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El líder de la ultraderecha holandesa sigue igualando el Corán y Mein Kampf

Geert Wilders, actualmente en el Gobierno de Holanda, se enfrenta a un juicio que le puede llevar un año a la cárcel

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El diputado xenófobo holandés Geert Wilders ha insistido este lunes durante su juicio en las críticas que hizo al Islam hace dos años.

Wilders calificó a la religión musulmana de 'régimen totalitario' y colgó en Internet un corto llamado Fitna, que da una visión sesgada y extremista del Islam. Wilders se convirtió la semana pasada en un político esencial para la formación de un nuevo Gobierno en Holanda.

Wilders solicitó dos minutos de tiempo al inicio del proceso para decir unas palabras, pero aclaró que recurrirá a su derecho a permanecer en silencio durante el resto del juicio. El líder de ultraderecha dijo ante los jueces que su proceso trata de 'la libertad de expresión', un derecho por el que afirmó que lucha desde su condición de parlamentario.

'Estoy aquí como sospechoso, como una persona que ha sido elegida por el pueblo, porque he expresado mi opinión y en lo que he dicho he usado mi libertad de expresión, pero no retiro nada de lo que he dicho o se me ha atribuido', declaró el político.

En 2008, Wilders difundió por Internet 'Fitna'. Un corto supuestamente creado para desvelar las verdades del Islam. Pero que no es otra cosa que un instrumento de propaganda que iguala la religión musulmana a terrorismo.

Wilders fue recibido por varios líderes europeos ultras. Entre ellos el British National Party, que pretendía proyectar 'Fitna' en Londres. Pero no pudo cumplir su propósito porque las autoridades británicas le invitaron amablemente a abandonar el país. 


Todos estos antecedentes le llevaron a los tribunales, en un proceso penal que podría costarle un año de cárcel y una multa de hasta 7.600 euros.

El proceso dura casi tres semanas, lo que retrasará la decisión de los jueces hasta el 4 de noviembreEl proceso se extenderá toda la semana y parte de las dos siguientes, lo que retrasará la decisión de los jueces hasta el 4 de noviembre.

El PVV que registró en los comicios de junio un acusado avance (logró 24 escaños de los 150 del Parlamento, frente a los 9 que tenía antes) ha sido clave para hacer posible el acuerdo de Gobierno al que llegaron el CDA y el VVD el pasado miércoles.

Ambas formaciones optaron, tras casi cuatro meses de negociaciones infructuosas, por formar un Gobierno en minoría con el apoyo parlamentario de la ultraderecha de Wilders.

El ultra ya ha logrado imponer reivindicaciones como el endurecimiento de la política de inmigración, con el objetivo de reducir la entrada de inmigrantes en un 50 por ciento.