah Öcalan, ha pedido a sus seguidores, en una declaración histórica, que pongan fin a las hostilidades, salgan de las fronteras turcas y opten por los cauces democráticos.

En su mensaje, leído ante cientos de miles de personas en Diyarbakir, la capital oficiosa del kurdistán turco, por dos diputados del prokurdo Partido de la Paz y la Democracia (BDP), Öcalan afirmó: 'Dejad las armas y marchaos fuera de las fronteras (de Turquía)'. 'Esto no es el final, esto es el principio de una nueva era', remarcó.

'Hoy es el inicio de un nuevo tiempo. Un tiempo en el que comienzan los derechos democráticos, la libertad y la igualdad. Las armas deben de callar para que prevalezca la política', subrayó Öcalan en su mensaje. 'El derramamiento de sangre turca y kurda se detendrá. No serán las armas sino la política la que hable', recalcó. 'Este no es un tiempo de guerra y lucha, sino de alianzas y compromisos', afirmó.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, consideró desde La Haya 'positivo' el mensaje de Öcalan. 'Creo que es un enfoque muy positivo y una llamada muy positiva. Pero lo más importante es el alcance que se aplique y cómo se ejecute', indicó. Para Erdogan, es 'muy importante' que se respete el alto el fuego, ya que, 'una vez que ocurra, todo el clima en Turquía y en la región cambiará. Lo creo muy sinceramente', apostilló.

Öcalan: 'El derramamiento de sangre turca y kurda se detendrá. No serán las armas sino la política la que hable' 

En esa línea, afirmó que si las personas 'implicadas en el conflicto armado salieran del país, eso también traería la calma'. También señaló que ese escenario 'significaría que ya no tendían que actuar los operativos turcos de seguridad'. 'La implementación del alto el fuego es de suprema importancia', enfatizó.

El Partido de los Trabajadores del Kurdistán se levantó en armas en 1984 para reclamar los derechos de los más de 12 millones de kurdos que habitan en Turquía y, desde entonces, unas 45.000 personas, la mayoría kurdos, han muerto en los enfrentamientos entre los milicianos y las fuerzas de seguridad turcas. 

Öcalan, de 63 años, fundador y líder indiscutible del PKK, ha sondeado en las últimas semanas con los servicios secretos turcos las condiciones para un proceso de paz con el Estado turco. Erdogan dio garantías semanas atrás de que el Ejército no atacaría a los milicianos durante un posible repliegue al norte de Irak, donde el PKK tiene su retaguardia.

El anunció de Öcalan se produce después de que el año 2012 fuera el más sangriento desde principios de siglo, con 140 soldados y policías, así como más de 500 guerrilleros muertos en enfrentamientos en el sureste de Turquía. Los contactos entre Öcalan y los servicios de inteligencia turcos fueron confirmados hace semanas y ambas partes han señalado que se han producido 'avances positivos'.

Ankara ha rechazado varias veces treguas unilaterales del PKK

En septiembre de 2011, unas negociaciones secretas entre el hoy jefe de los servicios secretos turcos, Hakan Fidan, y delegados del PKK en Oslo fueron filtradas al público y suspendidas. Tras estos fiascos, Erdogan adoptó un discurso duro, incluso insinuando que Öcalan debería haber sido ejecutado, aunque a la vez introdujo reformas históricas como la enseñanza optativa del kurdo en algunos colegios públicos y el uso de 'lenguas maternas', incluyendo el kurdo, en los Tribunales.

Cientos de miles de kurdos han salido a las calles en el sureste de Turquía para celebrar el llamamiento a la paz de Öcalan. 'La guerra ocurre, pero en cierto momento tienes que curar tus heridas. Esta es nuestra oportunidad ahora', dijo Bedri Alat, de 73 años. 'Me acuerdo de la paz. Mi nieto no. No se acuerda de cuando los kurdos y los turcos vivían como hermanos. Esta es una última oportunidad'.

Distintas fuentes militares estiman que el PKK está formado por alrededor de 5.000 guerrilleros. Turquía, que como EEUU y la UE les considera una organización terrorista, ha rechazado varias veces treguas unilaterales del grupo y ambas partes han continuado una guerra sin cuartel. La cúpula guerrillera mantiene sus bases en los montes Kandil, en el Kurdistán autónomo iraquí, y su máximo responsable militar, aunque subordinado a Öcalan, es Murat Karayilan. Ankara ha atacado estas bases reiteradamente, tanto invadiendo la zona como, más frecuentemente, con bombardeos aéreos, pero ello no ha frenado las operaciones del PKK en el sureste de Turquía.

'Me acuerdo de la paz. Mi nieto no. No se acuerda de cuando los kurdos y los turcos vivían como hermanos'

El alto el fuego podría ayudar además a Ankara a cimentar su influencia en Oriente Próximo y eliminar un obstáculo en su inestable proceso para entrar en la Unión Europea. En su guerra contra el PKK, el país ha visto diezmada sus arcas públicas y cómo se manchaba su historial en el respeto de los derechos humanos. Aún así, el camino hacia la paz y la reinserción de los kurdos será largo. 'Hay fuerzas profundas que quieren la guerra y son dominantes. Se alimentan de sangre', dijo a Reuters Abdulah Demirbas, alcalde de distrito en Diyarbakir. 'El PKK, Öcalan y el Gobierno deben ser valientes', afirmó. 'Las nuevas generaciones son como una tormenta. Son más radicales. No han conocido nunca la paz entre kurdos y turcos. Ahora se puede convencer a muchos de ellos (...) pero si los perdemos esta vez, nunca volverán a escucharnos'.

Aunque no se ha dado a conocer una lista concreta de exigencias, activistas destacados ya han descartado cualquier tipo de frontera y centran sus reivindicaciones en los derechos de los kurdos como ciudadanos de Turquía, sobre todo en el uso de la lengua. El Partido Paz y Democracia (BDP), defensor de la causa kurda y a menudo acusado de ser el brazo político del PKK, pide ahora 'Libertad para Öcalan y un Estatuto Kurdo'. La primera reivindicación no va a poder atenderse en el futuro próximo, dada la condena a cadena perpetua de Öcalan, y en la segunda, todo queda por negociar. El próximo paso de la guerrilla sería su retirada de Turquía antes de junio, lo que efectivamente pondría fin al conflicto, pero no está claro aún cuál será el paso correspondiente del Gobierno.